Histórica huelga de docentes en Cataluña: 70.000 exigen mejoras

Más de 70.000 profesores se manifiestan en Barcelona reclamando mejoras salariales, reducción de ratios y más recursos para la educación pública catalana

La comunidad educativa catalana ha protagonizado este miércoles 11 de febrero una de las movilizaciones más masivas de los últimos años. Convocada en plena semana de carnaval, la huelga de docentes ha paralizado centros educativos de toda la región y ha llenado las calles de Barcelona con más de 70.000 profesores exigiendo mejoras salariales, una reducción de las ratios de alumnos por aula y un incremento de los recursos destinados a la educación pública.

La protesta, organizada por los principales sindicatos del sector, ha tenido un seguimiento masivo que, según las organizaciones convocantes, ha alcanzado el 85% del profesorado. Esta cifra contrasta con los datos oficiales aportados por la Conselleria d'Educació, que sitúa la participación en un 37%, basándose en la información recibida de aquellos centros que han transmitido sus datos, representando aproximadamente el 36% de los mismos.

Cifras en disputa y una manifestación imponente

La manifestación central, que ha recorrido las principales arterias de Barcelona, ha generado discrepancias en el cómputo de asistentes. Mientras que los organizadores hablan de más de 70.000 personas solo en la capital catalana y de 100.000 en toda la comunidad, la Guardia Urbana ha ofrecido una estimación mucho más conservadora: 25.000 manifestantes.

La marcha ha partido de los Jardinets de Gràcia, atravesando la ciudad hasta llegar a la sede del Departamento de Educación, situada en la Via Augusta. El recorrido ha estado marcado por los cánticos y pancartas de un profesorado que reclama "cambios reales y estructurales" en el sistema educativo catalán. Las calles por donde ha discurrido la protesta han permanecido abarrotadas durante horas, con profesores de todos los niveles educativos mostrando una unidad sin precedentes.

Reivindicaciones claras y contundentes

Los docentes han hecho oír sus demandas de forma unánime. Entre las principales peticiones figuran:

- Una mejora salarial significativa que reconozca la profesionalización del sector y compense años de congelación salarial

- La reducción de las ratios de alumnos por aula para garantizar una atención más personalizada y de calidad

- Un incremento de recursos materiales y humanos en los centros educativos, incluyendo más personal de apoyo

- La elaboración de un currículum consensuado con el profesorado, alejado de imposiciones unilaterales y con participación real del profesorado

Durante la concentración frente a la Conselleria, los portavoces sindicales han recibido con entusiasmo el respaldo masivo. "No aceptamos más promesas vacías. Queremos cambios reales y estructurales en el sistema educativo", ha sido el mensaje más repetido entre los asistentes, que respondían con aplausos y cánticos cada vez que los líderes sindicales subían a la tarima.

La respuesta institucional: invitación y cortina de humo

Un momento destacado de la jornada ha sido la invitación por parte del Departament d'Educació a los sindicatos convocantes. La conselleria ha abierto las puertas de su sede para que un representante de cada organización pudiera entregar formalmente el manifiesto de la protesta.

Andreu Mumbrú, coordinador de acción sindical de Ustec (el sindicato mayoritario en el sector), ha sido uno de los delegados que ha accedido al edificio oficial. Sin embargo, la entrega del documento no ha desembocado en una negociación inmediata. Los representantes gubernamentales se han limitado a recibir el escrito, aplazando cualquier debate para la reunión prevista el 19 de febrero.

Curiosamente, durante el desarrollo de la manifestación, la Conselleria de Interior ha anunciado la suspensión de clases para el jueves 12 de febrero debido a un temporal de viento. Muchos docentes han interpretado este comunicado como una "cortina de humo" para desviar la atención mediática de la huelga y evitar hablar de las reivindicaciones del sector. La coincidencia temporal del anuncio ha generado malestar entre los manifestantes, que lo ven como una maniobra política.

Perspectivas de negociación y advertencias de futuro

La reunión del 19 de febrero se presenta como un punto de inflexión. La conselleria ha adelantado que presentará una propuesta de acuerdo que incluye una subida salarial, aunque sin concretar cifras ni plazos. Los sindicatos, por su parte, han advertido que no aceptarán propuestas insuficientes o parches que no aborden la raíz de los problemas.

La portavoz de USTEC, Iolanda Segura, ha sido tajante en sus declaraciones: "El curso no terminará con normalidad si no se llega a un acuerdo que satisfaga nuestras demandas". Esta advertencia se suma a la promesa de convocar una semana completa de huelga en marzo si las negociaciones no fructifican. La amenaza de una huelga prolongada pone presión sobre la administración para que ofrezca una propuesta seria.

Una jornada histórica para la educación catalana

Los organizadores han calificado la movilización de "histórica", no solo por el volumen de participación, sino por la unidad mostrada por un profesorado que tradicionalmente ha estado dividido en torno a estrategias de protesta. La coincidencia en el tiempo y en el espacio de docentes de todos los niveles educativos -infantil, primaria, secundaria y formación profesional- ha reforzado el mensaje de una comunidad educativa unida en torno a un objetivo común.

La protesta ha tenido réplicas en otras ciudades catalanas, aunque Barcelona ha concentrado el grueso de la movilización. En Tarragona, Girona y Lleida también se han registrado concentraciones y marchas, aunque de menor magnitud. La coordinación territorial ha sido clave para el éxito de la convocatoria.

El contexto de la protesta

La huelga llega en un momento de creciente tensión entre la comunidad educativa y la administración. Los docentes llevan años denunciando la precariedad salarial, el aumento de la temporalidad y la falta de recursos para atender a un alumnado cada vez más diverso y con necesidades especiales.

La ratio de alumnos por aula en Cataluña es una de las más altas de Europa, lo que dificulta la atención personalizada y el desarrollo de metodologías innovadoras. Además, los salarios de los profesores catalanes se encuentran por debajo de la media europea, lo que dificulta la retención de talento y la motivación del profesorado. La falta de inversión en infraestructuras y material didáctico es otra de las quejas recurrentes.

Reacciones políticas y sociales

El éxito de la convocatoria ha generado reacciones en el ámbito político. Los partidos de la oposición han mostrado su apoyo a las reivindicaciones del profesorado, criticando la "falta de inversión" del Gobierno catalán en educación. Por su parte, el ejecutivo autonómico ha defendido su política educativa, asegurando que las inversiones han aumentado en los últimos años, aunque reconociendo la necesidad de "mejorar ciertos aspectos".

Entre la ciudadanía, la protesta ha generado un debate sobre el valor social de la educación y la necesidad de priorizar la inversión en el sector. Muchos padres y madres, a pesar de las molestias causadas por la huelga, han mostrado su comprensión y apoyo a las demandas de los docentes. La sociedad civil ha respaldado la protesta a través de redes sociales y concentraciones de apoyo.

Lo que viene ahora

Con la manifestación concluida pasadas las 14.30 horas, el foco se desplaza a la mesa de negociación. Los sindicatos han dejado claro que no aceptarán propuestas parciales o dilaciones. La semana del 19 de febrero será crucial para determinar si la huelga de marzo se convierte en realidad o si las partes logran un acuerdo que satisfaga las demandas del sector.

Mientras tanto, el profesorado catalán ha demostrado su capacidad de movilización y su determinación para defender una educación pública de calidad. La jornada del 11 de febrero quedará marcada como un punto de inflexión en las relaciones laborales del sector educativo en Cataluña. La unidad mostrada ha enviado un mensaje claro a la administración: la comunidad educativa está dispuesta a luchar por sus derechos y por la calidad de la enseñanza.

Referencias