Los Los Angeles Clippers han completado un giro espectacular en su trayectoria durante las últimas dos semanas, transformando una temporada que parecía condenada al fracaso en una historia de redención que tiene como protagonista indiscutible a Kawhi Leonard. El equipo de Tyronn Lue ha encadenado seis triunfos consecutivos desde mediados de diciembre, borrando de un plumazo la pesadilla de un inicio de curso que les había situado en la zona más oscura de la clasificación del Oeste.
La crisis que atravesaron los angelinos no fue simplemente un bache. Durante más de un mes y medio, los Clippers parecieron perdidos en un laberinto de derrotas que puso en jaque todas las expectativas de la franquicia. Tras un arranque de campaña relativamente prometedor con tres victorias en los primeros cinco encuentros, el conjunto californiano entró en una espiral negativa sin precedentes. Entre el 3 de noviembre y el 18 de diciembre, el equipo apenas pudo celebrar tres triunfos adicionales, necesitando nada menos que veintidós partidos para duplicar su casillero de victorias. El balance de 6-21 reflejaba una realidad cruda: los Clippers habían tocado fondo.
Sin embargo, el deporte está lleno de inflexiones inesperadas, y la de los Clippers llegó justo antes de Navidad. El 20 de diciembre marcó un antes y un después. En el peor momento de la temporada, con las críticas a flor de piel y las dudas sobre el proyecto creciendo, Tyronn Lue compareció ante los medios con una declaración que muchos consideraron temeraria: el objetivo era alcanzar 35 victorias en los 55 partidos restantes. Una afirmación que, en aquel contexto, sonaba a mera declaración de intenciones sin sustento.
La respuesta sobre la pista no se hizo esperar. Ese mismo día, los Clippers derrotaron a los Lakers en el derbi angelino por un contundente 103-88, inaugurando una racha que ha alcanzado ya las seis victorias consecutivas. Catorce días sin perder han transformado el 6-21 inicial en un mucho más respirable 12-21, acercando a los de Los Ángeles a las posiciones de play-in y devolviendo la ilusión a una afición que había visto cómo su equipo se hundía en el pozo de la clasificación.
El motor de esta resurrección deportiva tiene nombre propio: Kawhi Leonard. La estrella franquicia ha elevado su rendimiento a un nivel que supera incluso sus mejores registros en temporada regular. Sus actuaciones durante esta racha no son simplemente buenas; son históricas. Comenzó con 32 puntos, 12 rebotes, 3 asistencias y 3 robos ante los Lakers. Tres días después, firmó 41 puntos, 8 rebotes y 5 asistencias contra Houston. La secuencia continuó con 28 puntos, 8 rebotes, 6 asistencias y 3 robos ante Portland.
Pero el punto álgido llegó ante los Pistons, donde Leonard estableció su nuevo récord anotador personal con 55 puntos, a los que añadió 11 rebotes, 5 robos y 3 tapones. Una exhibición que ya sería suficiente para cualquier jugador, pero que Kawhi completó con 33 puntos, 5 asistencias y 5 rebotes ante Sacramento, y culminó esta noche con 45 puntos, 7 rebotes, 2 tapones y 2 robos ante Utah. Estadísticas que gritan candidato a MVP, aunque el mal inicio de temporada del equipo probablemente le haya cerrado esa puerta en esta ocasión.
El impacto de Leonard va más allá de los números. Su liderazgo sobre el parquet ha contagiado a todo el plantel. La defensa, antes permeable y desorganizada, ha ganado en intensidad y cohesión. El ataque, predecible y falto de fluidez, ahora encuentra opciones claras con Kawhi como referente. La confianza que transmite el alero en cada posesión se ha convertido en el activo más valioso de un equipo que parecía haber perdido la fe en sus posibilidades.
La distancia con las posiciones de playoff, aunque todavía significativa, ya no parece insalvable. Los Clippers se encuentran a solo 1.5 victorias de la duodécima plaza, ocupada actualmente por los Trail Blazers. Esta proximidad transforma el objetivo de Lue de 35 triunfos de una quimera a una meta tangible. Con 55 partidos por delante y el nivel actual del equipo, la matemática ya no es una amenaza sino una aliada.
El calendario, eso sí, no será benévolo. Los próximos compromisos medirán la solidez real de esta remontada. Mantener la intensidad defensiva, preservar la salud de Leonard y encontrar aportaciones consistentes del resto de la plantilla serán claves para que esta racha no sea un mero espejismo en el desierto de una temporada larga y exigente.
Lo que está claro es que los Clippers han encontrado una identidad. La resurrección no es fruto de la casualidad, sino del trabajo, la concentración y el talento desatado de su máxima estrella. Kawhi Leonard ha demostrado que, cuando está en forma, sigue siendo uno de los jugadores más dominantes de la liga. Su capacidad para anotar de múltiples formas, para defender a los mejores jugadores rivales y para elevar el nivel de sus compañeros convierte a los Clippers en un rival temible para cualquier equipo.
La franquicia de Los Ángeles ha pasado del desastre a la esperanza en apenas dos semanas. La pregunta ahora no es si pueden mantener esta dinámica, sino hasta dónde les llevará. Con Kawhi Leonard liderando el camino, los límites se han vuelto difusos. La temporada regular aún tiene mucho por escribir, y los Clippers, contra todo pronóstico, han vuelto a tener algo que decir en la pelea por los playoffs del Oeste.