El increíble Bodø/Glimt derrota al Inter y sueña con octavos de Champions

El conjunto noruego, procedente de una ciudad de 42.000 habitantes, continúa su gesta épica en la Liga de Campeones tras vencer a gigantes como Manchester City y Atlético de Madrid

El Bodø/Glimt noruego continúa escribiendo una de las páginas más brillantes de su historia futbolística y de la Liga de Campeones de la UEFA. El conjunto de la pequeña ciudad de Bodø, con apenas 42.000 habitantes, ha logrado una nueva hazaña de proporciones épicas al derrotar por 3-1 al Inter de Milán, uno de los gigantes históricos del fútbol europeo. Esta victoria coloca a los escandinavos a las puertas de los octavos de final, una instancia que nunca antes habían alcanzado en su trayectoria continental.

La gesta del Bodø/Glimt no es producto de la casualidad, sino el resultado de una trayectoria sólida y llena de valentía en la presente edición 2025/26 de la Champions League. Durante la fase de grupos, el equipo noruego ya había dejado boquiabierto al planeta fútbol con victorias contundentes ante el Manchester City (3-1) y el Atlético de Madrid (2-1), dos de los clubes más poderosos y ricos del continente. Además, demostró su carácter competitivo al empatar tanto con el Tottenham Hotspur como con el Borussia Dortmund, sellando su pase a la eliminatoria de repesca por el puesto 23 con nueve puntos, los mismos que Marsella, Pafos y Union Saint-Gilloise, eliminados por el desempate a favor de los noruegos.

El escenario del miércoles fue testigo de otro capítulo memorable. El encuentro llegó al descanso con un empate a uno, pero la segunda mitad desató la locura local. En un fulgurante intervalo de tres minutos, entre el 61 y el 64, Jens Petter Hauge y Kapser Waarts perforaron la meta del Inter, dejando atónito al cuadro italiano y sentenciando prácticamente el duelo de ida. La defensa del conjunto milanés no pudo contener el ímpetu noruego y, pese a sus intentos, no logró recortar distancias.

Este triunfo se suma a una lista de éxitos europeos que, si bien modestos en comparación con los grandes clubes, representan lo más grande que el fútbol noruego ha visto en décadas. La temporada pasada, el Bodø/Glimt alcanzó las semifinales de la Europa League, donde cayó eliminado ante el Tottenham Hotspur, que acabaría proclamándose campeón. Anteriormente, en la temporada 2021/22, había llegado a cuartos de final de la Conference League. Sin embargo, nunca antes había estado tan cerca de los octavos de final de la Champions League, la competición más prestigiosa del continente.

Para el Inter de Milán, esta derrota representa un serio revés. El club italiano, finalista de la Champions League la temporada anterior -aunque humillado por el PSG con un 5-0 en la final-, es líder indiscutible de la Serie A con siete puntos de ventaja sobre su eterno rival, el AC Milan, con un registro de 20 victorias, 4 derrotas y 1 empate. Sin embargo, una eliminación prematura en la máxima competición continental sería un golpe durísimo para sus ambiciones internacionales y para la moral de una plantilla acostumbrada a los grandes éxitos.

La vuelta en el Giuseppe Meazza la próxima semana se presenta como una misión casi imposible para los italianos, que deberán remontar un déficit de dos goles ante un equipo que ha demostrado una solidez defensiva y un poderío ofensivo sorprendentes. El Bodø/Glimt, por su parte, viajará a Milán con la confianza de un equipo que no tiene nada que perder y todo por ganar.

El impacto de esta gesta trasciende lo deportivo. Para Noruega, un país donde el fútbol masculino no ha gozado de grandes éxitos internacionales desde la era de la generación de oro de los años 90, el Bodø/Glimt representa un faro de esperanza y un modelo de gestión inteligente. Su presupuesto, irrisorio comparado con el de sus rivales, y su plantilla, formada por talentos locales y jugadores desconocidos para el gran público, demuestran que el fútbol moderno, dominado por petrodólares y grandes corporaciones, todavía tiene espacio para las historias de superación y el espíritu genuino del deporte.

El entrenador del conjunto noruego ha construido un bloque compacto, difícil de batir en su estadio, donde el frío y la pasión de una afición entregada se convierten en un factor decisivo. La estrategia de juego, basada en la presión alta, la velocidad en las transiciones y la efectividad en las ocasiones claras, ha resultado letal contra equipos habituados a dominar el balón pero vulnerables al contragolpe.

La próxima semana, el mundo del fútbol estará pendiente de lo que ocurra en Milán. Si el Bodø/Glimt logra mantener su ventaja o incluso ampliarla, se convertirá en el primer equipo noruego en alcanzar los octavos de final de la Champions League en la era moderna, superando incluso lo logrado por el Rosenborg en los años 90. La gesta estaría completa y el nombre de este pequeño club de la costa ártica quedaría grabado para siempre en el libro de oro del fútbol europeo.

Mientras tanto, el sueño continúa. Cada partido es una oportunidad para demostrar que el fútbol no se juega solo con el bolsillo, sino con el corazón, la planificación y la fe en un proyecto. El Bodø/Glimt ya no es una simple sorpresa: es una realidad que los grandes deben tomar muy en serio.

Referencias