El estadio San Siro fue el escenario de un vibrante encuentro que terminó con reparto de puntos entre dos equipos con objetivos claros en la competición. El Milan, con la necesidad de sumar de a tres para mantenerse en los puestos altos de la tabla, se topó con un Como que demostró una vez más por qué ha merecido su permanencia en la máxima categoría del fútbol italiano.
Desde el inicio del compromiso, se percibió una dinámica clara: los locales intentaban imponer su ritmo y calidad individual, mientras que los visitantes se mostraban cómodos con un planteamiento más pragmático, esperando su oportunidad para lastimar al rival. La primera mitad transcurrió con dominio alterno, pero sin que ninguno de los dos conjuntos lograra traducir su superioridad momentánea en el marcador.
La segunda parte, sin embargo, desveló un guion mucho más abierto y emocionante. Los cambios tácticos introducidos por ambos cuerpos técnicos dinamitaron el encuentro, generando espacios que antes no existían. Fue precisamente en este contexto cuando el Como comenzó a mostrar sus garras, creando las primeras ocasiones de verdadero peligro.
Uno de los momentos más claros para los visitantes llegó mediante una jugada elaborada por la banda izquierda, donde Álex Valle probó fortuna desde la frontal del área. Su disparo con la zurda rozó el palo izquierdo de la portería defendida por los rossoneri, generando el primer susto serio de la tarde. La asistencia de Máximo Perrone había sido exquisita, demostrando la calidad del juego asociativo del conjunto visitante.
No obstante, el Milan respondió con la contundencia que le caracteriza. Christian Pulisic, que había entrado al campo para sustituir a Rafael Leão, protagonizó una de las acciones más peligrosas de su equipo. El estadounidense, recibiendo un pase de Ardon Jashari, ejecutó un disparo cruzado desde el interior del área que obligó al guardameta rival a emplearse a fondo para evitar el gol.
La tensión del encuentro se palpaba en cada acción. Las tarjetas amarillas comenzaron a aparecer con asiduidad, reflejo de la intensidad que ambos equipos imprimían al duelo. Alexis Saelemaekers vio la cartulina por una entrada peligrosa, mientras que Rafael Leão también fue amonestado antes de abandonar el terreno de juego. Incluso el experimentado Sergi Roberto, capitán y referente del Como, no pudo evitar la sanción arbitral.
Los cambios se sucedieron con rapidez. El técnico del Como movió ficha introduciendo a Tasos Douvikas en lugar de Nico Paz, buscando mayor presencia en ataque. La decisión casi da sus frutos de inmediato, ya que el delantero griego tuvo hasta tres ocasiones claras para adelantar a su equipo. Primero, un remate de cabeza que el portero milanista desvió con dificultad; luego, otro disparo desde el lado derecho del área que se marchó rozando el poste; y finalmente, un tercer intento que topó con la defensa rossoneri.
Por su parte, el Milan también tuvo sus oportunidades. Matteo Gabbia, en una jugada a balón parado, ejecutó un cabezazo que se perdió por la derecha de la meta contraria. Más tarde, Youssouf Fofana probó suerte con otro testarazo que se elevó demasiado, desaprovechando una asistencia precisa de Saelemaekers.
El desenlace del encuentro estuvo marcado por la igualdad. Cuando el árbitro anunció cinco minutos de tiempo añadido, ambos conjuntos se lanzaron al ataque en busca del gol de la victoria. Martin Baturina, una de las revelaciones del Como, tuvo la ocasión más clara en el último suspiro. Recibiendo un centro medido de Álex Valle, el centrocampista croata disparó con la derecha desde el corazón del área, pero el balón se estrelló contra el palo derecho, negándole el premio al esfuerzo visitante.
La defensa del Milan, liderada por Fikayo Tomori, tuvo que emplearse a fondo para mantener el empate. El central inglés cometió una falta clave en la zona defensiva que casi le cuesta cara a su equipo, pero la zaga rossoneri logró replegarse con éxito.
El balance final refleja una realidad evidente: el reparto de puntos fue justo. El Como demostró una vez más que su regreso a la Serie A no es flor de un día, plantando cara a uno de los gigantes del calcio. Por su parte, el Milan suma un punto que, si bien no es el deseado, mantiene vivo su objetivo de clasificación a competiciones europeas.
El encuentro también dejó detalles tácticos interesantes. La entrada de Christian Pulisic dinamizó el ataque milanista, mientras que la presencia de Tasos Douvikas dio mayor profundidad al juego ofensivo del Como. Las bandas fueron fundamentales, con Mërgim Vojvoda y Álex Valle creando peligro constante por las laterales.
En definitiva, el San Siro presenció un duelo vibrante, intenso y equilibrado, donde la fortuna no sonrió a ninguno de los dos contendientes. El empate a uno reflejó fielmente lo visto sobre el césped: dos equipos que se respetaron, pero que también se mordieron con ganas. La Serie A sigue demostrando que cualquier rival, por humilde que parezca su presupuesto, puede competir de tú a tú con los grandes si cuenta con un planteamiento claro y jugadores comprometidos.
La próxima jornada será crucial para ambos conjuntos. El Milan necesitará recuperar la senda del triunfo si quiere mantenerse en la pelea por los puestos Champions, mientras que el Como seguirá peleando cada punto como si fuera el último, consciente de que la permanencia en la élite del fútbol italiano es su gran objetivo esta temporada.