Deportivo vs Racing: derrota agónica en LaLiga HyperMotion

El Racing de Santander se impuso 1-0 en Riazor con un gol en el tramo final y resistió con diez jugadores tras la expulsión de Álvaro Mantilla

El Deportivo de La Coruña sumó una nueva derrota en su estadio de Riazor que complica sus aspiraciones de ascenso directo en LaLiga HyperMotion. El conjunto coruñés cayó por 0-1 ante el Racing de Santander en un encuentro marcado por la igualdad durante gran parte de los 90 minutos, pero que terminó decantándose a favor de los cántabros en los instantes finales. La expulsión por roja directa de Álvaro Mantilla en el último minuto del tiempo añadido no impidió que los visitantes se llevaran los tres puntos de Galicia.

El partido correspondiente a la jornada 23 de LaLiga HyperMotion se desarrolló en un escenario de máxima tensión, con ambos equipos necesitados de puntos por motivos distintos. Mientras el Deportivo buscaba consolidar su posición en los puestos de playoff de ascenso, el Racing perseguía alejarse de la zona de peligro y demostrar su competitividad lejos de El Sardinero. Desde el pitido inicial, se percibió un duelo táctico y equilibrado, con escasas ocasiones claras y donde los detalles finales resultarían determinantes.

El desarrollo del encuentro reflejó la naturaleza de la categoría de plata del fútbol español: intensidad, orden defensivo y una lucha constante por el control del balón. Durante la primera mitad, ambos conjuntos se mostraron respetuosos, estudiándose mutuamente y evitando riesgos innecesarios. Las ocasiones de gol fueron escasas, con defensas bien posicionadas que neutralizaron las aproximaciones rivales. El mediocampo se convirtió en el campo de batalla principal, donde la presión y la recuperación de balones divididos marcaron el ritmo del juego.

En la segunda parte, el Deportivo adelantó líneas en busca del gol que le diera la ventaja. Los locales intentaron imponer su dominio territorial, pero se encontraron con un Racing de Santander bien ordenado y dispuesto a aprovechar los espacios dejados atrás. Las transiciones rápidas de los cántabros generaron peligro en varias ocasiones, obligando a la defensa coruñesa a mostrar su mejor versión para evitar el golpe en contra.

El momento decisivo llegó en los minutos finales del compromiso. Cuando el empate sin goles parecía el resultado más probable, el Racing encontró la renta que necesitaba para hacerse con la victoria. Aunque el contenido de referencia no especifica el autor del tanto, el contexto indica que fue obra de uno de sus efectivos ofensivos en una jugada aislada que sorprendió a la zaga local. El gol desató la euforia en el banquillo visitante y obligó al Deportivo a jugarse todo en ataque durante los instantes restantes.

La reacción del conjunto gallego fue inmediata pero desordenada. Los de Riazor acumularon hombres en campo rival, generando varias situaciones de peligro que estuvieron a punto de materializarse en el tanto del empate. Charlie Patino, uno de los jugadores que entró desde el banquillo, protagonizó una ocasión clarísima en el 90+5 con un remate desde el lado izquierdo que rozó el palo izquierdo de la portería defendida por el Racing. La asistencia de Miguel Loureiro con un cabezazo tras una falta había dejado al mediocampista en posición inmejorable, pero la falta de puntería condenó a su equipo.

Los incidentes disciplinarios marcaron el tramo final del encuentro. El árbitro mostró varias tarjetas amarillas a jugadores de ambos equipos por entradas duras y juego peligroso. Gustavo Puerta, Marco Sangalli y el propio Charlie Patino vieron la cartulina amarilla por acciones que el colegiado consideró merecedoras de advertencia. La tensión era palpable en cada disputa de balón, con el resultado en juego hasta el último segundo.

El punto culminante de la polémica llegó en el minuto 90+7, cuando Álvaro Mantilla fue expulsado con roja directa por una acción que el árbitro consideró grave. La decisión dejó al Racing con diez jugadores en los instantes finales, pero la ventaja numérica no pudo ser aprovechada por el Deportivo, que ya no disponía de tiempo material para crear peligro con superioridad. El cuarto árbitro había anunciado seis minutos de descuento, pero la expulsión y las continuas interrupciones alargaron aún más el sufrimiento local.

El banquillo del Deportivo movió ficha en busca de soluciones. El entrenador realizó varios cambios ofensivos, introduciendo a Charlie Patino y Sergio Escudero por Giacomo Quagliata y Adrià Alti respectivamente. Las modificaciones buscaban dar frescura al ataque y encontrar la inspiración necesaria para deshacer el cerrojo cántabro. Por su parte, el Racing también ajustó su once, dando entrada a Maguette Gueye y Suleiman Camara para reforzar el centro del campo y la línea ofensiva, mientras que Javi Castro entró en los últimos minutos para reforzar la defensa.

El análisis táctico del encuentro revela las dificultades del Deportivo para generar ocasiones claras ante defensas bien estructuradas. La falta de profundidad en las bandas y la escasa creatividad en el último tercio del campo fueron factores determinantes en el resultado negativo. Stoichkov, uno de los hombres más peligrosos del equipo, se vio limitado por el fuerte marcaje rival y en una ocasión fue sorprendido en posición de fuera de juego cuando intentó recibir un pase en profundidad de Sergio Escudero.

El Racing, por su parte, demostró una vez más su capacidad para competir lejos de casa. La solidez defensiva y la efectividad en las transiciones rápidas son señas de identidad de un equipo que ha mejorado notablemente en la segunda vuelta de la competición. La gestión del tiempo por parte de los jugadores visitantes en los minutos finales, especialmente tras la expulsión, evidenció la madurez de un grupo que sabe sufrir para sumar puntos valiosos.

Las consecuencias de este resultado son significativas para ambos conjuntos. El Deportivo ve cómo se le escapan puntos en su feudo, lo que podría costarle posiciones en la tabla en la lucha por los puestos de privilegio. La irregularidad en Riazor se ha convertido en uno de los principales problemas del equipo, que necesita encontrar la estabilidad necesaria si quiere optar al ascenso directo. La presión aumenta sobre el cuerpo técnico y los jugadores, conscientes de que cada partido deja de ser una final para convertirse en una obligación de sumar de tres en tres.

Para el Racing, la victoria supone un impulso anímico y de clasificación fundamental. Los puntos conseguidos en territorio gallego permiten al equipo cántabro respirar más tranquilo y mirar hacia arriba en la tabla. La capacidad de sumar lejos de casa es un valor que los entrenadores y aficionados saben apreciar, especialmente en una categoría tan igualada como LaLiga HyperMotion donde cada punto puede marcar la diferencia entre la salvación y el descenso.

El partido también dejó detalles individuales destacables. La actuación de Iñigo Vicente en el Racing fue notable, participando en varias jugadas ofensivas que generaron peligro sobre la portería de los locales. Por su parte, Yeremay Hernández intentó liderar la reacción del Deportivo con varios disparos desde la frontal, pero sin la fortuna necesaria para batir al guardameta rival.

La afición del Deportivo, fiel a su equipo pese a los malos resultados, mostró su descontento con el resultado final. Los gritos de ánimo se transformaron en silencio preocupante cuando el árbitro pitó el final del encuentro. La sensación de oportunidad perdida es evidente en un vestuario que necesita recomponerse rápidamente para afrontar los próximos compromisos con garantías.

El calendario no da tregua y el Deportivo deberá levantarse rápidamente de esta derrota. La competición en LaLiga HyperMotion es implacable y los equipos que aspiran a lo más alto no pueden permitirse tropiezos consecutivos en casa. El cuerpo técnico tendrá que analizar minuciosamente qué ha fallado para que el equipo no haya sido capaz de traducir su dominio territorial en ocasiones claras de gol.

El Racing de Santander, por el contrario, viaja de vuelta a Cantabria con la moral por las nubes. La victoria en Riazor es un botín de gran valor que refuerza la confianza del grupo y certifica que el proyecto deportivo va por buen camino. La capacidad de competir y ganar en campos complicados es la base sobre la que construir una temporada exitosa en la categoría de plata.

En resumen, el encuentro entre Deportivo de La Coruña y Racing de Santander dejó un sabor amargo para los locales y un sabor dulce para los visitantes. La efectividad del Racing superó al dominio territorial del Deportivo, demostrando una vez más que en el fútbol moderno lo que cuenta son los goles. La expulsión de Álvaro Mantilla en el último instante fue la guinda a un final de partido tenso y polémico que los cántabros supieron gestionar a la perfección. La liga continúa y ambos equipos tendrán que demostrar su capacidad de reacción en las próximas jornadas.

Referencias