Ábalos renuncia a su escaño y el Gobierno gana margen con Junts

La dimisión del exministro preso modifica la aritmética parlamentaria: el PSOE recupera el escaño y ahora solo necesita la abstención de los independentistas

El exministro de Transportes y exdirigente socialista José Luis Ábalos ha presentado su renuncia al escaño de diputado en el Congreso de los Diputados, una decisión que modifica sustancialmente la correlación de fuerzas en la Cámara baja y que facilita la gobernabilidad del Ejecutivo de Pedro Sánchez.

Ábalos, que actualmente se encuentra en prisión provisional en la cárcel de Soto del Real, comunicó su decisión a través de su cuenta en la red social X, 'En nombre de Ábalos', argumentando que no podía mantener su acta en su actual situación procesal. El exministro está imputado en la conocida como 'trama de las mascarillas', un caso de presunta corrupción relacionado con la compra de material sanitario durante la pandemia de COVID-19.

En su comunicado, Ábalos ha enfatizado el respeto a los procedimientos legales como pilar fundamental del Estado de Derecho, mencionando explícitamente la presunción de inocencia, la separación de poderes y la tutela judicial efectiva. Sin embargo, ha optado por dimitir de su cargo parlamentario tras ver desestimado su recurso de apelación contra el auto de prisión dictado por la Sala II del Tribunal Supremo.

La renuncia tiene efectos inmediatos en la composición del Congreso. La Mesa de la Cámara se reunió de forma telemática este miércoles para hacer efectiva la dimisión, lo que permite al PSOE recuperar un escaño que había quedado en suspenso desde que Ábalos ingresara en prisión el pasado mes de febrero.

Este cambio numérico resulta crucial para la estabilidad del Gobierno. Tras la pérdida del escaño de Ábalos, el bloque de partidos que sustenta al Ejecutivo —PSOE, Sumar, ERC, Bildu, PNV, Podemos, BNG, Compromís y Coalición Canaria— contaba con 171 votos, exactamente los mismos que la oposición conformada por PP, Vox y UPN. Esta paridad forzaba a la coalición de Sánchez a negociar el apoyo activo de Junts per Catalunya, los siete diputados liderados por Carles Puigdemont, para aprobar cualquier iniciativa legislativa.

Con la recuperación del escaño socialista, la aritmética parlamentaria se modifica favorablemente para el Gobierno. Ahora el bloque oficialista alcanza los 172 votos, mientras que la oposición se queda en 171. Esta diferencia de un escaño significa que el Ejecutivo ya no necesita el voto a favor de Junts; les basta con que los independentistas catalanes se abstengan para que sus propuestas salgan adelante en la Cámara.

Este giro político reduce la capacidad de negociación de Junts, que hasta ahora había conseguido importantes concesiones del Gobierno a cambio de su apoyo. La formación independentista ha sido clave en la aprobación de leyes como la reforma del delito de sedición o los Presupuestos Generales del Estado, obteniendo a cambio medidas de carácter fiscal y político para Cataluña.

No obstante, la situación presenta matices importantes. El partido morado Podemos, aunque forma parte de la coalición de Gobierno a través de Sumar, ha mostrado recientemente discrepancias con el Ejecutivo. La formación que lidera Ione Belarra ha llegado a amenazar con votar en contra de algunas iniciativas del Gobierno, lo que complica la previsibilidad de los apoyos. En este nuevo escenario, cada voto adquiere mayor relevancia, y la disciplina de voto de todos los socios se vuelve aún más crítica.

Los delitos que se imputan a Ábalos son graves: pertenencia a organización criminal, cohecho, tráfico de influencias, malversación de caudales públicos y uso de información privilegiada. El magistrado instructor del caso, Leopoldo Puente, ya ha dictado la apertura de juicio oral, que se celebrará previsiblemente en abril ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo.

La renuncia al escaño también tiene implicaciones procesales. Al dejar de ser aforado, la competencia para juzgarle debería trasladarse a un tribunal ordinario, pero el magistrado instructor ha decidido mantener el caso en el Supremo al haberse dictado la apertura de juicio oral antes de la dimisión. Esta decisión técnica garantiza que el proceso continúe su curso sin alteraciones.

El contexto de la 'trama de las mascarillas' se remonta a los primeros meses de la pandemia, cuando el Gobierno central y las comunidades autónomas se enfrentaban a una escasez crítica de material sanitario. Ábalos, entonces ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, habría utilizado su posición para favorecer a empresas concretas en la adjudicación de contratos millonarios.

La investigación ha puesto de manifiesto una supuesta red de influencias y pagos irregulares que habría generado beneficios ilícitos a cambio de facilitar contratos públicos. La Guardia Civil ha documentado una serie de operaciones financieras sospechosas y reuniones en las que se habrían tomado decisiones al margen de los cauces legales establecidos.

Para el PSOE, la renuncia de Ábalos representa un intento de minimizar el daño político. El partido ha defendido siempre la presunción de inocencia de su exdirigente, pero la situación procesal ha hecho insostenible su mantenimiento en el escaño. La decisión de dimitir permite al Gobierno recuperar margen de maniobra parlamentaria y despeja cualquier sombra de duda sobre la legitimidad de sus votos.

La oposición, por su parte, ha aprovechado la situación para cuestionar la gestión del Gobierno durante la pandemia y para exigir responsabilidades políticas. El PP ha insistido en que la renuncia no es suficiente y ha pedido que se depuren responsabilidades en el seno del Ejecutivo. Vox ha calificado el caso como un ejemplo más de la "corrupción sistémica" del Gobierno de Sánchez.

En las próximas semanas, la atención se centrará en el desarrollo del juicio oral y en cómo se materializa la nueva aritmética parlamentaria. El Gobierno tendrá que gestionar con habilidad las relaciones con sus socios, especialmente con Junts y Podemos, para garantizar la estabilidad legislativa. La abstención de los independentistas catalanes, que antes era un objetivo difícil de conseguir, ahora se convierte en el mínimo necesario para la supervivencia política del Ejecutivo.

La renuncia de Ábalos, por tanto, no es solo una decisión personal ante una situación judicial compleja, sino un movimiento con profundas repercusiones en la política española. Marca un punto de inflexión en la legislatura y redefine las reglas del juego en el Congreso, donde cada voto cuenta y donde el equilibrio de poder puede cambiar con una sola decisión.

Referencias