El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha lanzado este viernes un mensaje directo a las formaciones independentistas catalanas Junts per Cataluña y ERC solicitando su colaboración para impulsar una moción de censura contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. La petición, realizada durante un acto de la patronal catalana presidido por Josep Sánchez Llibre, llega en un momento de máxima tensión política tras la entrada en prisión del exministro socialista José Luis Ábalos.
Durante su intervención ante empresarios y directivos, Feijóo dejó claro que su determinación no es el obstáculo principal: "No me faltan ganas, me faltan votos", reconoció abiertamente. Esta declaración resume la situación del principal partido de la oposición, que ve necesario contar con el respaldo de otros grupos parlamentarios para materializar su propósito de derrocar al Ejecutivo socialista.
El líder popular argumentó que en la sala había numerosos votantes de Junts, y aunque mostró dudas sobre la presencia de electores de ERC, expresó su convicción de que la mayoría de asistentes rechazan la trayectoria del Gobierno actual. Según Feijóo, esta deriva afecta a ámbitos económicos, legislativos e incluso éticos, marcando una línea crítica contra la gestión de Sánchez.
El caso Ábalos como catalizador
La petición de Feijóo no es casual y se enmarca en el contexto del ingreso en prisión de José Luis Ábalos, exministro de Fomento y exsecretario de Organización del PSOE. Para el presidente del PP, Ábalos representa mucho más que un simple miembro del partido gobernante; fue el "arquitecto de la era socialista" y pieza clave en la moción de censura que en 2018 derrocó a Mariano Rajoy.
Feijóo no dudó en establecer paralelismos contundentes: "Quienes duermen en La Moncloa y quienes han dormido en la cárcel tienen muchas cosas en común, mucho que compartir y mucho que callar". Esta frase, pronunciada ante empresarios catalanes, buscaba cuestionar la legitimidad moral del Gobierno y justificar la necesidad de una moción de censura como única salida democrática.
El líder del PP vinculó directamente la situación de Ábalos con la necesidad de una respuesta política contundente. Considera que el momento actual exige una reacción proporcional a la gravedad de los hechos que salpican al PSOE y a su cúpula directiva.
La estrategia de la concentración cívica
Horas antes de su intervención en el acto empresarial, Feijóo había anunciado la convocatoria de una "concentración cívica sin siglas" para el próximo domingo 30 de agosto en el Templo de Debod de Madrid. Este evento, que sería la séptima manifestación organizada por el PP contra el Gobierno de Sánchez, busca aglutinar a ciudadanos insatisfechos con la gestión ejecutiva.
El presidente del partido popular utilizó una metáfora directa para justificar la movilización: "Cuando todos los que le encumbraron entran en un sitio, en la cárcel, el señor Sánchez debe salir de otro, del Palacio de la Moncloa". Esta declaración refuerza el mensaje de que la moción de censura y la movilización ciudadana son dos caras de la misma estrategia.
La concentración, fijada para las 12:00 horas, pretende ser un espacio de encuentro para quienes demandan un cambio de rumbo en la política española. Feijóo enfatizó que la manifestación no llevará siglas partidistas, buscando una imagen de unidad ciudadana más allá de las siglas del PP.
La necesidad de apoyos parlamentarios
El principal obstáculo para Feijóo sigue siendo la aritmética parlamentaria. El Partido Popular no dispone por sí solo de los 176 votos necesarios para prosperar una moción de censura en el Congreso de los Diputados. Esta realidad le obliga a buscar alianzas con otros grupos, incluidos los partidos independentistas catalanes a los que ahora solicita explícitamente su respaldo.
El líder popular reconoció que presentar una moción sin garantías de éxito sería un error estratégico. "Hasta ahora no he presentado ninguna, y visto lo visto, creo que he acertado", afirmó, justificando su prudencia previa. Sin embargo, el contexto actual, marcado por el caso Koldo y la implicación de altos cargos socialistas, le lleva a reconsiderar su posición.
Feijóo dejó claro que su objetivo no es simplemente derrocar al Gobierno, sino convocar elecciones generales que permitan a los ciudadanos decidir el futuro del país en las urnas. Esta formulación busca presentar la moción no como una maniobra partidista, sino como una herramienta democrática para devolver la palabra al pueblo.
Relación con el Gobierno: "inexistente"
Durante su intervención, Feijóo también abordó el estado de su relación con el Ejecutivo. La definió como "inexistente" y calificó al Gabinete de Sánchez como un "gabinete bajo sospecha". Estas afirmaciones refuerzan su discurso de confrontación institucional y justifican su estrategia de máxima oposición.
A pesar de esta ruptura dialéctica, el presidente del PP aseguró que seguirá acudiendo a los espacios de diálogo institucional cuando sea necesario, manteniendo una línea de coherencia en su rol de líder de la oposición.
El contexto político actual
La solicitud de Feijóo a Junts y ERC se produce en un momento complejo para el Gobierno. El caso Koldo, que ha salpicado a altos funcionarios y empresarios vinculados al PSOE, ha erosionado la imagen de Sánchez. El ingreso en prisión de Ábalos, considerado un operador clave del socialismo español, ha sido el detonante que el PP esperaba para intensificar su ofensiva.
El líder popular busca capitalizar el descontento generado por estos escándalos, pero reconoce que necesita construir una mayoría alternativa. Su apelación a los independentistas catalanes, tradicionalmente adversarios ideológicos del PP, demuestra la complejidad de la aritmética parlamentaria actual.
La estrategia de Feijóo combina varios elementos: la presión callejera a través de concentraciones, el aprovechamiento de los casos de corrupción que afectan al PSOE, y la búsqueda de alianzas parlamentarias impensables hace apenas unos años. Sin embargo, la respuesta de Junts y ERC no está garantizada, ya que ambas formaciones mantienen una relación compleja con el Gobierno, de la que dependen para avanzar en sus objetivos políticos.
El tiempo jugará a favor o en contra de las aspiraciones de Feijóo. Mientras tanto, la política española vive una de sus etapas más turbulentas, con un Gobierno debilitado por los escándalos y una oposición que busca la fórmula para traducar esa debilidad en un cambio de Ejecutivo. La petición explícita de apoyo a Junts y ERC marca un punto de inflexión en la estrategia del PP, que hasta ahora había evitado mostrar sus cartas sobre la mesa.