Mujer asesinada en Mos por expareja: nueva víctima de violencia machista en Galicia

El presunto agresor se suicidó antes de ser detenido. La víctima no tenía denuncias previas y llevaba dos meses separada

El municipio de Mos, en la provincia de Pontevedra, amaneció este domingo conmocionado por un nuevo caso de violencia de género que ha costado la vida a una mujer de 52 años. María Belén, vecina de la localidad, fue encontrada sin vida en su domicilio por su propia hermana, quien reside en el piso superior de la vivienda unifamiliar donde se produjeron los hechos. El hallazgo ocurrió en horas de la mañana, desencadenando una rápida respuesta de los cuerpos de seguridad que, desafortunadamente, no pudo evitar el desenlace trágico.

Los primeros indicios apuntan a que la víctima fue asesinada presuntamente por su expareja, un hombre de 57 años con el que había roto su relación sentimental apenas dos meses atrás. El presunto agresor, tras cometer el crimen, huyó del lugar en su vehículo y se atrincheró en una vivienda de O Porriño, donde finalmente se quitó la vida antes de que la Guardia Civil pudiera proceder a su detención. La rápida huida y posterior suicidio del agresor evidencian la desesperación y el perfil de control posesivo que caracteriza a muchos casos de violencia de género.

Este suceso ha sacudido a la comunidad gallega y ha reavivado la alerta sobre la violencia machista, una lacra social que continúa cobrándose vidas de mujeres en todo el territorio nacional. Las autoridades han confirmado que la víctima no presentaba denuncias previas por malos tratos ni figuraba en el sistema de protección integral VioGen, lo que dificulta la identificación de casos de riesgo en fases tempranas. Esta circunstancia es recurrente en muchos feminicidios, donde la falta de antecedentes formales no refleja la realidad de la violencia sufrida.

Según las investigaciones, la pareja ya no convivía desde su reciente separación, pero el hombre mantenía el hábito de visitar con asiduidad el domicilio de la mujer. Este patrón de conducta, frecuente en casos de violencia de género, permite al agresor mantener el control y la vigilancia sobre la víctima incluso tras la ruptura de la relación. Los expertos señalan que esta dinámica de control post-separación es uno de los principales factores de riesgo para la integridad física de las mujeres.

El subdelegado del Gobierno en Pontevedra, José Antonio Losada, ha comparecido ante los medios para detallar la operación policial. Los agentes del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil intentaron durante varias horas negociar con el hombre, quien se encontraba armado con un cuchillo. Sin embargo, los intentos de diálogo fracasaron y, al irrumpir en la vivienda de O Porriño pasadas las 21:30 horas, encontraron al presunto asesino sin vida y con heridas de arma blanca. La negociación, aunque infructuosa, demuestra el protocolo de actuación para intentar resoluciones pacíficas.

La rápida actuación de los cuerpos de seguridad no pudo evitar el desenlace fatal. Como ha explicado Losada, la hermana de la víctima fue fundamental para la investigación, ya que escuchó ruidos sospechosos y presenció la huida del agresor, lo que permitió a la Comisión del Feminicidio acreditar rápidamente el carácter sexista del crimen. El testimonio directo de familiares es crucial en muchas ocasiones para esclarecer los hechos y determinar la naturaleza de la violencia.

La alcaldesa de Mos, Nidia Arévalo, ha expresado su consternación ante los hechos. En declaraciones a los medios, ha confirmado que María Belén era una vecina de toda la vida del municipio y que su muerte ha dejado en shock a toda la comunidad. 'Estamos consternados', ha manifestado, destacando que tanto la madre como la hermana de la víctima se encontraban en el inmueble cuando se produjo el asesinato. La presencia de familiares en el momento del crimen subraya la violencia pública de un acto que, aunque ocurre en el ámbito privado, impacta a toda la comunidad.

La respuesta ciudadana no se ha hecho esperar. A las 19:00 horas del mismo domingo, vecinos y vecinas de Mos se concentraron frente al consistorio para mostrar su repulsa y solidaridad con la familia de la víctima. Además, el ayuntamiento ha convocado para este lunes una reunión extraordinaria del pleno municipal para declarar el luto oficial en el municipio. Estas muestras de apoyo colectivo son esenciales para visibilizar el problema y apoyar a las familias en su duelo.

Este trágico suceso se suma a la larga lista de mujeres asesinadas por violencia de género en España durante 2024. La falta de denuncias previas en este caso pone de manifiesto la necesidad de reforzar los mecanismos de detección precoz y de concienciación social para que las víctimas puedan identificar la violencia y pedir ayuda antes de que sea demasiado tarde. Las campañas de sensibilización deben llegar a todos los rincones, incluidos municipios pequeños como Mos.

Los expertos en violencia de género insisten en que la ruptura de la pareja constituye uno de los momentos de mayor riesgo para las mujeres. El deseo de control y posesión por parte del agresor se intensifica cuando percibe que pierde el poder sobre la víctima, lo que puede desencadenar actitudes violentas extremas como la observada en este caso. Los primeros meses tras la separación son críticos y requieren vigilancia y apoyo.

El subdelegado del Gobierno ha aprovechado su intervención para enviar un mensaje de apoyo a la familia de María Belén y a todas las mujeres de Mos y de la provincia. 'Quiero enviar un mensaje de apoyo a la familia, con la que ya nos hemos puesto en contacto, a todo el municipio de Mos y a todas las mujeres para que sepan que estamos con ellas y que mantendremos la guardia alta siempre con tolerancia cero ante esta espantosa lacra', ha declarado Losada. Este compromiso institucional es vital para generar confianza en las víctimas.

La colaboración entre la Guardia Civil y la Policía Local ha sido fundamental para la rápida identificación y localización del presunto agresor. A pesar de que el desenlace no pudo evitarse, la coordinación entre cuerpos de seguridad demuestra la importancia de protocolos eficaces en la respuesta a casos de violencia de género. La coordinación interinstitucional salva vidas en numerosas ocasiones.

Este nuevo crimen reabre el debate sobre la prevención y protección de las víctimas. La ausencia de denuncias previas no implica ausencia de violencia. Muchas mujeres no denuncian por miedo, dependencia económica, vergüenza o falta de apoyo social. Por ello, resulta crucial crear redes de apoyo comunitario y facilitar el acceso a recursos de ayuda. La autonomía económica de las mujeres es un factor clave para poder escapar de situaciones violentas.

Las administraciones públicas deben redoblar esfuerzos en políticas de concienciación, educación en igualdad desde edades tempranas y refuerzo de los recursos destinados a atención a víctimas. La violencia de género no es un problema privado, sino una cuestión de seguridad pública y derechos humanos que requiere la implicación de toda la sociedad. Los centros educativos, los medios de comunicación y las redes sociales tienen un papel fundamental en este cambio cultural.

En Galicia, como en el resto de España, las instituciones trabajan en la implementación de medidas para combatir esta lacra. Sin embargo, cada nueva víctima demuestra que aún queda mucho camino por recorrer. La detección temprana de situaciones de riesgo, la formación de profesionales y la sensibilización ciudadana son pilares fundamentales para prevenir futuras tragedias. Los servicios sociales deben estar preparados para identificar señales de alarma.

La vida de María Belén ha sido truncada de forma cruel y absurda, dejando a su familia y comunidad sumidas en el dolor. Su caso, como el de tantas otras víctimas, debe servir para mantener la presión social y política necesaria para erradicar la violencia machista. La memoria de las víctimas es nuestra mejor herramienta para el cambio.

Desde el ayuntamiento de Mos se han activado los protocolos de atención a víctimas de violencia de género, ofreciendo apoyo psicológico y jurídico a la familia. La declaración de luto oficial simboliza el duelo colectivo y el rechazo rotundo de la sociedad mosense ante este crimen. El apoyo comunitario es esencial para la recuperación de las familias.

La lucha contra la violencia de género requiere compromiso constante. No basta con reaccionar ante los crímenes; es necesario prevenirlos. Esto implica educar en el respeto y la igualdad, crear entornos seguros donde las mujeres puedan denunciar sin miedo, y aplicar políticas públicas efectivas que protejan a las víctimas y persigan a los agresores. La coeducación en las escuelas es una inversión de futuro.

María Belén se suma a la triste estadística de mujeres asesinadas por quienes fueron sus parejas o exparejas. Su memoria debe impulsarnos a seguir trabajando por una sociedad donde ninguna mujer tenga que vivir con miedo y donde la libertad y la vida de todas sean respetadas y protegidas. El derecho a una vida libre de violencia es fundamental.

El mensaje es claro: la violencia de género no tiene cabida en nuestra sociedad. La tolerancia cero debe ser más que un lema; debe traducirse en acciones concretas, recursos suficientes y una respuesta social unánime que proteja a las mujeres y castigue a los agresores. Solo así podremos construir un futuro donde casos como el de María Belén sean parte del pasado.

Descanse en paz, María Belén.

Referencias