Después de las intensas horas vividas durante el paso de la borrasca Leonardo por el territorio andaluz, la provincia de Almería da un paso decisivo hacia la normalidad. Las aulas de los centros educativos volverán a acoger a estudiantes este viernes, poniendo fin a la interrupción de las clases presenciales que se decretó el día anterior como medida preventiva ante las adversas condiciones meteorológicas.
El anuncio oficial llegó de manos de Antonio Sanz, titular de la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía, quien a través de sus canales oficiales confirmó la reanudación de la actividad lectiva en toda la región. No obstante, esta vuelta a las aulas presenta matices importantes, ya que se exceptúan aquellas zonas que continúan sufriendo las consecuencias directas del fenómeno atmosférico.
El temporal, que azotó con especial virulencia la comunidad autónoma, dejó tras de sí un escenario complejo: poblaciones enteras tuvieron que ser evacuadas, comunicaciones terrestres y ferroviarias resultaron interrumpidas, cauces fluviales se desbordaron y, lamentablemente, se registró el caso de una mujer desaparecida en la provincia de Málaga. Ante este panorama, la decisión de suspender las clases el jueves respondía a una lógica de máxima precaución, especialmente por los vientos huracanados que se pronosticaban.
Las ráfagas, que en algunos puntos alcanzaron velocidades de hasta 129 kilómetros por hora, justificaron plenamente las medidas adoptadas. La imagen de los centros escolares con sus puertas cerradas evocó, para muchos, los momentos más duros de la pandemia, cuando las aulas permanecieron desiertas durante semanas. Ahora, al menos, se trata de una pausa de apenas veinticuatro horas.
Un dato destacado del comunicado oficial es que Almería y Huelva serán las únicas provincias donde la vuelta a las clases será total. En las demás regiones andaluzas persistirán suspensiones puntuales, ya sea en municipios completos o en centros específicos de localidades parcialmente afectadas. Esta circunstancia sitúa a Almería en una posición privilegiada en cuanto a la recuperación de la normalidad educativa.
El seguimiento exhaustivo de la evolución del tiempo y la coordinación con los organismos de emergencia han permitido tomar esta determinación. El propio Sanz destacó en su intervención que el dispositivo de evacuación de Grazalema se completó sin contratiempos y en un tiempo récord, demostrando la eficacia de los protocolos activados. Además, el servicio de emergencias 112 gestionó aproximadamente 8.700 incidencias relacionadas directamente con el paso de la borrasca, una cifra que da cuenta de la magnitud del fenómeno.
El ámbito universitario también retoma su actividad presencial. La Universidad de Almería ha emitido un comunicado confirmando la reapertura de su campus de La Cañada para este viernes. La institución académica mantuvo un monitoreo constante de las condiciones meteorológicas durante toda la jornada del jueves, trabajando en estrecha colaboración con las autoridades competentes para garantizar la seguridad de la comunidad universitaria.
No obstante, las autoridades mantienen el llamado a la prudencia. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) mantiene el aviso amarillo para la provincia, por lo que tanto la Junta como la Universidad recomiendan extremar las precauciones durante los desplazamientos. La situación, aunque mejorada, requiere todavía de cierta vigilancia por parte de la ciudadanía.
A nivel municipal, el Ayuntamiento de Almería ha procedido a rebajar el Plan Municipal de Emergencias a la Fase Operativa 0 a partir de la medianoche del viernes. Esta decisión se produce tras la reducción de los avisos meteorológicos a nivel amarillo por parte de AEMET, tanto por vientos como por fenómenos costeros. La medida implica la reapertura de las instalaciones municipales y la reanudación de las actividades deportivas al aire libre, aunque con ciertas restricciones.
En concreto, los espacios destinados al ocio infantil, como parques y zonas de juegos, permanecerán temporalmente cerrados. Esta precaución adicional busca evitar cualquier riesgo derivado de posibles daños estructurales o caída de árboles que pudieran haberse visto afectados por la fuerza de los vientos.
La jornada del jueves quedará en la memoria como un día excepcional, marcado por la suspensión generalizada de actividades. La comunidad educativa, desde los centros de infantil hasta la universidad, vivió una pausa forzada que, afortunadamente, no se prolongará más allá de las veinticuatro horas iniciales. Los docentes, los estudiantes y las familias podrán retomar sus rutinas con la certeza de que las autoridades han priorizado su seguridad por encima de cualquier otra consideración.
La experiencia vivida con la borrasca Leonardo pone de manifiesto la importancia de contar con protocolos claros y eficientes para hacer frente a emergencias meteorológicas. La capacidad de respuesta del sistema de emergencias, la coordinación entre administraciones y la rapidez en la toma de decisiones han sido elementos clave para minimizar los riesgos y acelerar el retorno a la normalidad.
En las próximas horas, la atención se centrará en evaluar los daños materiales y en asegurar que todas las infraestructuras, especialmente las educativas, se encuentran en perfectas condiciones para acoger a los estudiantes. Los servicios técnicos de los centros escolares y universitarios llevarán a cabo las inspecciones pertinentes para descartar cualquier problema derivado de las fuertes ráfagas de viento.
Mientras tanto, la vida en Almería recupera poco a poco su ritmo habitual. El tráfico en las carreteras vuelve a fluir con normalidad, los comercios abren sus puertas sin restricciones y la ciudadanía puede planificar sus desplazamientos con mayor certidumbre. La excepcionalidad del jueves queda atrás, dando paso a un viernes de retorno a las obligaciones cotidianas, siempre con la prudencia que aconsejan las autoridades.
La lección que deja este episodio es clara: la preparación y la prevención son las mejores herramientas para hacer frente a los fenómenos meteorológicos extremos. La sociedad almeriense ha demostrado una vez más su capacidad de adaptación y resiliencia, respondiendo con disciplina a las indicaciones de las autoridades y contribuyendo así a que la emergencia se gestionara con el menor impacto posible.
En los próximos días, se conocerán más detalles sobre la evolución de la situación en otras provincias andaluzas. Mientras tanto, Almería puede considerarse, en el ámbito educativo, una de las primeras regiones en cerrar el capítulo de esta borrasca y abrir de nuevo las puertas de sus aulas, símbolo de la normalidad que todos desean recuperar por completo.