El pasado 11 de febrero, el sector del hábitat español vivió una jornada de reflexión y proyección de futuro en el II Congreso Hábitat de Vanguardia, un evento que congregó a profesionales, innovadores y referentes del ámbito en el emblemático Laboratorio de las Artes de Valladolid, más conocido como LAVA. Este espacio, reconocido por su arquitectura contemporánea y su vocación por la creatividad, se convirtió en el escenario perfecto para debatir sobre las transformaciones que ha experimentado el sector y los modelos de negocio que están redefiniendo la relación entre espacio, diseño y sociedad.
El congreso, bajo el lema "los resultados construidos", estableció un formato práctico y directo, alejado de teorías abstractas y centrado en la presentación de casos de éxito reales. Su propósito era claro: ofrecer a los asistentes herramientas aplicables desde el día siguiente, estrategias probadas que han demostrado mejorar la eficiencia operativa, fortalecer los vínculos con los clientes y potenciar la competitividad de las empresas. A lo largo de la jornada, expertos compartieron aprendizajes sobre cómo adaptarse a un mercado en constante evolución, donde la digitalización, la sostenibilidad y la personalización han dejado de ser opciones para convertirse en imperativos.
Entre las voces destacadas del evento estuvo Bárbara Cordero, directora de la prestigiosa asociación Hispania Nostra, una entidad referente en la defensa y puesta en valor del patrimonio cultural español. Su intervención, titulada "El patrimonio como recurso endógeno de alto valor", aportó una perspectiva única al debate, conectando el mundo del hábitat con la riqueza histórica y cultural que caracteriza a nuestro territorio. Cordero desmontó la falsa dicotomía entre modernidad y tradición, demostrando que el patrimonio no es un obstáculo para la innovación, sino todo lo contrario: es el combustible que alimenta proyectos singulares y sostenibles.
La ponencia de Cordero giró en torno a un concepto central: el patrimonio como activo estratégico. En lugar de considerar el patrimonio histórico como una carga o una limitación normativa, la directora de Hispania Nostra propuso entenderlo como un recurso endógeno, es decir, un bien propio, inherente a cada lugar, que puede generar valor económico, social y cultural si se gestiona con visión y rigor. Esta aproximación implica un cambio de paradigma: de la mera conservación pasiva a la activación inteligente del patrimonio, integrándolo en proyectos de hábitat contemporáneo que respeten su esencia mientras responden a las necesidades actuales.
Durante su intervención, Cordero ilustró su tesis con ejemplos concretos de proyectos que han sabido aprovechar el patrimonio como diferencial competitivo. Desde la rehabilitación de edificios históricos para usos residenciales o turísticos, hasta la creación de nuevos productos inspirados en técnicas artesanales tradicionales, pasando por la generación de experiencias culturales que enriquecen el valor percibido de un espacio. En todos los casos, el denominador común fue la coherencia entre el discurso y la práctica, la necesidad de contar con equipos multidisciplinares que entiendan tanto de patrimonio como de mercado, y la importancia de generar narrativas que conecten emocionalmente con los usuarios.
El contexto del congreso no podría ser más oportuno. El sector del hábitat en España atraviesa un momento de inflexión, marcado por la necesidad de diferenciarse en un mercado saturado y por la creciente demanda de productos y servicios con identidad propia. Los consumidores ya no buscan solo funcionalidad; buscan historia, autenticidad y significado. En este escenario, el patrimonio se presenta como un activo inagotable de narrativas, de técnicas constructivas, de materiales y de saberes que pueden ser reinterpretados para crear propuestas únicas y memorables.
La participación de Hispania Nostra en este foro subraya el creciente reconocimiento del valor del patrimonio en ámbitos tradicionalmente alejados de la cultura. La asociación, con más de cuarenta años de trayectoria defendiendo el patrimonio español, ha ampliado su campo de acción para incidir en políticas públicas y estrategias empresariales. Su presencia en el II Congreso Hábitat de Vanguardia refleja una apertura de miras necesaria en tiempos de interconexión entre sectores, donde la colaboración entre disciplinas se revela como la clave para abordar los desafíos complejos del presente.
El Laboratorio de las Artes de Valladolid (LAVA) resultó ser el marco ideal para este encuentro. Su diseño vanguardista, que dialoga con el entorno urbano histórico de la ciudad, ejemplifica perfectamente la tesis del congreso: la innovación no implica ruptura, sino diálogo y continuidad. El edificio, rehabilitado y adaptado para acoger actividades culturales, demuestra que es posible crear espacios contemporáneos de calidad sin renunciar a la memoria del lugar, sirviendo como metáfora viviente de los principios debatidos durante la jornada.
Los organizadores del evento diseñaron una programación dinámica que combinó ponencias magistrales con mesas redondas y espacios de networking. Este formato facilitó el intercambio directo de experiencias y la generación de contactos entre profesionales de diferentes ámbitos: arquitectos, interioristas, empresarios, gestores culturales y representantes de instituciones públicas. La transversalidad de perfiles enriqueció el debate y permitió abordar el tema del hábitat desde múltiples perspectivas, superando la visión reduccionista que a menudo domina los foros especializados.
Uno de los aspectos más valorados por los asistentes fue la aplicabilidad inmediata de los contenidos. A diferencia de otros eventos académicos o teóricos, el II Congreso Hábitat de Vanguardia se comprometió con la utilidad práctica. Cada intervención incluyó lecciones aprendidas, errores comunes a evitar y recomendaciones concretas. Esta filosofía respondió a la demanda de un sector que necesita resultados tangibles y que opera en un entorno de alta competencia y márgenes ajustados.
La intervención de Bárbara Cordero generó particular interés entre los profesionales del hábitat presentes. Muchos reconocieron la oportunidad desaprovechada que representa el patrimonio en sus proyectos, y se mostraron receptivos a incorporar criterios patrimoniales en sus procesos de diseño y desarrollo. La directora de Hispania Nostra insistió en la necesidad de formar a los profesionales en gestión del patrimonio, y de crear puentes de colaboración entre el sector privado y las entidades culturales, superando la desconfianza mutua que a menudo frustra iniciativas prometedoras.
El congreso también sirvió para visibilizar tendencias emergentes en el sector hábitat. La personalización masiva, la integración de tecnologías digitales en el diseño y la fabricación, la economía circular aplicada a materiales y mobiliario, y la búsqueda de la experiencia de usuario como diferenciador fueron algunos de los temas recurrentes. En todos ellos, el patrimonio aparece como un aliado natural, ofreciendo soluciones probadas por el tiempo y narrativas que resuenan con la sensibilidad contemporánea.
La jornada concluyó con un consenso tácito entre los participantes: el futuro del hábitat pasa por una integración armónica de la innovación tecnológica, la sostenibilidad ambiental y la identidad cultural. Las empresas que logren articular estos tres pilares estarán mejor posicionadas para competir no solo en el mercado español, sino en el internacional, donde la marca España tiene un potencial enorme pero aún subexplotado en el ámbito del diseño y la construcción.
La participación de Hispania Nostra en este foro marca un hito en la proyección del patrimonio como vector de desarrollo económico. Tradicionalmente asociada a la defensa y denuncia, la asociación demuestra con su presencia en el congreso una evolución hacia la proactividad y la colaboración estratégica. Esta nueva etapa implica acompañar a los agentes económicos en la identificación y activación de recursos patrimoniales, asegurando que su uso genere valor compartido y respete los principios de conservación.
Para el sector del hábitat, la lección es clara: el patrimonio no es un obstáculo burocrático ni un coste añadido, sino una oportunidad de negocio que puede generar rentabilidad, reputación y diferenciación. La clave está en abordarlo con la metodología adecuada, contando con expertos que entiendan tanto su valor simbólico como su potencial económico, y diseñando proyectos que sean capaces de contar historias que conecten con las personas.
El éxito del II Congreso Hábitat de Vanguardia radica en haber creado un espacio de encuentro real entre mundos que, aunque cercanos, rara vez dialogan con el mismo lenguaje. La presencia de Hispania Nostra junto a empresas, emprendedores y creativos del hábitat simboliza una nueva forma de entender el desarrollo: más colaborativa, más respetuosa con el contexto y más orientada a generar impacto positivo a largo plazo.
A medida que el sector del hábitat avanza hacia modelos más sostenibles y centrados en las personas, la voz del patrimonio se hace imprescindible. Las ciudades, los territorios y los edificios del pasado contienen las claves para construir un futuro con sentido. El reto está en saber leer esas claves, interpretarlas con creatividad y aplicarlas con rigor. El congreso de Valladolid ha demostrado que este camino no solo es posible, sino que ya está siendo recorrido por aquellos que entienden que la innovación no consiste en olvidar el pasado, sino en hacerlo hablar con el presente.