Ranieri revela por qué la Roma no fichó a Raspadori: 'Nunca quiso hablar con nosotros'

El asesor del club giallorosso explica la versión oficial sobre el fracaso en la contratación del delantero italiano, que finalmente se marchará al Atalanta por 25 millones de euros

El mercado de fichajes de invierno deja tras de sí historias de operaciones frustradas y promesas incumplidas. La más reciente involucra a Giacomo Raspadori, delantero italiano que estuvo a punto de aterrizar en la Roma, pero que finalmente se marchará al Atalanta. La versión oficial del club giallorosso llegó de la mano de Claudio Ranieri, asesor de la entidad, quien fue tajante: "Raspadori nunca quiso hablar con nosotros".

El experimentado técnico ofreció estas declaraciones a 'SportMediaset' antes del partido de Copa Italia contra el Torino. Sus palabras dejaron claro que el interés romano fue real, pero chocó contra una pared de silencio. "Buscamos a varios jugadores, pero cuando nos dimos cuenta de que no le interesaba, porque nunca quiso hablar con nosotros, desistimos", afirmó Ranieri. Esta contundencia refleja la frustración de una directiva que se vio obligada a abandonar la pista sin presentar oferta formal.

El contexto era complejo. La Roma, bajo Daniele De Rossi, buscaba reforzar su ataque. Raspadori, que llegó al Atlético de Madrid el verano pasado pero no encontró continuidad con Simeone, parecía una opción viable. Sin embargo, la negociación nunca despegó. Según Ranieri, el problema no eran las cifras, sino la falta de voluntad del jugador de negociar.

El Nápoles, antiguo club del delantero, intervino entonces. Los azzurri exploraron repescarle, pero el tiempo jugaba en contra. Raspadori necesitaba minutos continuados para recuperar su mejor versión y asegurar su plaza en la selección italiana. Fue entonces cuando el Atalanta de Gasperini hizo su movimiento.

El club de Bérgamo, conocido por potenciar talentos ofensivos, presentó una propuesta que satisfizo a todas las partes. El acuerdo se cerró en 25 millones de euros por el traspaso definitivo. Raspadori firmará un contrato de cinco años con un salario anual de 4 millones de euros. Esta estabilidad contrasta con la incertidumbre de un posible préstamo a la Roma, donde las garantías de minutos no estaban aseguradas.

La decisión de Simeone de no convocar a Raspadori para la Copa del Rey contra el Deportivo fue el último indicio de que su etapa en el Metropolitano había terminado. El argentino nunca terminó de confiar en el italiano, relegándolo a un papel secundario. Esta falta de confianza mutua hizo inevitable la salida.

El papel de Ranieri como portavoz resulta significativo. Su prestigio le otorga credibilidad, pero también refleja una estrategia de comunicación: la Roma prefiere cerrar el capítulo rápidamente. Al admitir que el jugador "nunca quiso hablar", el club se desvincula de responsabilidades y evita críticas por falta de ambición.

Desde la perspectiva de Raspadori, la elección del Atalanta es lógica. El sistema de Gasperini, basado en ataque móvil y posiciones intercambiables, se adapta a sus características. Jugadores como Lookman o Muriel han visto multiplicadas sus cifras bajo su tutela. Además, la competencia por un puesto titular es más manejable que en la Roma, donde Dybala, Lukaku y Abraham copan la delantera.

Para el Atlético de Madrid, la venta representa un alivio. Recuperar 25 millones por un jugador que no cuajó permite reorientar recursos. La operación resulta redonda para los colchoneros, que evitan pérdidas patrimoniales y dan salida a un futbolista fuera de sus planes.

El Nápoles se queda con la miel en los labios. La posibilidad de repescar a un ex jugador con hambre de revancha era tentadora, pero la necesidad de resolver otras cesiones primero les impidió mover ficha con contundencia. Esta indecisión les costó la oportunidad.

La frase de Ranieri, "¿No quería venir por ser en préstamo? No lo sé", añade incertidumbre. La Roma contemplaba una cesión, mientras el Atalanta ofreció compra definitiva. Esta diferencia pudo ser decisiva para un jugador que buscaba estabilidad a medio plazo.

El mercado moderno es un laberinto de intereses contrapuestos. La historia de Raspadori ilustra cómo un jugador deseado por múltiples clubes puede ver truncadas opciones por cuestiones de timing y voluntad. La transparencia de Ranieri, inusual en un mundo donde los clubes ocultan fracasos, permite entender mejor la dinámica de estas operaciones.

Ahora, la Roma debe volver a la casilla de salida. La competencia es feroz y cada oportunidad perdida representa ventaja para rivales. El tiempo dirá si esta falta de decisión de Raspadori termina siendo beneficiosa para todas las partes.

El delantero, mientras tanto, prepara su regreso a Italia. Se espera que mañana aterrice para el reconocimiento médico con el Atalanta. Su objetivo es claro: recuperar la forma que le llevó a ser uno de los jugadores más prometedores del calcio y demostrar que su aventura en Madrid fue solo un paréntesis.

En definitiva, esta historia deja enseñanzas. La comunicación directa y la claridad de intenciones desde el primer momento son fundamentales para evitar malentendidos. La Roma, a través de Ranieri, ha mostrado una forma honesta de gestionar el fracaso, mientras que Raspadori ha priorizado su carrera deportiva por encima de cualquier consideración sentimental.

El fútbol moderno no entiende de paciencia. El Atalanta ha sido el más rápido y determinado, y se lleva el premio. La Roma, con su transparencia, cierra un capítulo incómodo. Y Raspadori empieza una nueva aventura con la esperanza de encontrar lo que no tuvo en Madrid: confianza, minutos y la oportunidad de brillar.

Referencias

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