Marcos Llorente: polémica por negar riesgos del sol y difundir teorías conspirativas

El futbolista del Atlético de Madrid desata críticas por promover hábitos de salud peligrosos y difundir ideas sin fundamento científico

Marcos Llorente, futbolista consolidado en el Atlético de Madrid, ha generado una intensa controversia en las últimas semanas que trasciende el terreno de juego. Mientras su rendimiento deportivo le ha convertido en uno de los pilares del equipo de Simeone, sus publicaciones en redes sociales han despertado serias preocupaciones en el sector médico y científico. El centrocampista madrileño ha utilizado su plataforma digital con cientos de miles de seguidores para difundir afirmaciones que contradicen abiertamente la evidencia científica establecida, tocando temas sensibles como la salud cutánea, la protección ocular y teorías conspirativas que han sido desmentidas repetidamente.

La polémica más reciente y preocupante surge de su defensa vehemente de la exposición solar sin ningún tipo de protección. A través de sus perfiles de Instagram y otras plataformas, Llorente ha manifestado rotundamente que el sol no es responsable del cáncer de piel, llegando incluso a afirmar de forma despectiva que quien piense lo contrario es 'el rey de los ignorantes'. Este mensaje, acompañado de imágenes donde presume de su piel bronceada durante horas de máxima radiación solar, ha sido duramente cuestionado por la comunidad dermatológica internacional. El futbolista insiste en que la exposición prolongada sin cremas protectoras ni gafas oscuras es no solo segura sino beneficiosa, ignorando décadas de investigación médica y evidencia epidemiológica.

La respuesta de los expertos no se ha hecho esperar y ha sido contundente. Dermatólogos, oncólogos y divulgadores de renombre han salido al paso para desmentir categóricamente estas afirmaciones. El Ministerio de Sanidad de España ha reiterado mediante comunicados oficiales que la radiación ultravioleta es un factor de riesgo demostrado y contundente en el desarrollo de melanoma y otros tumores cutáneos. Figuras como la divulgadora científica Rocío Vidal o la farmacéutica Boticaria García han advertido sobre el peligro que representan estas declaraciones para su audiencia joven e impresionable, que puede verse influenciada por el estatus de ídolo deportivo del jugador. La ciencia es clara y unánime: la protección solar es fundamental para prevenir daños en la piel a corto y largo plazo.

Pero la controversia no termina ahí y se extiende a otros ámbitos de la salud. Llorente también ha promovido activamente el uso de gafas con lentes tintadas de colores como amarillo, rojo o naranja, destinadas supuestamente a filtrar la luz azul artificial. Según sus publicaciones, estas gafas son superiores a las tradicionales gafas de sol para la exposición al aire libre, argumentando que el organismo necesita la luz solar directa y que la luz artificial perjudica la salud ocular y general. Sin embargo, organismos de verificación como RTVE Verifica han confirmado que no existe evidencia científica sólida que respalde estos supuestos beneficios fuera de contextos muy específicos y controlados. Los expertos en salud visual mantienen que la protección UV es esencial para los ojos y que las gafas de sol homologadas son la única recomendación válida.

El futbolista rojiblanco ha extendido sus teorías alternativas al ámbito de la meteorología y la ciencia atmosférica. En varias ocasiones ha compartido en sus redes imágenes de estelas de condensación de aviones, insinuando abiertamente que se trata de operaciones de 'fumigación' deliberadas sobre la población. Estas publicaciones aluden directamente a la teoría conspirativa de los chemtrails, que sostiene sin prueba alguna que los rastros de los aviones contienen sustancias químicas liberadas intencionadamente con fines oscuros. Meteorólogos, físicos y plataformas científicas de todo el mundo han tenido que salir a explicar que se trata de simples condensación de vapor de agua, un fenómeno natural y bien documentado desde los inicios de la aviación comercial.

El impacto de estas declaraciones es significativo y no debe subestimarse. Con un alcance que supera el medio millón de seguidores en redes sociales, Llorente ejerce una influencia considerable sobre un público mayoritariamente joven y vulnerable a las opiniones de sus ídolos. Los expertos advierten que la credibilidad de un deportista de élite no equivale a autoridad científica o médica. Cuando un personaje público con su alcance difunde información médica sin fundamento, puede generar consecuencias reales y medibles en la salud de las personas que le siguen, incluyendo un aumento del riesgo de cáncer de piel. La responsabilidad que conlleva su posición de influencer no se limita al ámbito deportivo sino que abarca el impacto social y sanitario de sus palabras.

Esta situación plantea interrogantes profundos sobre el papel de los deportistas en la era digital y su responsabilidad social. Mientras sus opiniones sobre tácticas de juego, entrenamiento o rendimiento físico pueden ser válidas y basadas en su experiencia profesional, sus manifestaciones sobre salud pública requieren un rigor y una base científica que no se cumple cuando se ignoran los consensos médicos internacionales. La comunidad científica insiste en que la evidencia científica debe prevalecer sobre las creencias personales, por muy populares que sean quienes las difunden. El estatus de famoso no confiere expertise en medicina.

En definitiva, el caso de Marcos Llorente refleja un fenómeno creciente en la sociedad actual: la difusión de pseudociencia y teorías conspirativas por parte de figuras públicas con gran audiencia y credibilidad en otros campos. Su trayectoria deportiva es indiscutible y su valía como futbolista fuera de toda duda, pero sus afirmaciones sobre salud y ciencia han generado un debate necesario sobre la responsabilidad de los influencers deportivos y la necesidad de contrarrestar el desinformación con educación científica. Las instituciones sanitarias y los expertos continúan alertando sobre los riesgos de seguir consejos médicos no contrastados, independientemente de quién los propague o cuántos títulos deportivos tenga.

Referencias