La novena etapa del Dakar 2026 ha supuesto un auténtico terremoto en la clasificación de la categoría de coches. Nani Roma y Carlos Sainz, los dos representantes españoles en la prueba, han protagonizado una remontada memorable que les ha permitido situarse en las dos primeras posiciones de la general, aprovechando los problemas que ha sufrido el hasta ahora líder, Nasser Al-Attiyah. Una jornada de 410 kilómetros cronometrados en los desiertos de Arabia Saudí que ha redefinido por completo la lucha por la victoria final.
La estrategia diseñada por ambos pilotos de Ford Raptor resultó perfecta. Partiendo desde posiciones retrasadas en la salida, consiguieron navegar con mayor claridad por el exigente recorrido, mientras que sus rivales directos se veían penalizados por la polvorienta pista y los múltiples peligros ocultos bajo la arena. La ventaja que Al-Attiyah acumulaba hasta el momento, de nueve y diez minutos respectivamente, se desvaneció por completo tras una jornada donde la fortuna y el acierto en la toma de decisiones jugaron un papel determinante.
Nani Roma se ha convertido en el nuevo líder de la prueba reina del rally raid con un margen de tan solo 57 segundos sobre su compañero de equipo, Carlos Sainz. El piloto de Folgueroles, que ha vuelto a su mejor nivel tras superar una dura batalla contra el cáncer, demuestra una vez más que la experiencia y la tenacidad son factores clave en una competición tan exigente como el Dakar. Su victoria parcial en esta etapa le ha permitido dar el golpe definitivo a la general, aunque con márgenes tan ajustados que cualquier error en las jornadas venideras podría resultar catastrófico.
Por su parte, Carlos Sainz continúa demostrando por qué es considerado uno de los grandes del automovilismo mundial. El madrileño, que en la quinta etapa tuvo que sortear una situación límite al quedarse sin embrague durante gran parte del recorrido, ha mantenido una regularidad excepcional. Su capacidad para mantener la calma en situaciones extremas y para exprimir al máximo las capacidades del Ford Raptor le han valido para situarse a las puertas de lo que sería su cuarto Dakar, una cifra que le convertiría en leyenda absoluta de la disciplina.
La clasificación actual refleja una igualdad sin precedentes en la historia de la prueba. Tras los dos españoles, Nasser Al-Attiyah (Dacia) se mantiene en tercera posición a solo 1 minuto y 10 segundos del liderato. El piloto catarí, que partía como gran favorito, deberá afrontar la décima etapa con una posición de salida desfavorable, lo que complicará enormemente su recuperación del tiempo perdido. La estrategia de salida será crucial en la segunda etapa maratón, donde los pilotos no podrán contar con el apoyo de sus asistencias durante gran parte del recorrido.
La cuarta plaza la ocupa Henk Lategan (Toyota), que pese a romper la dirección asistida de su Hilux al inicio de la etapa, logró remontar gracias a la intervención de la FIA, que estableció un punto de asistencia para cambiar neumáticos tras una zona especialmente rocosa. Allí, sus mecánicos pudieron reparar el daño en poco más de quince minutos, permitiéndole finalizar con un tiempo que le mantiene a 6 minutos y 13 segundos de la cabeza. La quinta posición es para Mattias Ekström, también con Ford, a 11 minutos y 19 segundos.
La situación de Sébastien Loeb, histórico del rally, resulta paradigmática de la dureza de esta edición. El francés sufrió una avería en la dirección durante los últimos 200 kilómetros, lo que le obligó a completar más de la mitad de la especial sin poder dirigir correctamente su vehículo. Pese a esta adversidad, logró terminar la etapa, aunque se sitúa a 21 minutos y 6 segundos, prácticamente fuera de la lucha por la victoria final.
Los números hablan por sí solos: cuatro pilotos se encuentran en un margen de apenas seis minutos, y cinco en once minutos. Esta igualdad extrema convierte a cada etapa en una final, donde la precisión en la navegación, la fiabilidad mecánica y la gestión de los riesgos se convierten en factores más importantes que la pura velocidad. Los propios favoritos ya habían advertido antes del inicio de la prueba que podría tratarse del Dakar más disputado de todos los tiempos, y los hechos les están dando la razón.
La décima etapa, que junto con la novena conforma la segunda etapa maratón de esta edición, se presenta como el escenario definitivo para despejar las dudas. La posición de salida de cada piloto, el desgaste de los vehículos y la capacidad de resistencia de los equipos serán variables críticas. Nani Roma y Carlos Sainz saben que su ventaja es mínima y que cualquier contratiempo mecánico o error de navegación podría dejarles fuera de la pelea por el podio.
El contexto personal de ambos pilotos añade un valor emocional extra a su actuación. El regreso de Nani Roma a su mejor nivel deportivo tras superar una enfermedad grave es una historia de superación que trasciende el propio deporte. Por su parte, la veteranía de Carlos Sainz, que a sus 63 años sigue compitiendo de tú a tú con rivales mucho más jóvenes, demuestra que la pasión y la profesionalidad no entienden de edades.
La competición entre marcas también está en su punto álgido. Ford, con sus dos unidades en las dos primeras posiciones, demuestra que su apuesta por el Dakar está dando sus frutos. Dacia, con Al-Attiyah, y Toyota, con Lategan, no se darán por vencidos y buscarán explotar cualquier debilidad en las jornadas finales. La fiabilidad de los vehículos se está convirtiendo en un factor tan determinante como la velocidad pura.
A falta de cuatro días de competición, la incertidumbre es máxima. La experiencia de los pilotos españoles les juega a favor, pero la presión de mantener el liderato en una prueba tan impredecible como el Dakar es enorme. La gestión de la ventaja, la elección del ritmo adecuado y la capacidad de adaptación a las condiciones cambiantes del desierto saudí marcarán la diferencia entre el éxito y el fracaso.
El rally raid más duro del mundo vuelve a demostrar por qué es considerado la prueba definitiva para pilotos y máquinas. La novena etapa ha reescrito el guion de esta edición, y las próximas jornadas prometen emociones fuertes hasta la bandera a cuadros. Nani Roma y Carlos Sainz tienen el destino del Dakar 2026 en sus manos, pero saben que en el desierto, nada está escrito hasta el último kilómetro.