Iñaki Urdangarin rompe su silencio sobre su separación de la Infanta Cristina

El exduque de Palma confiesa en una entrevista exclusiva que el 'infierno' que atravesaron terminó con su relación matrimonial

El próximo 12 de febrero marcará un punto de inflexión en la vida pública de Iñaki Urdangarin. Ese día, las librerías españolas recibirán las memorias del exduque de Palma, un libro titulado 'Todo lo vivido. Triunfos, derrotas y aprendizajes' donde desgrana los momentos más intensos de su trayectoria personal y familiar. La promoción de esta obra ha comenzado con una entrevista exclusiva concedida a la revista ¡Hola! en Vitoria, un gesto inédito que simboliza una nueva etapa en su relación con los medios de comunicación.

Durante este encuentro, Urdangarin ha abierto su corazón sin tapujos, abordando los temas que durante años han generado titulares en la prensa nacional e internacional. Desde el final de su matrimonio con la Infanta Cristina hasta su experiencia en prisión, pasando por su nueva vida profesional como coach y su actual relación con Ainhoa Armentia, el exjugador de balonmano ha optado por la transparencia como bandera.

El fin de una era: el matrimonio real

Sin duda, el aspecto más destacado de la conversación ha sido la sinceridad con la que Urdangarin ha hablado sobre su ruptura con la Infanta Cristina. Sus palabras reflejan una mezcla de agradecimiento profundo y tristeza por lo que se perdió: 'Siempre estaré agradecido a Cristina por todo, por cómo sostuvo a nuestra familia y por cómo estuvo a mi lado, pero el infierno que vivimos acabó con nuestra vida de pareja', ha manifestado con voz pausada.

El exduque no ha dudado en calificar como 'infierno' el periodo que atravesaron, una etapa que incluyó juicios mediáticos, procesos legales y el distanciamiento de la Familia Real. Este contexto adverso, según sus propias palabras, fue erosionando paulatinamente la llama de su relación hasta convertirla en cenizas. No obstante, ha enfatizado que el respeto y el cariño mutuo nunca desaparecieron por completo.

De esposos a compañeros de paternidad

La transformación de su vínculo con la Infanta Cristina ha sido completa. Urdangarin ha detallado cómo, con el paso del tiempo, fueron evolucionando de marido y mujer a buenos amigos unidos por el compromiso compartido con sus cuatro hijos. Esta metamorfosis, lejos de ser sencilla, ha requerido esfuerzo y madurez por ambas partes.

El exdeportista ha reconocido abiertamente su responsabilidad en la forma en que se hizo pública su relación con Ainhoa Armentia, la mujer con la que comparte su vida actualmente. 'Podríamos haberlo solucionado de otra forma. No estoy orgulloso de ese episodio', ha admitido, refiriéndose al dolor que esta situación generó en su familia. Esta declaración de arrepentimiento marca un antes y un después en su discurso público.

Con el tiempo, ha logrado limar asperezas con la madre de sus hijos, construyendo una dinámica basada en el afecto y el apoyo mutuo. 'Nos tenemos un gran afecto, nos preocupamos el uno por el otro e intentamos apoyarnos no sólo como padres sino también como amigos', ha explicado. Esta frase resume la esencia de su relación actual: una conexión profunda que ya no es romántica, pero sí genuina y respetuosa.

La cárcel: un doble castigo

El paso por prisión constituye otro de los pilares de su relato. Urdangarin no ha escondido la crudeza de esa experiencia, definiéndola como 'un doble castigo' que le sumergió en una soledad desconocida hasta entonces. 'No conocía la soledad y fue un infierno', ha confesado, dejando entrever las secuelas emocionales que aquel periodo dejó en su psique.

Tras recuperar la libertad y poder viajar a Ginebra, donde reside su familia, se encontró con un escenario que le resultó desconcertante. 'Cuando pude empezar a viajar a Ginebra, vi que todo el mundo tenía su vida, que es normal. Sólo quedaba Irene y yo sin encontrar mi sitio todavía. Me sentía un visitante ocasional', ha relatado, evidenciando las dificultades para reinsertarse en la dinámica familiar que había quedado en suspenso.

Este proceso de reconstrucción ha sido lento y complejo, exigiéndole replantearse su rol como padre y como individuo. La sensación de desarraigo que experimentó contrasta con la imagen de fortaleza que proyectaba en sus apariciones públicas previas.

El orgullo paterno y el pesar

A pesar de las adversidades, Urdangarin ha mostrado una faceta tierna y orgullosa al hablar de sus hijos. Pablo, Miguel, Juan e Irene son el centro de su universo, y no ha dudado en elogiar sus cualidades individuales. Desde el talento de Pablo hasta el 'superpoder' de Miguel, pasando por la empatía de Juan y la fascinación que le provoca Irene, cada uno tiene un lugar especial en su corazón.

Sin embargo, esta admiración paterna viene acompañada de un profundo pesar. El exduque ha expresado su dolor por el sufrimiento que sus decisiones causaron en sus vástagos, reconociendo que las consecuencias de sus actos trascendieron la esfera personal para afectar directamente a los más jóvenes de la casa. Esta autocrítica demuestra una reflexión madura sobre sus errores del pasado.

Una nueva vida profesional

Lejos de los focos mediáticos, Urdangarin ha reinventado su carrera profesional. Recientemente ha inaugurado en Barcelona la sede de su empresa Bevolutive, donde ejerce como coach. Este nuevo proyecto le permite aplicar los aprendizajes extraídos de sus propias experiencias, ayudando a otros a superar obstáculos personales y profesionales.

Este cambio de rumbo profesional simboliza su deseo de cerrar ciclos y mirar hacia adelante, lejos del protocolo y las directrices que marcaban su vida cuando formaba parte de la Familia Real. La libertad que ahora disfruta le ha permitido ser más auténtico en su discurso y más cercano en su relación con el público.

El futuro: reconciliación y serenidad

El tono general de la entrevista es el de un hombre que ha encontrado la paz interior después de una tormenta. Urdangarin ha enfatizado que Cristina de Borbón sigue siendo 'una parte importantísima de su vida', una afirmación que desmiente cualquier rumor de enfrentamiento permanente. Su capacidad para mantener una relación cordial con su exmujer, a la que dice querer y respetar, habla de una evolución personal significativa.

La entrevista con ¡Hola! representa un hito en su comunicación con la prensa del corazón, un sector que durante años fue su principal crítico. Superadas las tensiones y los enfrentamientos, este gesto de apertura sugiere una voluntad de controlar su propia narrativa y mostrar su versión de los hechos sin intermediarios.

Con la publicación de sus memorias a la vuelta de la esquina, Urdangarin parece dispuesto a cerrar definitivamente un capítulo lleno de altibajos. El libro promete ser un testimonio crudo y honesto sobre la caída de un hombre que tuvo todo y lo perdido, pero que ha encontrado la forma de levantarse y reconstruir su identidad desde la humildad y la autenticidad. Su historia, lejos de ser un simple escándalo real, se convierte en una lección de resiliencia y redención personal.

Referencias