La llegada del temporal Leonardo ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de España ante fenómenos meteorológicos extremos. Mientras las autoridades trabajan para gestionar las consecuencias de lluvias torrenciales y crecidas de ríos, la difusión de información precisa se convierte en un elemento crítico para la seguridad ciudadana. En este contexto, ha surgido una nueva polémica protagonizada por el conocido presentador Iker Jiménez, quien fue corregido públicamente por la Asociación Meteorológica del Sureste por compartir datos erróneos sobre el estado de las presas españolas.
El incidente comenzó cuando el comunicador publicó en su cuenta de la red social X, anteriormente Twitter, un mapa de España con diversos puntos señalados bajo el título "Presas según riesgo potencial de rotura". La publicación, que rápidamente alcanzó gran visibilidad dada la relevancia del personaje, generó inmediatas reacciones entre profesionales del sector meteorológico que detectaron una interpretación incorrecta de la información técnica.
La Asociación Meteorológica del Sureste (AMETSE) no dudó en responder de manera directa y educada, pero firme. En su réplica, los expertos señalaron que el presentador había incurrido en una confusión conceptual grave: había interpretado un mapa que mostraba el riesgo potencial para la población en caso de hipotética rotura de una presa como si fuera un indicador del riesgo real de ruptura de las infraestructuras hidráulicas. Esta distinción, aparentemente sutil, resulta fundamental desde el punto de vista técnico y de seguridad civil.
"Hola Iker. Al parecer has confundido un mapa con el riesgo potencial en caso de rotura para la población cercana a la presa con el riesgo de rotura en sí de la propia presa", indicaron los meteorólogos en su respuesta. La asociación aprovechó la ocasión para reiterar una petición que ya habían realizado con anterioridad: "Por cierto, seguimos esperando que nos invites a tu programa para hablar de las DANAS", añadieron con un tono que combinaba profesionalidad con cierta ironía.
Además de la corrección conceptual, los expertos criticaron que la infografía compartida carecía de leyenda explicativa, lo que dificultaba aún más su correcta interpretación por parte del público general. La falta de contexto técnico adecuado en una imagen que sugería una emergencia inminente generó alarma innecesaria entre la población, precisamente en un momento de extrema vulnerabilidad debido al temporal.
Las reacciones de la comunidad digital no se hicieron esperar. Cientos de usuarios expresaron su malestar con el periodista, acusándolo de contribuir a la desinformación en momentos de crisis. "Y así siempre 'El Sr. Fantasmas & CIA': desinformando, perorándose las de los más listos, como si a ellos nadie pudiera engañarlos. Al final es verdad: no los engañan… porque viven instalados en una mentira tan constante que ya no distinguen la realidad de su propio relato", comentó uno de los perfiles más activos en la conversación.
Otras voces se mostraron igualmente críticas: "Hay cosas con las que no se debe de jugar. Bajo ningún concepto. Parece que algunos no aprenden", señalaba otro usuario. La frustración era palpable entre quienes consideran que la responsabilidad de un comunicador con tanta audiencia debería ir acompañada de mayor rigor fact-checking antes de difundir información técnica sensible.
La propuesta de debate en directo sobre DANAS (Depresiones Aisladas en Niveles Altos) no es nueva. La AMETSE ya había intentado abrir este espacio de diálogo con anterioridad, reconociendo la influencia mediática del programa pero también la necesidad de contrarrestar la información técnica imprecisa que a veces se difunde en su contenido.
Este no es el primer enfrentamiento entre los meteorólogos profesionales y el equipo del programa. El pasado 19 de diciembre de 2024, durante una emisión de Horizonte dedicada al devastador temporal que azotó Valencia, se produjo otro momento controvertido. Una joven residente de la zona afectada, invitada al programa, aseguró rotundamente: "Si a alguien se le ocurre ir a las calles de Valencia y hablarle del nombre de DANA o cambio climático, una paliza es poco". La declaración, cargada de emotividad pero carente de base científica, fue recibida sin la debida contextualización técnica.
La joven continuó: "Para nosotros no existió ninguna gota fría, una gota fría es cuando llueve en cantidades inmensas. Somos la voz del pueblo y en Valencia esto se trata como una riada". Mientras tanto, en segundo plano, se escuchaba a Carmen Porter, colaboradora del programa, afirmando haber "vivido varias" gotas frías, sin ofrecer la perspectiva científica que el tema requería.
Esta falta de contraste con fuentes técnicas especializadas durante momentos de crisis climática es precisamente lo que la AMETSE busca corregir. Los meteorólogos argumentan que la responsabilidad mediática implica no solo informar, sino hacerlo con precisión, especialmente cuando se trata de fenómenos que afectan directamente la seguridad de la población y la gestión de emergencias.
El debate sobre cómo los medios de comunicación abordan los fenómenos meteorológicos extremos cobra especial relevancia en la era del cambio climático. La desinformación científica, incluso cuando no es intencional, puede tener consecuencias graves: desde generar pánico innecesario hasta desacreditar alertas legítimas cuando la población ya no distingue entre fuentes fiables y especulativas.
Los expertos de AMETSE insisten en que la distinción entre riesgo de infraestructura y riesgo poblacional no es un mero ejercicio académico. Las presas en España están sometidas a rigurosos protocolos de inspección y mantenimiento, y evaluar su integridad estructural requiere de estudios específicos que no se pueden simplificar en un mapa sin contexto. Por otro lado, los planes de emergencia que evalúan el riesgo hipotético para zonas aguas abajo son un ejercicio de planificación preventiva, no una predicción de desastre inminente.
La polémica ha reavivado la conversación sobre el papel de los influencers mediáticos en la difusión de contenido científico. Mientras que figuras como Iker Jiménez han construido su reputación en torno a la exploración de temas misteriosos y conspirativos, la llegada de emergencias reales pone a prueba su capacidad para manejar información técnica sin caer en sensacionalismos.
La propuesta de cara a cara sigue sobre la mesa. Los meteorólogos ofrecen su expertise para aclarar conceptos técnicos complejos de manera accesible, pero exigen un espacio donde la precisión científica prime sobre el entretenimiento. Mientras tanto, el presentador no ha respondido públicamente a la invitación, ni ha rectificado su publicación inicial.
En un momento donde España enfrenta cada vez más eventos climáticos extremos, la colaboración entre medios de comunicación y científicos resulta imprescindible. La población necesita referentes informativos que combinen la capacidad de comunicar con el rigor técnico necesario para tomar decisiones informadas sobre su seguridad. Esta polémica sirve como recordatorio de que la responsabilidad social de los comunicadores se mide no solo por su alcance, sino por la calidad y veracidad de la información que difunden.
La comunidad científica espera que incidentes como estos abran una reflexión sobre la necesidad de protocolos de verificación más estrictos en contenidos técnicos. Mientras tanto, los ciudadanos enfrentan el reto de discernir entre alarmas fundadas y especulaciones infundadas en un ecosistema informativo cada vez más complejo y fragmentado.