La Fundación FAES, presidida por el expresidente del Gobierno José María Aznar, ha lanzado este jueves un duro comunicado contra el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, al que acusa de utilizar su condición de aforado para realizar insinuaciones calumniosas sin fundamento. La polémica surge tras las menciones del titular de Exteriores al nombre de Aznar en relación con los papeles de Epstein durante sus comparecencias parlamentarias.
El conflicto estalló la semana pasada en el Senado, cuando Albares citó el caso del fallecido magnate estadounidense Jeffrey Epstein, condenado por tráfico sexual de menores, para responder a las críticas del Partido Popular. Sin embargo, fue este miércoles en el Congreso de los Diputados donde el ministro volvió a sacar a colación el tema, en esta ocasión para replicar a la diputada popular Cayetana Álvarez de Toledo, quien había cuestionado los vínculos del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero con empresas como Huawei y Plus Ultra.
Durante su intervención, Albares manifestó: "Yo no vengo aquí a traer insinuaciones sobre presidentes; el presidente Aznar ha aparecido en los papeles de Epstein, y yo no vengo aquí a traer ninguna acusación". Con esta afirmación, el ministro buscaba desviar las críticas hacia Zapatero, pero simultáneamente introducía en el debate parlamentario la mención a Aznar y su supuesta conexión con el controvertido financiero.
La respuesta de la Fundación FAES no se hizo esperar. A través de un comunicado emitido este jueves, la entidad que preside Aznar advierte que si Albares realmente cree que la mera mención en unos documentos justifica insinuar que el expresidente "encubría o encargaba actividades ilícitas y/o inmorales", debería hacerlo sin ampararse en su inmunidad parlamentaria. El texto sugiere implícitamente que de mantener esas afirmaciones fuera del Congreso, el ministro podría enfrentarse a consecuencias judiciales.
El comunicado de FAES emplea un tono irónico y contundente: "Si eso lo sostuviera alguien aforado, todos tendríamos, además, la oportunidad de aprender mucho: por ejemplo, acerca de la tramitación de suplicatorios en España". Esta alusión al complejo proceso legal para retirar la inmunidad a un parlamentario deja claro que la fundación considera las palabras de Albares como un abuso de su posición institucional.
Más allá de la específica polémica sobre Epstein, la Fundación FAES aprovecha el comunicado para desplegar una crítica exhaustiva a la gestión de Albares al frente del Ministerio de Exteriores. El texto califica su política exterior de diplomacia de pasarela, insinuando que carece de sustancia y consistencia. Según FAES, el ministro ha confundido el rol de los diplomáticos con el de "mayordomos" y ha aplicado el derecho internacional con criterios "desvergonzadamente oportunistas".
La fundación pone como ejemplo de esta supuesta inconsistencia las diferencias de criterio que, a su juicio, muestra el Gobierno en casos como Gaza y el Sáhara Occidental. Esta comparación busca evidenciar una hipotética doble moral en la política exterior española, donde se invocarían principios internacionales de forma selectiva según conveniencias políticas.
El comunicado no se queda ahí, sino que eleva el tono de sus críticas hasta el sarcasmo: "Debemos al ministro una política abonada a la impostura y el disfraz, que bate récords de desprestigio internacional hasta haber logrado alcanzar, por fin, el grado cero de relevancia exterior". Esta afirmación refleja la percepción de FAES de que la influencia de España en el escenario global habría disminuido drásticamente bajo la gestión actual.
Irónicamente, el texto concluye que "esconderse tras la inmunidad parlamentaria para lanzar insinuaciones calumniosas no es propio de nuestro rimbombante y arrojado canciller", en clara alusión al estilo que Albares ha proyectado públicamente. La fundación considera que este comportamiento contradice la imagen de firmeza que el ministro intenta transmitir.
La expresión "elevar el pellizco de monja a categoría política", que cierra el comunicado, resume la postura de FAES: consideran que Albares ha transformado una mera anécdota o mención irrelevante en un argumento de Estado para desviar la atención de cuestiones sustantivas.
Desde el punto de vista político, este enfrentamiento evidencia la creciente tensión entre el Gobierno y la oposición, así como la utilización de casos internacionales controvertidos como armas arrojadizas en el debate parlamentario. La mención de los papeles de Epstein, un caso que ha salpicado a numerosas personalidades mundiales, se ha convertido en un recurso retórico para desacreditar a rivales políticos.
La polémica también pone de manifiesto la delicada línea que separa la libertad de expresión en el ámbito parlamentario de la responsabilidad por las afirmaciones realizadas. La inmunidad parlamentaria, diseñada para proteger a los representantes en el ejercicio de su función, puede convertirse en un escudo para difamar sin consecuencias inmediatas, algo que FAES denuncia abiertamente.
Por otro lado, la respuesta de la fundación de Aznar refleja una estrategia de contrataque inmediato y contundente, sin dejar que las acusaciones (aunque sean insinuaciones) se asienten en la opinión pública. Al amenazar implícitamente con acciones legales, FAES eleva el costo político de futuras menciones similares por parte de otros dirigentes.
La crisis diplomática que vive España con Argentina, donde el presidente Alberto Fernández ha cuestionado abiertamente a Pedro Sánchez, también ha sido objeto de críticas por parte de FAES, que considera que la gestión de Albares ha sido deficiente. Sin embargo, el comunicado se centra principalmente en la polémica interna generada por las menciones a Epstein.
En el fondo de este enfrentamiento subyace una batalla por el relato sobre la política exterior española y la legitimidad de diferentes líderes. Mientras el Gobierno actual busca desvincularse de vínculos empresariales controvertidos del pasado, la oposición y FAES defienden la honorabilidad de expresidentes y cuestionan la coherencia de la diplomacia oficial.
La situación genera interrogantes sobre hasta qué punto es legítimo invocar casos como el de Epstein en el debate político nacional. Si bien la transparencia y la rendición de cuentas son fundamentales, el uso de meras menciones en documentos sin contexto ni pruebas de ilicitud puede constituir una forma de dañar reputaciones sin asumir responsabilidades.
Para la ciudadanía, este tipo de intercambios contribuye a la percepción de que la política se ha convertido en un terreno de descalificaciones mutuas, donde prevalecen los ataques personales sobre el debate de ideas. La calidad del discurso público se resiente cuando las instituciones se utilizan como plataformas para lanzar insinuaciones sin fundamento.
La Fundación FAES, a través de este comunicado, no solo defiende a su presidente, sino que también cuestiona el estilo y la sustancia de la política exterior del Gobierno actual. La confrontación entre Aznar y Albares simboliza las diferencias irreconciliables entre dos visiones de España en el mundo, y la utilización de casos mediáticos internacionales como herramientas de combate político interno.
En las próximas semanas, se observará si Albares mantiene su postura o modifica su discurso ante la presión de FAES. Lo que está claro es que la polémica ha trascendido el ámbito puramente parlamentario para convertirse en un episodio más de la crispación política que caracteriza el actual ciclo institucional en España.