Alegría, aislada en el debate de Aragón al defender el sistema de financiación

La candidata del PSOE defiende sola el acuerdo con ERC mientras los otros siete partidos lo rechazan por 'forma y fondo' en un formato que limita las propuestas

El debate a ocho organizado por RTVE para las elecciones autonómicas en Aragón ha dejado en evidencia la soledad de la candidata socialista Pilar Alegría en su defensa del nuevo sistema de financiación autonómica. Mientras la aspirante del PSOE presumía de los 630 millones de euros que recibirá la comunidad con el nuevo modelo, el resto de formaciones con representación en las Cortes regionales levantaban la voz en contra, cuestionando tanto el contenido como la metodología del acuerdo alcanzado entre el Gobierno central y ERC.

El encuentro, celebrado en las instalaciones de la radiotelevisión pública, ha estado marcado por un ritmo trepidante y unos tiempos excesivamente breves. Con apenas tres minutos para cada intervención, los candidatos han tenido dificultades para desarrollar propuestas sustanciales, limitándose a intercambiar acusaciones y esgrimir argumentos previamente ensayados. Sin embargo, sí ha quedado claro un punto: el rechazo unánime, salvo en el caso de Vox que ha optado por la abstención en este tema, al modelo planteado por el ejecutivo de Pedro Sánchez.

La postura aislada del PSOE

Pilar Alegría ha mantenido desde el inicio de la campaña electoral que el nuevo sistema de reparto de fondos estatales supone una inyección económica sin precedentes para Aragón. Durante el debate, ha insistido en que estos 630 millones permitirán mejorar servicios públicos esenciales como la sanidad, la educación y las políticas sociales. No obstante, sus rivales políticos no han compartido su entusiasmo.

Jorge Azcón, presidente del Gobierno de Aragón y candidato del PP a la reelección, ha manifestado su sorpresa al ver a Alegría "sacar el cartel" una vez más, refiriéndose a la repetición del mensaje sobre los beneficios económicos. Para el líder popular, este acuerdo no responde a las necesidades reales de los aragoneses y supone un compromiso político con ERC que perjudica los intereses territoriales. La falta de apoyo a la postura socialista ha sido evidente incluso entre las formaciones situadas a su izquierda ideológica.

El rechazo transversal de la oposición

Los partidos regionalistas han mostrado una postura común, aunque con matices diferenciados. Jorge Pueyo, representante de Chunta Aragonesista, ha calificado el sistema de "insuficiente y mal negociado", argumentando que Aragón debería tener un trato preferente por su extensión territorial y su dispersión poblacional. Por su parte, Tomás Guitarte, de Teruel Existe, ha denunciado que el modelo ignora las especificidades de las zonas despobladas, donde la inversión por habitante debería ser superior.

Alberto Izquierdo, del Partido Aragonés (PAR), ha sido tajante al afirmar que el acuerdo debe ser revisado "en forma y fondo". Según su interpretación, la negociación bilateral con el Estado es la única vía legítima para establecer un sistema justo y equilibrado. Esta postura ha sido secundada por otros grupos minoritarios que consideran que el pacto PSOE-ERC atenta contra la soberanía financiera de la comunidad.

Las limitaciones del formato

El escaso tiempo asignado a cada intervención ha sido una constante quejumbrosa entre los participantes. Tres minutos resultan insuficientes para desglosar propuestas complejas en materia de vivienda, sanidad o políticas industriales. Este formato, diseñado para incluir a los ocho partidos con representación, ha priorizado la cantidad de voces sobre la calidad del debate, generando un intercambio superficial donde las réplicas se han limitado a descalificaciones personales y eslóganes electorales.

Los candidatos han coincidido en señalar que este modelo de confrontación no favorece el conocimiento de las propuestas por parte de la ciudadanía. La falta de profundidad ha impedido contrastar programas de gobierno y ha dejado en segundo plano cuestiones cruciales como el futuro del sector agroalimentario, la transición energética o la lucha contra la despoblación.

Enfrentamientos personales y réplicas al pasado

El debate ha servido para reavivar viejos rencores entre Azcón y Alegría. El presidente autonómico ha recordado los acuerdos que mantuvo el fallecido Javier Lambán con su partido durante la legislatura, utilizando la figura del ex presidente socialista como arma arrojadiza contra su sucesora. Esta estrategia busca desgastar la coherencia del PSOE aragonés y presentar a Alegría como una candidata sin experiencia en la negociación política.

La respuesta de la socialista no se ha hecho esperar. Alegría ha sacado a colación el pacto que Azcón firmó en 2019 con Vox y Ciudadanos para acceder a la alcaldía de Zaragoza, calificándolo de "puerta de entrada de la ultraderecha" en las instituciones aragonesas. Este intercambio de acusaciones ha envenenado el clima del debate y ha restado espacio al análisis de propuestas concretas.

Los pactos postelectorales, en el centro del debate

Aunque el formato no permitía desarrollar estrategias de gobierno, la cuestión de los posibles acuerdos ha sobrevolado constantemente el encuentro. Los seis partidos alternativos a PP y Vox han dejado claro su rechazo a un pacto de investidura entre la derecha y la extrema derecha, considerando que tal alianza sería perjudicial para Aragón.

Sin embargo, el PAR ha abierto una puerta al señalar que, en caso de mantener su escaño, apoyaría a la lista más votada. Esta declaración, ambigua y estratégica, podría ser decisiva si ninguna formación alcanza la mayoría absoluta. La posición del PAR genera incertidumbre sobre el mapa de alianzas futuras y coloca a este partido como posible bisagra en la próxima legislatura.

El papel de Vox y su estrategia de silencio

Alejandro Nolasco, candidato de Vox, ha adoptado una postura diferente respecto al sistema de financiación. Mientras sus rivales debatían acaloradamente, Nolasco ha optado por no pronunciarse abiertamente sobre el modelo, centrando sus intervenciones en cuestiones de identidad y seguridad. Esta estrategia de silencio selectivo le permite mantenerse al margen de una polémica que no le resulta favorable, evitando posicionarse en contra de unos fondos que, en última instancia, beneficiarían a la comunidad.

Su discurso se ha centrado en la defensa de la unidad de España y la oposición al independentismo, utilizando el acuerdo PSOE-ERC como ejemplo de la "sumisión de Sánchez a los separatistas". Esta narrativa, aunque no aborda directamente la financiación, refuerza su perfil ideológico sin comprometerse con cifras concretas.

Conclusiones de un debate atropellado

El encuentro televisivo ha dejado más sombras que luces en el panorama electoral aragonés. La falta de tiempo para desarrollar ideas, la repetición de mensajes preestablecidos y el enfrentamiento personal entre los principales candidatos han impedido un debate de calidad. Los ciudadanos han asistido a un intercambio de descalificaciones donde las propuestas programáticas han brillado por su ausencia.

El único tema que ha generado cierta profundidad ha sido el del sistema de financiación, pero incluso aquí la confrontación ha sido más ideológica que técnica. Alegría ha defendido una posición que la aisla del resto del arco parlamentario, mientras sus rivales cuestionan un acuerdo que, según afirman, no ha sido negociado con Aragón.

A cinco días de las elecciones, los debates han dejado ver las líneas rojas de cada formación, pero no han esclarecido cómo se articularán las mayorías necesarias para gobernar. La fragmentación del voto y la posible necesidad de pactos complejos dibujan un escenario incierto donde el PAR podría jugar un papel decisivo. Lo que está claro es que el próximo presidente de Aragón deberá negociar un nuevo modelo de financiación que cuente con el respaldo de la mayoría social y política, algo que el actual acuerdo PSOE-ERC no ha logrado conseguir.

Referencias