Real Madrid femenino avanza a cuartos de la Champions tras vencer al Paris FC

Las blancas sellaron su clasificación con una victoria contundente en el Alfredo Di Stéfano, donde Feller y un autogol de N'Dongala marcaron la diferencia

El Real Madrid femenino ha hecho oficial su pase a los cuartos de final de la Women's Champions League tras imponerse con autoridad al Paris FC en el estadio Alfredo Di Stéfano. El conjunto dirigido por Pau Quesada ratificó la buena imagen ofrecida en el partido de ida y culminó la eliminatoria con un triunfo que reflejó su superioridad tanto en el juego como en las ocasiones generadas durante los noventa minutos. El duelo, correspondiente a la vuelta del playoff, dejó un marcador final de 2-0 que, sumado al 3-2 conseguido en territorio francés, certifica el paso de las madridistas a la siguiente ronda con un global de 5-2. El premio no podía ser más sugerente: un enfrentamiento contra el FC Barcelona en una eliminatoria que promete emociones fuertes. Desde el inicio del compromiso, el Real Madrid dejó claro sus intenciones. A los cinco minutos ya se presentó la primera situación decisiva cuando Greboval, defensora del Paris FC, vio la tarjeta roja directa por agarrar reiteradamente a Feller cuando la delantera se disponía a enfrentarse en solitario a la portera rival. Esta expulsión temprana condicionó por completo el desarrollo del encuentro, obligando a las visitantes a replegarse aún más atrás y a defender con una jugadora menos durante casi todo el partido. La superioridad numérica se tradujo en un dominio territorial inmediato por parte de las blancas, que comenzaron a acumular llegadas al área francesa. La primera ocasión clara llegó en el minuto 12, cuando Weir recibió un balón en el corazón del área pequeña y disparó con intención, pero Chavas, la guardameta del Paris FC, respondió con una intervención de mérito que evitó el gol madridista. La portera visitante se convirtió en la figura de su equipo durante los primeros compases, demostrando una gran inspiración bajo palos. Sin embargo, el Paris FC no se resignaba a ser un mero espectador. En el minuto 19, Picard ejecutó un disparo desde la frontal que obligó a Misa, la cancerbero del Real Madrid, a estirarse para desviar el esférico y mantener su portería a cero. Esta sería la única ocasión de peligro real que generarían las francesas durante toda la primera mitad, evidenciando las dificultades que les suponía crear fútbol con inferioridad numérica. A medida que avanzaba el primer tiempo, el Real Madrid femenino intensificó su asedio. En el minuto 32, un centro medido de Däbritz impactó en la mano de Picard dentro del área, y el colegiado no dudó en señalar la pena máxima. Weir se encargó de ejecutar el lanzamiento, pero Chavas volvió a brillar adivinando la intención de la futbolista escocesa y deteniendo el disparo. La inspiración de la guardameta se reafirmó dos minutos después cuando volvió a intervenir con éxito ante un potente remate de Athenea desde la frontal. Con el 0-0 en el marcador, ambos equipos se marcharon al descanso. La reanudación trajo consigo un guion diferente. El Real Madrid salió con mayor determinación y su insistencia encontró premio en el minuto 54. Eva Navarro, que había sido un auténtico quebradero de cabeza para la defensa francesa por la banda derecha, centró con precisión y Feller, con un remate de volea en el aire, batió a Chavas para poner el 1-0 en el luminoso. El gol desatascó el encuentro y dio tranquilidad a las locales, que continuaron buscando aumentar la ventaja. La segunda diana llegó en el minuto 67, y nuevamente Eva Navarro fue protagonista. Otro centro suyo desde la derecha generó caos en el área visitante, y el balón acabó impactando en N'Dongala, defensora del Paris FC, para introducirse en su propia portería. El 2-0 reflejaba la lógica de lo visto sobre el terreno de juego, aunque el Real Madrid pudo aumentar aún más su renta. En el minuto 76, un magistral pase de Linda C. con el exterior dejó sola a Däbritz ante Chavas, pero el disparo de la internacional alemana se marchó por escasos centímetros del poste. Hasta el final, las blancas mantuvieron el control y generaron nuevas ocasiones que no se materializaron por falta de puntería o por las intervenciones de la inspirada portera rival. La eliminatoria quedó sentenciada con un contundente global de 5-2, resultado que premia el mejor juego y las mejores sensaciones del conjunto madridista. El Real Madrid femenino demostró una vez más su progresión en la competición europea, consolidándose como un rival temible para cualquier adversario. La recompensa a este esfuerzo es un cruce de cuartos de final contra el Barcelona, el máximo rival y vigente campeón de la competición. Este duelo, que se avecina como uno de los más atractivos de la ronda, enfrentará a dos de los equipos más potentes del fútbol femenino europeo. La eliminatoria promete ser un espectáculo de primer nivel, con dos plantillas llenas de estrellas internacionales y un historial reciente de intensos enfrentamientos. El Real Madrid llega a esta cita con la moral por las nubes tras superar al Paris FC, consciente de que necesitará su mejor versión para superar a un Barcelona que parte como favorito, pero que se encontrará con un rival que ha demostrado capacidad para competir de tú a tú con los mejores. La ficha técnica del encuentro refleja las rotaciones y cambios efectuados por Pau Quesada para administrar esfuerzos de cara al crucial compromiso liguero y europeo. La entrada de jugadoras como Toletti, Holmgaard o Bennison demuestra la calidad del banquillo madridista, un factor clave en una temporada con tantos compromisos. La defensa, liderada por M. Méndez y Lakrar, mantuvo la solidez mostrada en las últimas semanas, mientras que la creatividad de Däbritz y Athenea resultó fundamental para desmontar el bloque defensivo rival. Con este triunfo, el Real Madrid femenino sigue escribiendo páginas doradas en su corta pero intensa historia en la máxima competición continental. La clasificación a cuartos de final no solo representa un éxito deportivo, sino también un paso más en la consolidación del proyecto blanco en el fútbol femenino de élite. La afición madridista ya sueña con seguir avanzando en una competición que, hasta el momento, ha visto crecer exponencialmente a su equipo. El reto inmediato es el Barcelona, y el estadio Alfredo Di Stéfano espera con ansias el pitido inicial de una eliminatoria que puede marcar toda una temporada.

Referencias