La Real Sociedad afrontaba un desplazamiento complicado al Coliseum Alfonso Pérez, donde el Getafe aguardaba con su habitual fortaleza defensiva y un estilo de juego que complica la vida a cualquier rival. Lo que siguió fue un duelo intenso, lleno de alternativas, que terminó con los txuri-urdin sumando tres puntos vitales para sus aspiraciones. Tras el pitido final, Brais Méndez asumió el rol de portavoz del equipo vasco y desgranó con claridad una victoria sufrida que, a su juicio, fue merecida pese al sufrimiento inevitable.
El centrocampista gallego, autor de un golazo decisivo que abrió el marcador, no ocultó las dificultades del encuentro. "Hemos hecho muchos méritos para conseguirla. Tendríamos que haber sentenciado antes. Ha tenido que ser sufriendo", reconoció Méndez en sus primeras declaraciones. Sus palabras reflejaban la sensación generalizada en el seno de la plantilla: el triunfo fue justo, pero la falta de contundencia en momentos clave convirtió un partido que podría haber estado resuelto en una batalla hasta el último suspiro.
La dificultad del choque no pilló por sorpresa a ningún miembro de la expedición donostiarra. El Getafe, con su identidad basada en el trabajo colectivo, la presión constante y una organización que dificulta la creación de juego, representa un rival incómodo. "Sabíamos que iba a ser complicado y que nos iba a costar generar. Es un equipo que trabaja mucho", explicó Méndez, mostrando un profundo respeto hacia el rival. Esta anticipación del escenario permitió a la Real Sociedad preparar un plan que, pese a las adversidades, dio sus frutos.
A pesar de las dificultades para encontrar espacios, los visitantes lograron crear ocasiones de peligro. La capacidad de generar futbol a pesar del bloque cerrado fue uno de los aspectos que más valoró el futbolista. "Aun así hemos generado mucho. Era importante adelantarnos y lo hemos conseguido", subrayó, poniendo énfasis en la importancia de marcar el primer gol en un terreno tan hostil como el madrileño. Ese tanto inicial, obra de su propio pie derecho, resultó fundamental para desbloquear un encuentro que se presentaba incierto.
El tramo final del partido se convirtió en un auténtico calvario para los intereses de la Real Sociedad. El Getafe, fiel a su espíritu combativo, se volcó en busca del empate y lo consiguió, sembrando la incertidumbre en las filas visitantes. Sin embargo, la reacción del equipo no se hizo esperar. "Ellos se han volcado y nos han empatado, pero nos hemos repuesto bien y ha acabado llegando el gol a balón parado", relató Méndez, aliviado por la capacidad de sobreponerse a la adversidad. Esta capacidad de reacción, especialmente a través de jugadas a balón parado, representa una virtud que la Real Sociedad ha ido cultivando y que en esta ocasión resultó decisiva.
Más allá del análisis puramente táctico del encuentro, Brais Méndez quiso ampliar el foco de atención hacia la situación general del equipo y, muy especialmente, hacia la influencia del nuevo cuerpo técnico. La llegada de Fabian Hurzeler ha supuesto un cambio de aires notable en el vestuario donostiarra. "Nos ha sentado bien el cambio de entrenador, necesitábamos algo distinto", confesó Méndez con rotundidad. El futbolista gallego explicó que el nuevo cuerpo técnico ha incrementado el nivel de exigencia en los entrenamientos y en la preparación de los partidos. "Nos está apretando y lo necesitábamos. Se están viendo cosas distintas y creo que vamos a ir hacia arriba", añadió, convencido de que esta nueva dinámica traducirá en mejores resultados a corto y medio plazo.
La conexión entre el técnico y la plantilla parece ser uno de los pilares sobre los que se asienta esta nueva etapa. Méndez cerró sus declaraciones con una reflexión optimista que invita al entusiasmo: "Nos entiende más tanto él a nosotros como nosotros a él y así vamos a mejorar". Este entendimiento mutuo, según el centrocampista, será clave para el desarrollo del equipo en las próximas jornadas.
El análisis de Brais Méndez trasciende el simple resultado deportivo. Revela un vestuario consciente de sus fortalezas y debilidades, dispuesto a asumir los retos que plantea la competición. La victoria ante el Getafe no es solo un botín de tres puntos, sino una confirmación de que el rumbo trazado por el nuevo cuerpo técnico comienza a dar sus frutos. La capacidad de generar ocasiones, la efectividad a balón parado y la resiliencia mostrada en los momentos de adversidad son señales de una identidad en construcción que promete buenos resultados.
La Real Sociedad afronta el futuro con la mirada puesta en la parte alta de la tabla. Los objetivos de la temporada requieren regularidad, y esta victoria sufrida en un campo tan complicado como el del Getafe sienta un precedente importante. La plantilla ha demostrado que puede competir en las condiciones más adversas, que tiene recursos para desnivelar encuentros cerrados y que, sobre todo, cuenta con una mentalidad ganadora que le permite superar los obstáculos.
El papel de Brais Méndez en este contexto resulta fundamental. Como uno de los líderes del vestuario y referente en el centro del campo, sus palabras tienen un peso específico. Su gol ante el Getafe no fue solo una anotación más en su casillero personal, sino una demostración de su capacidad de decidir partidos igualados. La confianza que muestra en el proyecto y en el nuevo cuerpo técnico contagia al resto de la plantilla y transmite un mensaje de unidad al aficionado.
La Liga presenta un panorama competitivo donde los márgenes de error son mínimos. Cada punto conquistado en campo ajeno adquiere un valor doble, y la Real Sociedad sabe que debe aprovechar estas oportunidades para consolidar su posición. La victoria en el Coliseum no solo refuerza la moral del grupo, sino que también envía un mensaje al resto de rivales: el equipo vasco está preparado para pelear en cualquier escenario.
El camino hacia el éxito en el fútbol moderno pasa por la combinación de talento individual, trabajo colectivo y una dirección técnica capaz de sacar lo mejor de cada jugador. La Real Sociedad parece haber encontrado en Hurzeler a un técnico que entiende las necesidades de su plantilla y que sabe cómo extraer su máximo potencial. La confianza mutua que Brais Méndez describe es el cimiento sobre el que se construyen los grandes proyectos.
La temporada aún tiene mucho por decir, pero los primeros indicios son prometedores. La Real Sociedad muestra una cara competitiva, con ideas claras y una plantilla comprometida con el proyecto. La victoria ante el Getafe puede marcar un punto de inflexión en la dinámica del equipo, confirmando que el cambio de rumbo técnico era necesario y que la respuesta de los jugadores está siendo la adecuada.
Brais Méndez, con su liderazgo tanto en el campo como en el vestuario, se erige como uno de los principales artífices de esta nueva etapa. Su visión del juego, su capacidad goleadora y su compromiso con la causa realista lo convierten en un activo invaluable para el club. Las palabras del gallego reflejan un grupo unido, consciente de su potencial y dispuesto a trabajar para alcanzar los objetivos marcados.
El fútbol, en última instancia, es un deporte de resultados, pero también de sensaciones. La Real Sociedad recupera sensaciones positivas, esa confianza en sus posibilidades que le permitirá afrontar los retos venideros con mayor garantía de éxito. La victoria en el Coliseum es un paso más en este proceso de consolidación, un proceso que cuenta con el respaldo unánime de la plantilla y que encuentra en Brais Méndez a uno de sus mejores embajadores.