Alvarado y Bridges arrasan con los 76ers: Knicks ganan 138-89

El nuevo fichaje de Nueva York anota 26 puntos con 8 triples y Mikal Bridges aporta 22 en la victoria más contundente de la temporada

Los New York Knicks desplegaron un baloncesto demoledor en la noche del miércoles al imponerse con autoridad a los Philadelphia 76ers por un contundente marcador de 138-89 en un duelo que quedará grabado en la memoria de los aficionados neoyorquinos. La victoria, que representa la décima en los últimos doce compromisos para el conjunto de la Gran Manzana, demostró el potencial ofensivo de un equipo que parece haber encontrado la química perfecta en el momento justo de la temporada.

La figura indiscutible de la noche fue Jose Alvarado, quien firmó su mejor actuación desde que viste la camiseta de los Knicks tras su reciente adquisición desde New Orleans. El guardia puertorriqueño anotó 26 puntos, con un impresionante 8 de 13 en tiros de tres puntos, además de completar cinco robos que demostraron su impacto defensivo. Su capacidad para cambiar el ritmo del juego y encontrar espacios desde el perímetro se convirtió en una pesadilla para la defensa de Filadelfia, que no encontró respuesta para contener su explosividad ofensiva.

Acompañando a Alvarado en el liderazgo ofensivo estuvo Mikal Bridges, quien aportó 22 puntos con su característica eficiencia. El alero ha sido uno de los pilares del sistema de los Knicks esta temporada, y su versatilidad para anotar tanto en transición como en situaciones estáticas sigue siendo un activo invaluable para las aspiraciones del equipo. La conexión entre Alvarado y Bridges en el perímetro abrió espacios que el equipo aprovechó de manera consistente durante los 48 minutos de acción.

El dominio de los Knicks no se limitó únicamente al backcourt. Karl-Anthony Towns demostró una vez más por qué es considerado uno de los pívots más completos de la liga, terminando el encuentro con 21 puntos y 11 rebotes para completar un doble-doble. Su presencia en la pintura, combinada con su habilidad para salir al perímetro, creó dilemas defensivos constantes para los 76ers, quienes carecían de su estrella Joel Embiid por problemas físicos.

Otro de los nombres destacados fue Mohamed Diawara, quien sumó 14 puntos desde el banquillo, demostrando la profundidad de rotación que posee el equipo neoyorquino. La capacidad de los suplentes para mantener e incluso ampliar las ventajas ha sido una característica definitoria del éxito reciente de los Knicks.

Curiosamente, Jalen Brunson, quien había sido el héroe apenas 24 horas antes con 40 puntos en la dolorosa derrota en tiempo extra contra los Pacers de Indiana, tuvo una noche tranquila con solo ocho puntos. Sin embargo, su presencia en el campo facilitó el juego de sus compañeros, demostrando que su impacto va más allá de las anotaciones y se traduce en liderazgo y creación de oportunidades para el resto del plantel.

La historia fue completamente diferente en el bando de los 76ers. La ausencia de Joel Embiid por molestias en su rodilla derecha resultó ser un factor determinante. La estrella franquicia se perdió su segundo partido consecutivo, algo que no ocurría desde mediados de diciembre, y su ausencia se sintió de manera devastadora tanto en ataque como en defensa. Sin su presencia dominante en la pintura, los Sixers carecieron de referente ofensivo y de protección del aro, lo que permitió a los Knicks atacar el cesto con relativa facilidad.

A pesar de la debacle, Tyrese Maxey intentó mantener a flote a su equipo con una valiente actuación de 32 puntos en apenas tres cuartos de juego. El joven base demostró su calidad y liderazgo emergente, pero careció del apoyo necesario del resto de su plantilla. Su esfuerzo individual no pudo compensar el desplome colectivo de un equipo que pareció desconectarse por completo después de los primeros minutos del tercer periodo.

Los 76ers también recibieron contribuciones de VJ Edgecombe con 14 puntos y Dominick Barlow con 13, pero estos números resultaron insuficientes ante la avalancha ofensiva de los Knicks. La derrota representó el segundo revés consecutivo para el equipo de Filadelfia y el tercero en sus últimos cuatro compromisos, una racha que pone en entredicho su momento de forma de cara a la recta final de la temporada regular.

El marcador final de 89 puntos estableció un nuevo mínimo de anotación para los 76ers en esta campaña, convirtiéndose en apenas el tercer encuentro en el que el equipo no supera la barrera de los 100 puntos. Esta deficiencia ofensiva, combinada con una defensa permisiva que permitió a los Knicks anotar 138 puntos, revela problemas sistémicos que el cuerpo técnico deberá abordar de manera urgente si aspiran a ser competitivos en los playoffs.

La serie particular entre ambos equipos quedó igualada a dos victorias por bando tras los cuatro enfrentamientos de la temporada regular. Sin embargo, la magnitud de esta última derrota deja interrogantes sobre la capacidad de los 76ers para competir de igual a igual contra los Knicks en una hipotética serie de postemporada, especialmente si la disponibilidad de Embiid continúa siendo un factor incierto.

Para los Knicks, esta victoria representa más que dos puntos en la tabla. Es una declaración de intenciones de un equipo que ha encontrado su identidad tras la incorporación de piezas clave como Alvarado. La capacidad de reacción tras la dura derrota del martes contra Indiana demuestra madurez y mentalidad ganadora, cualidades indispensables para cualquier equipo con aspiraciones de contender por el campeonato.

El rendimiento de Alvarado desde su llegada ha superado todas las expectativas. En apenas una semana, el guardia se ha convertido en un catalizador ofensivo que complementa perfectamente el estilo de juego de Brunson y Bridges. Su capacidad para generar puntos desde el perímetro abre espacios en la pintura para Towns, mientras que su intensidad defensiva contagia al resto del plantel. Si mantiene este nivel de rendimiento, los Knicks habrán encontrado una pieza que puede marcar la diferencia en los momentos decisivos de la temporada.

La profundidad del banquillo neoyorquino también merece mención especial. Jugadores como Diawara han demostrado que pueden aportar minutos de calidad cuando son requeridos, algo fundamental en una temporada tan exigente como la actual. Esta rotación balanceada permite al cuerpo técnico gestionar los minutos de sus estrellas y mantener un nivel competitivo constante durante los 48 minutos.

Desde la perspectiva de los 76ers, la situación de Embiid genera preocupación. Aunque las molestias en su rodilla derecha no parecen ser de gravedad, su historial de lesiones convierte cualquier percance físico en una alerta para la organización. La gestión de su carga de minutos y su salud será determinante para las aspiraciones del equipo en los playoffs, donde su presencia es absolutamente imprescindible.

La derrota también pone de manifiesto la necesidad de los 76ers de encontrar opciones ofensivas consistentes más allá de Embiid y Maxey. Aunque el joven base demostró su capacidad para liderar el ataque, necesita apoyo constante del resto del plantel. El desarrollo de jugadores jóvenes como Edgecombe y Barlow será crucial, pero necesitan mostrar mayor regularidad para aliviar la presión sobre las estrellas del equipo.

El calendario no perdonará a los 76ers si no corrigen rápidamente sus errores. Cada partido cobra importancia en la lucha por posicionamiento en la tabla, y caer en una racha negativa prolongada podría costarles ventaja de campo en la primera ronda de los playoffs. El cuerpo técnico deberá trabajar intensamente en los próximos días para reforzar la confianza del grupo y ajustar los esquemas defensivos que fueron vulnerados de manera tan evidente por los Knicks.

Por su parte, los Knicks pueden disfrutar de esta victoria, pero con la perspectiva de que el verdadero desafío está por venir. La consistencia será clave para mantenerse entre los equipos de élite de la conferencia Este. Si logran mantener este nivel de juego colectivo y las nuevas incorporaciones continúan adaptándose con éxito, el techo del equipo podría ser más alto de lo que muchos esperaban al inicio de la temporada.

La NBA premia la regularidad y la salud en la recta final de la campaña. Los Knicks parecen haber encontrado ambas en el momento oportuno, mientras que los 76ers enfrentan interrogantes que deberán resolver con urgencia. La dinámica de ambos equipos podría cambiar drásticamente en las próximas semanas, pero por ahora, la balanza se inclina claramente a favor del conjunto neoyorquino, que ha demostrado ser una fuerza a tener en cuenta cuando juega a su máximo potencial.

Referencias