Un avance científico de extraordinario calado acaba de abrir una nueva ventana de esperanza en la lucha contra uno de los tumores más letales. Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) han conseguido, por primera vez, eliminar por completo tumores de páncreas en modelos animales mediante una terapia combinada que no genera resistencias. Este logro, publicado en la prestigiosa revista PNAS, representa un hito en la oncología moderna y podría cambiar el paradigma de tratamiento de una enfermedad que hasta ahora ha mostrado una tenacidad devastadora.
El cáncer de páncreas constituye uno de los mayores desafíos oncológicos del siglo XXI. Con una supervivencia a cinco años que no alcanza el 10% y más de 10.300 nuevos diagnósticos anuales solo en España, este tumor se ha ganado la reputación de ser prácticamente intratable. Su letalidad radica no solo en su agresividad biológica, sino en la ausencia de síntomas tempranos y en la rápida resistencia que desarrolla ante los tratamientos disponibles. Hasta hace muy poco, la quimioterapia convencional era prácticamente la única arma terapéutica, con resultados muy limitados.
La situación comenzó a cambiar en 2021 con la aprobación de los primeros fármacos dirigidos contra KRAS, un oncogén mutado en aproximadamente el 90% de los pacientes con cáncer de páncreas. Sin embargo, esta esperanza se vio rápidamente empañada por la realidad clínica: en cuestión de meses, la mayoría de los tumores desarrollaba mecanismos de resistencia que anulaban el efecto del medicamento. Fue precisamente este obstáculo el que el equipo de Mariano Barbacid, jefe del Grupo de Oncología Experimental del CNIO, se propuso superar con un enfoque radicalmente diferente.
La investigación, liderada por Barbacid y con Carmen Guerra como coautora principal, junto a Vasiliki Liaki y Sara Barrambán como primeras autoras, ha demostrado que la clave no está en atacar un solo punto de la vía molecular, sino en bloquear múltiples eslabones simultáneamente. La estrategia, financiada principalmente por la Fundación CRIS Contra el Cáncer, consistió en utilizar una combinación de tres fármacos que actúan en diferentes puntos de la vía de señalización de KRAS.
El razonamiento detrás de este enfoque es elegante y poderoso: cuando un tumor intenta escapar de un tratamiento que bloquea una sola vía, puede activar mecanismos alternativos con relativa facilidad. Sin embargo, cuando se neutralizan varios puntos críticos al mismo tiempo, el sistema se vuelve mucho más vulnerable y la probabilidad de desarrollar resistencia se reduce drásticamente. Es comparable a cortar no uno, sino varios cables de un circuito eléctrico: la probabilidad de que el sistema encuentre una alternativa viable disminuye exponencialmente.
Los resultados obtenidos en modelos murinos han sido espectaculares. Los tumores no solo regresaron por completo, sino que los animales permanecieron libres de enfermedad durante el período de seguimiento, sin mostrar signos de recurrencia. Lo más significativo es que no se observó el desarrollo de resistencias, el talón de Aquiles de prácticamente todas las terapias dirigidas actuales. Esta respuesta completa, como la describen los investigadores, constituye un logro sin precedentes en este tipo de tumor.
La importancia de este hallazgo trasciende el ámbito puramente científico. Durante una jornada benéfica organizada por Forbes junto a CRIS Contra el Cáncer el pasado octubre, la ministra de Sanidad, Mónica García, y diversos líderes empresariales subrayaron la necesidad de invertir en investigación oncológica de excelencia. Ignacio Quintana, CEO de Forbes, recordó entonces que "faltan recursos, pero no talento", enfatizando que la única vía real para cambiar el futuro del cáncer pasa por financiar proyectos ambiciosos y sostenidos en el tiempo.
El trabajo publicado en PNAS es la prueba tangible de que esta filosofía funciona. La inversión de CRIS Contra el Cáncer, sumada a fondos nacionales y europeos, ha permitido a un equipo de científicos españoles liderar un avance de impacto internacional desde Madrid. Es un ejemplo claro de cómo la colaboración entre sociedad civil, administración pública y comunidad científica puede generar resultados transformadores.
Desde una perspectiva molecular, la estrategia de bloqueo triple abre nuevas posibilidades para el diseño de terapias combinadas en otros tipos de cáncer. Muchos tumores sólidos comparten la dependencia de vías de señalización similares y desarrollan resistencias mediante mecanismos paralelos. La metodología validada por el equipo de Barbacid podría extrapolarse a otros contextos oncológicos, estableciendo un nuevo paradigma en el desarrollo de tratamientos dirigidos.
No obstante, los investigadores advierten de la necesidad de ser prudentes. Los resultados en modelos animales, aunque muy prometedores, deben traducirse a ensayos clínicos rigurosos para confirmar su eficacia y seguridad en humanos. El proceso de traslación desde el laboratorio a la clínica es complejo y requiere tiempo, pero este estudio proporciona una base sólida y un camino claro a seguir.
El próximo paso será diseñar ensayos clínicos que evalúen esta terapia combinada en pacientes con cáncer de páncreas metastásico. La comunidad oncológica internacional seguirá con gran interés los desarrollos de este proyecto, que podría convertirse en un referente para el tratamiento de tumores resistentes. Mientras tanto, la investigación continúa en el CNIO para identificar nuevas combinaciones terapéuticas y perfeccionar las existentes.
La lección más importante de este avance quizás no sea solo científica, sino también social. Demuestra que la investigación biomédica de calidad requiere financiación estable, visión a largo plazo y confianza en el talento científico nacional. En un momento en el que los presupuestos sanitarios están bajo presión constante, este tipo de logros recuerda que cada euro invertido en ciencia no es un gasto, sino una inversión en vida, en esperanza y en futuro.
El cáncer de páncreas ha sido durante décadas una frontera infranqueable en oncología. Hoy, gracias al trabajo de un equipo de investigadores comprometidos y al apoyo de una sociedad que cree en la ciencia, esa frontera comienza a resquebrajarse. Queda mucho camino por recorrer, pero por primera vez en mucho tiempo, la luz al final del túnel brilla con intensidad.