La formación socialista vive una nueva jornada de tensiones internas tras las controvertidas declaraciones del ministro para la Transformación Digital y secretario general del PSOE madrileño, Óscar López, quien responsabilizó al expresidente de Aragón Javier Lambán de los malos resultados obtenidos por la candidatura de Pilar Alegría en las elecciones autonómicas del pasado 8-F. Este viernes, las reacciones no se han hecho esperar, evidenciando una fractura en el discurso oficial del partido sobre el legado del dirigente aragonés, fallecido el pasado mes de agosto a los 67 años tras una larga lucha contra el cáncer.
El conflicto estalló cuando López, en una entrevista concedida a Radio Nacional de España el jueves, analizó el descalabro electoral socialista en Aragón, donde la formación perdió cinco escaños y más de 35.000 votos respecto a los comicios anteriores. Según su interpretación, la causa principal no residía en el malestar con la gestión de Pedro Sánchez, como apuntaban algunos analistas, sino en la oposición interna que, a su juicio, ejerció Lambán contra la dirección federal del partido. Estas palabras han levantado una fuerte polvareda en las filas socialistas aragonesas, donde el recuerdo del expresidente sigue vivo y muy valorado.
Este viernes, el propio López ha reafirmado su postura al llegar a un acto oficial en El Escorial, insistiendo en que no hace más que expresar una "discrepancia política" que mantiene desde hace años. "No es algo nuevo", ha declarado ante los medios, mostrándose inflexible ante las críticas recibidas. Su actitud ha sido interpretada como una provocación más que como un intento de aclaración, lo que ha intensificado la crisis interna.
La respuesta oficial del Gobierno no se ha hecho esperar. El ministro de Presidencia, Félix Bolaños, ha salido al paso de las afirmaciones de su compañero de gabinete con un mensaje claro y contundente: "Javier Lambán ha sido un referente para el socialismo aragonés y nacional". En declaraciones realizadas en la Galería de las Colecciones Reales de Madrid, Bolaños ha enfatizado que el reconocimiento a la figura del expresidente es "unánime" dentro del PSOE, distanciándose implícitamente de las críticas de López.
La ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha secundado este discurso durante su visita a Valladolid, calificando las palabras de López como una "opinión personal" que no representa la línea oficial del partido. "El PSOE reconoce a Lambán toda su trayectoria política", ha asegurado, subrayando que su figura está "fuera de toda duda" como referente del socialismo español.
La presidenta del Gobierno de Aragón y candidata socialista en los últimos comicios, Pilar Alegría, se ha visto obligada a tomar posición en este enfrentamiento. Aunque su lista electoral integraba a destacados miembros del llamado 'lambanismo', Alegría ha tenido que marcar distancias con López, a quien conoce bien de su etapa compartida en el Consejo de Ministros. Su intervención ha sido tibia pero clara: ha defendido el legado de Lambán sin entrar en una confrontación directa con el dirigente madrileño, consciente de la necesidad de mantener la unidad en un momento de debilidad electoral.
El contraste entre los homenajes recibidos por Lambán y por otro expresidente socialista fallecido recientemente, Guillermo Fernández Vara, ha añadido más polémica al asunto. Mientras que al extremeño acudió prácticamente toda la plana mayor del Gobierno y del PSOE, en el caso del aragonés solo estuvo presente Alegría en el tanatorio. Ningún miembro del Ejecutivo asistió al acto de homenaje que el Senado organizó en noviembre, un hecho que no pasó desapercibido para los militantes aragoneses y que ahora cobra mayor relevancia.
Los resultados electorales en Aragón han sido objeto de múltiples interpretaciones dentro del partido. El PSOE pasó de 23 a 18 escaños, igualando la peor marca histórica de Lambán en 2015, aunque entonces pudo gobernar gracias al apoyo de Podemos, que estrenaba presencia en las Cortes aragonesas con 14 diputados. La pérdida de 5,2 puntos porcentuales ha generado un intenso debate sobre las causas: mientras el sector crítico con Sánchez apunta al desgaste del Gobierno central, López y sus afines culpan de la derrota a la gestión previa de Lambán.
Esta polémica llega en un momento delicado para el PSOE, que intenta reconstruir su imagen tras las elecciones autonómicas y municipales del pasado mes de mayo. Las divisiones internas, lejos de resolverse, se han visto agravadas por este nuevo episodio. La figura de Lambán, que durante años fue un pilar del socialismo aragonés y un interlocutor respetado en el seno de la federación, se ha convertido en un elemento de discordia que pone de manifiesto las tensiones latentes entre las distintas sensibilidades del partido.
El silencio de la dirección federal sobre este asunto es significativo. Ni Pedro Sánchez ni la ejecutiva del PSOE han hecho declaraciones al respecto, lo que interpretan algunos como una estrategia para evitar enconar más el conflicto. Sin embargo, la ausencia de una posición clara también puede percibirse como una debilidad, especialmente cuando ministros de su propio Gobierno emiten mensajes contradictorios.
Los socialistas aragoneses, por su parte, han cerrado filas en torno a la memoria de su expresidente. Distintas voces del partido en la comunidad han calificado las palabras de López de "inoportunas" y "faltas de respeto", recordando que Lambán no puede defenderse de las acusaciones. La presidenta de las Cortes de Aragón, Marta Fernández, ha sido una de las más críticas, exigiendo rectificación pública y recordando la labor de Lambán durante su etapa al frente del Ejecutivo autonómico.
La situación ha generado un debate paralelo sobre el papel de los expresidentes en la política actual y cómo sus legados deben ser gestionados por sus sucesores. Mientras algunos defendemos que las críticas a gestiones pasadas son legítimas en democracia, otros argumentan que el fallecimiento de un dirigente debería implicar un periodo de respeto y no utilizar su memoria como arma arrojadiza en disputas internas.
El tiempo dirá si esta crisis queda en un simple episodio de tensión interna o si se convierte en un problema estructural para el PSOE. Lo que está claro es que la herencia de Javier Lambán seguirá siendo un punto de fricción en el seno del partido, especialmente en Aragón, donde su figura sigue siendo referente para una parte importante de la militancia. La capacidad de Sánchez y su equipo para gestionar estas divisiones determinará, en gran medida, la fortaleza del partido de cara a futuros comicios.