Iñaki Urdangarin: su nueva vida con Ainhoa Armentia tras la cárcel

El ex duque de Palma confiesa su relación con la contable vitoriana, a quien define como una parte esencial de su felicidad después de su condena por el caso Nóos

La vida de Iñaki Urdangarin ha dado un giro radical en los últimos años. Después de cumplir una condena por el caso Nóos y ver cómo su matrimonio con la infanta Cristina se desmoronaba, el ex yerno del rey Juan Carlos ha encontrado en Ainhoa Armentia la estabilidad emocional que tanto necesitaba. En una reciente entrevista, Urdangarin ha roto su silencio sobre esta relación, calificándola de "potente" y fundamental para su nueva etapa.

## El destape de un romance inesperado

Todo comenzó en enero de 2022 cuando la revista Lecturas publicó unas fotografías que nadie esperaba. El ex duque de Palma aparecía paseando por la costa francesa de Hossegor, muy cerca de Bidart, un lugar familiar para la familia real española donde los Urdangarin y Borbón habían pasado numerosos veranos. Las imágenes mostraban a Iñaki en actitud cariñosa con una mujer desconocida, que pronto sería identificada como Ainhoa Armentia.

El impacto fue considerable. Hasta ese momento, no se había trascendido ninguna crisis en el matrimonio con la hija del emérito, más bien se percibía una unión familiar que había resistido el embate judicial. Sin embargo, las fotografías hablaban por sí solas: Urdangarin había iniciado una nueva vida sentimental.

## Quién es la mujer que ha conquistado a Urdangarin

Ainhoa Armentia es una profesional de 47 años que trabaja en el departamento de contabilidad del despacho de abogados Imaz & Asociados en Vitoria. Su perfil dista mucho del mundo aristocrático al que Urdangarin estaba acostumbrado. Procedente de una familia humilde, esta vitoriana es una apasionada del deporte y madre de dos hijos preadolescentes, fruto de su anterior matrimonio.

Cuando conoció a Urdangarin, Ainhoa también estaba casada. Su ex marido, Manuel, trabaja como ingeniero en la factoría Mercedes de Vitoria. La publicación de las fotos en 2022 puso al descubierto una situación compleja para ambas familias, obligándoles a enfrentar una realidad que hasta entonces había permanecido en el ámbito privado.

## El contexto de una condena que cambió todo

Para entender esta nueva etapa, hay que remontarse a los años previos. Urdangarin cumplió aproximadamente 1000 días en prisión en el centro penitenciario de Brieva, condenado por delitos de malversación de caudales públicos, prevaricación, fraude a la Administración, tráfico de influencias y dos delitos fiscales relacionados con la trama Nóos.

El ex deportista de élite siempre ha considerado su condena como "desproporcionada y ejemplarizante", un castigo que no solo afectó su libertad, sino que terminó por destruir su núcleo familiar. Durante su estancia en prisión, la distancia y la presión mediática fueron minando los cimientos de una relación que ya atravesaba momentos difíciles.

## La ruptura con la infanta Cristina

Según el relato de Urdangarin, el matrimonio con la infanta Cristina se fue desgastando hasta convertirse en una relación de amistad. "Fueron años muy duros y la llama se fue apagando. Nos habíamos convertido en dos buenos amigos unidos por nuestros cuatro maravillosos hijos", ha reconocido en sus declaraciones.

Los cuatro hijos de la pareja - Juan, Pablo, Miguel e Irene - fueron el vínculo que mantuvo unido al matrimonio durante los peores momentos del escándalo judicial. Sin embargo, el ex duque asegura que las fotografías con Ainhoa fueron el detonante final: "Las fotos lo dinamitaron todo".

## Contradicciones en el relato

Un aspecto que ha llamado la atención de los observadores son las contradicciones en las versiones de Urdangarin sobre el momento exacto en que comunicó la situación a su entonces esposa. En una entrevista con El País, el ex duque afirmó que ya había hablado con la infanta Cristina cuando salieron las fotos en la playa de Hossegor.

Sin embargo, en una conversación posterior con la revista ¡Hola!, su testimonio variaba ligeramente: "Faltaban conversaciones para saber cómo nos sentíamos cada uno y tomar las mejores decisiones". Estas diferencias han generado debate sobre la transparencia de su relato y el momento real de la ruptura matrimonial.

## La reintegración en Vitoria

Tras obtener el tercer grado penitenciario, Urdangarin regresó a Vitoria, la ciudad que le vio crecer como deportista. No pudo regresar a Suiza, donde la infanta Cristina continuaba trabajando y algunos de sus hijos estudiando, ya que la condena le impedía abandonar España.

Se instaló en la casa de su madre, Claire Liebaert, de 91 años, y consiguió trabajo en el despacho de abogados Imaz & Asociados. Fue allí donde conoció a Ainhoa, en el día a día laboral. "Mi autoestima estaba por el suelo, necesitaba ilusionarme de nuevo (...). Fue inesperado y reparador al mismo tiempo. Su cariño y comprensión me ayudaron a retomar el camino", ha confesado.

## Una vida alejada del glamour

Lo que más destaca de esta nueva relación es su carácter sencillo y alejado del protocolo real. Urdangarin ha encontrado en Ainhoa una compañera con la que compartir una existencia normal, lejos de los focos y el estrés de su etapa como miembro de la familia real.

"Compartimos todo, hablamos muchísimo y disfrutamos de una vida sencilla (...). Es una parte esencial de mi felicidad. Lo que tenemos creo que es potente. Ahora quiero vivir el presente y sigo buscando mi equilibrio en todos los sentidos", ha declarado a ¡Hola!.

Este testimonio revela a un hombre que busca redimirse y encontrar paz después de una década de turbulencias judiciales y mediáticas. La contable vitoriana representa para él una oportunidad de reconstruir su vida sobre nuevas bases, más sólidas y auténticas.

## El impacto en las familias involucradas

La situación no ha sido fácil para ninguna de las partes. La infanta Cristina tuvo que enfrentar la dura realidad de un matrimonio roto en la esfera pública, mientras que Ainhoa Armentia vio expuesta su vida privada sin haber buscado la notoriedad.

Los hijos de ambas parejas han sido testigos de una transición compleja. Los cuatro hijos de Urdangarin y la infanta, acostumbrados a una vida entre Ginebra y los veranos en Bidart, han tenido que adaptarse a la nueva dinámica familiar. Por su parte, los dos hijos preadolescentes de Ainhoa han visto cómo su madre se convertía en noticia nacional.

## Un futuro incierto pero esperanzador

A sus 58 años, Iñaki Urdangarin parece haber encontrado la estabilidad que tanto anhelaba. Su relación con Ainhoa Armentia, lejos de los escándalos y el lujo, representa una segunda oportunidad tanto en el ámbito personal como profesional.

El ex duque continúa trabajando en el despacho de abogados vitoriano, mientras construye una nueva vida al lado de una mujer que le ha devuelto la ilusión. Aunque el pasado judicial seguirá marcando su presente, Urdangarin ha decidido enfocarse en el día a día y en la felicidad que ha encontrado en esta relación que él mismo califica de "potente".

La historia de Iñaki Urdangarin y Ainhoa Armentia es un testimonio de supervivencia y reinvención. Desde los pasillos de un despacho de abogados en Vitoria hasta las páginas de las revistas del corazón, esta pareja ha demostrado que es posible encontrar el amor y la estabilidad después de la tormenta. Mientras tanto, la infanta Cristina continúa con su vida en Ginebra, centrada en sus hijos y en su trabajo en la Fundación La Caixa, manteniendo una discreción que contrasta con la exposición pública de su ex marido.

Referencias