La actriz Elisa Mouliaá ha protagonizado este martes un sorprendente cambio de rumbo en el caso judicial contra el exdiputado de Más País, Íñigo Errejón. En una emotiva comparecencia ante los medios de comunicación, bajo una persistente lluvia en los juzgados madrileños de Plaza de Castilla, la artista anunció de manera tajante su determinación de continuar con el procedimiento judicial por presunta agresión sexual. '¡Ahora sí que sí que voy a ir hasta el final!', exclamó con voz firme, marcando una inflexión radical respecto a su posición de la semana anterior.
La decisión de Mouliaá llega como respuesta directa a la petición de absolución que la Fiscalía presentó recientemente contra el exdiputado, un movimiento que la actriz no dudó en calificar como 'deleznable'. Según sus declaraciones, el comportamiento del Ministerio Público le ha hecho reconsiderar su postura inicial y optar por mantener firme su acusación en los tribunales, desoyendo las presiones que habría recibido.
El contexto de la retirada inicial
Hace apenas siete días, la actriz presentó un escrito en los juzgados donde desistía 'de forma total, libre, consciente e irrevocable' de la acusación particular contra Errejón. Este documento, sin embargo, generó más interrogantes que certezas en el ámbito judicial. La razón principal fue que el escrito carecía de las firmas necesarias: tanto la de su abogado como la de un procurador, lo que le invalidaba legalmente y lo convertía en un simple papel sin efectos procesales.
El juez instructor del caso, Adolfo Carretero, requirió a Mouliaá que subsanara este defecto formal el pasado viernes para poder dar trámite a su petición de archivo. Sin embargo, la situación se complicó aún más cuando la Audiencia Provincial de Madrid solicitó este lunes al magistrado que confirmara si el escrito se había registrado oficialmente, pidiendo una copia y la certificación de la resolución correspondiente para poder deliberar sobre los recursos presentados.
La defensa de Errejón, ante esta situación de incertidumbre procesal, pidió la suspensión de la cita prevista para este martes en la que el exdiputado debía recoger el auto de apertura de juicio oral. El juez Carretero aceptó la petición argumentando razones de 'seguridad jurídica', aplazando la comparecencia hasta que se aclarara definitivamente la situación procesal y se confirmara la validez de cualquier documento presentado.
Las razones del cambio de opinión
Durante su intervención ante los medios, Mouliaá explicó con detalle los motivos que le llevaron a rectificar su decisión inicial. 'He decidido que voy a continuar con el procedimiento porque me ha parecido deleznable que la Fiscalía, después de que yo me haya retirado, escriba un escrito de absolución', manifestó visiblemente afectada por la situación y el desarrollo de los acontecimientos.
La actriz también se refirió al trato mediático recibido tras anunciar su retirada inicial, calificándolo de injusto y revelando el profundo impacto emocional que le ha causado todo el proceso. 'Me dan ganas de tirar la toalla e irme del país', confesó, mostrando la presión a la que se ha visto sometida desde el inicio de la controversia y la exposición pública que ha tenido que soportar.
Este cruce de declaraciones entre la actriz y su propio abogado había generado confusión en los últimos días, aumentando la incertidumbre sobre el futuro del proceso judicial. Sin embargo, con su comparecencia de este martes, Mouliaá ha dejado claro que su intención es luchar hasta las últimas consecuencias en los tribunales, sin dar su brazo a torcer ante las dificultades procesales.
Implicaciones legales del caso
La decisión de Mouliaá de mantener la acusación desatasca una situación procesal compleja que mantenía en vilo a todos los involucrados. La Audiencia Provincial de Madrid necesitaba conocer con certeza si la retirada de la acusación era efectiva para poder deliberar sobre los recursos presentados, incluido el de la propia Fiscalía, contra la propuesta del juez de enjuiciar a Errejón.
El hecho de que el escrito de retirada careciera de firma de su representación legal ha sido un elemento clave en esta trama procesal. En el sistema judicial español, las acusaciones particulares requieren de representación legal obligatoria, por lo que cualquier renuncia debe ser firmada tanto por el acusador como por su abogado y procurador, cumpliendo con todos los requisitos formales establecidos en la ley.
Con la entrega de un nuevo acta donde afirma que 'no ratifica' la retirada de su acusación, Mouliaá ha dado un paso firme para que el proceso continúe su curso natural. Este documento, presentado durante su audiencia con el magistrado, pone fin a las especulaciones sobre su verdadera intención y abre la puerta a la continuación del procedimiento judicial.
El futuro del proceso
Ahora, con la confirmación de que Mouliaá mantiene su posición, el caso contra Íñigo Errejón volverá a su curso normal. La defensa del exdiputado deberá prepararse para un juicio oral que parecía haberse evitado momentáneamente, mientras que la Fiscalía deberá reconsiderar su estrategia tras la contundente respuesta de la actriz y la presión social generada.
La situación ha puesto de manifiesto las presiones y complejidades que enfrentan las personas que deciden denunciar casos de agresión sexual, especialmente cuando el acusado es una figura pública con relevancia política. El caso ha generado un intenso debate social sobre el tratamiento mediático y judicial de estas denuncias, así como sobre el papel de la Fiscalía en casos de alta visibilidad.
Mouliaá ha dejado claro que su decisión final es luchar por lo que considera justo, sin dejarse influir por las presiones externas ni por las dificultades técnicas del proceso. 'Voy a ir hasta el final', ha repetido, convirtiendo esta frase en el lema de su nueva postura en este controvertido proceso judicial que mantiene en vilo a la opinión pública española y que será seguido con lupa por todos los medios de comunicación.