Fracaso de Alvise en Aragón: SALF se queda fuera de las Cortes por apenas 0,1%

El partido de Luis Alvise Pérez no supera la barrera del 3% en Zaragoza pese a obtener casi 15,000 votos, mientras el PP gana pero necesitará el apoyo de Vox para gobernar

Las elecciones autonómicas celebradas en Aragón han dejado un sabor agridulce para Se Acabó la Fiesta (SALF), el partido liderado por el controvertido eurodiputado Luis "Alvise" Pérez. A pesar de desplegar una campaña electoral intensiva centrada exclusivamente en la capital aragonesa, la formación emergente no ha logrado superar el exigente umbral electoral del 3% establecido por provincia, quedándose literalmente a las puertas de hacerse con representación en las Cortes autonómicas.

Los datos definitivos ofrecidos por la Junta Electoral confirman que SALF alcanzó el 2,9% de los votos válidos en la circunscripción de Zaragoza, acumulando más de 14,000 papeletas a su favor. Esta ínfima diferencia -apenas una décima porcentual por debajo del límite legal- ha resultado ser insuficiente para que Cristina Falcón, la candidata designada como cabeza visible de la formación, consiguiera ocupar uno de los escaños en juego en el parlamento regional, un objetivo que parecía al alcance según las expectativas internas.

Resultados que superan a formaciones con trayectoria

Aunque el objetivo principal de entrar en las instituciones no se materializó, los responsables de SALF han optado por destacar los aspectos positivos de su primera incursión en unas elecciones autonómicas. Con un total de más de 17,000 sufragios en toda la comunidad aragonesa, el partido ha conseguido posicionarse por delante de formaciones que cuentan con una trayectoria política considerablemente más extensa y consolidada.

En este sentido, Se Acabó la Fiesta ha superado con holgura tanto al Partido Aragonés (PAR), que se ha quedado en aproximadamente 8,000 votos, como a Podemos, que ha obtenido escasamente 6,000 apoyos. La formación de Alvise incluso ha rozado a IU-Sumar, que tan solo le ha superado por un margen de mil votos, una diferencia mínima que demuestra la capacidad de SALF para competir con opciones tradicionales de la izquierda y captar el descontento del electorado con las opciones establecidas.

Desde la dirección del partido han celebrado estos números públicamente, enfatizando que "triplican y destrozan a Podemos" y que superan incluso a Teruel Existe en la capital aragonesa. La lectura oficial es que, pese a la ausencia de representación institucional, el proyecto logra consolidar su presencia en el territorio y construir una base sólida de cara a futuros comicios, especialmente en un contexto de creciente fragmentación del voto y desafección con los partidos tradicionales.

Un escenario político complejo para el PP

El panorama político resultante de estas elecciones presenta un escenario de gobernabilidad complejo y lleno de incógnitas. El Partido Popular se ha alzado como vencedor indiscutible, pero con un coste político significativo: ha perdido dos escaños respecto a la anterior cita electoral y se verá obligado a negociar con Vox para poder formar un gobierno estable y con mayoría suficiente, repitiendo la fórmula ya vista en otras comunidades autónomas.

La formación de extrema derecha, por su parte, ha duplicado su representación en las Cortes de Aragón, replicando el patrón observado en Extremadura hace apenas dos meses. Esta dinámica refuerza la tendencia de un PP que, pese a crecer en votos, necesita del apoyo activo de formaciones situadas a su derecha para acceder al poder ejecutivo, lo que plantea dudas sobre la estabilidad de un eventual gobierno de coalición y la influencia que Vox podría ejercer en las políticas del ejecutivo autonómico.

La campaña de SALF: entre la expectativa y la realidad

La estrategia electoral diseñada por Se Acabó la Fiesta se centró de manera casi exclusiva en la provincia de Zaragoza, donde ya habían obtenido resultados notables en los comicios europeos de 2024, con casi 20,000 votos. La apuesta por Cristina Falcón como cabeza visible respondía a la clara intención de capitalizar ese apoyo previo y convertirlo en representación autonómica, evitando dispersar recursos en otras provincias donde su implantación es nula.

Sin embargo, la segunda incursión electoral de la formación carecía del factor sorpresa que caracterizó su irrupción en las elecciones al Parlamento Europeo. En aquella ocasión, Alvise consiguió movilizar a 800,000 votantes que le otorgaron tres escaños, un éxito que parece difícil de replicar en el ámbito autonómico donde la competencia es más directa y los líderes locales tienen mayor peso específico.

El momento más mediático de la campaña no lo protagonizó precisamente la candidata, sino el propio líder del partido. Alvise compareció ante el Tribunal Supremo como imputado por presuntamente promover el acoso contra sus propios eurodiputados, una situación que generó titulares en todos los medios y que él mismo supo aprovechar para hacer campaña electoral, convirtiendo el juicio en un acto de proselitismo.

Durante su declaración, el eurodiputado mostró su confianza en un cambio de gobierno en Aragón y agradeció "la excelente y masiva acogida" del pueblo aragonés. Además, aprovechó la ocasión para promocionar su próximo libro, demostrando una vez más su habilidad para convertir cualquier situación, por comprometedora que sea, en una oportunidad de visibilidad mediática y conexión con su base de seguidores.

Los frentes judiciales que amenazan el futuro

El fracaso electoral en Aragón llega en un momento particularmente delicado para Alvise, que acumula una serie de problemas legales que podrían comprometer seriamente su carrera política. Actualmente, el líder de SALF tiene cuatro procesos penales abiertos, siendo el más grave la investigación por presunta financiación ilegal de su campaña a las europeas, que ya está en manos de la justicia y podría derivar en consecuencias muy severas, incluyendo la pérdida de su escaño europeo.

Según reveló elDiario.es en una investigación exclusiva, Alvise mantuvo conversaciones durante semanas con Álvaro Romillo, conocido como 'Luis CryptoSpain', un promotor de plataformas de inversión en criptomonedas como el Madeira Invest Club. Romillo habría entregado 100,000 euros para impulsar la candidatura de SALF a las elecciones europeas, una donación que podría no ajustarse a la legalidad vigente en materia de financiación de partidos políticos y que ha despertado las alarmas de los organismos de control.

Además de este caso, el eurodiputado enfrenta acusaciones de acoso por parte de sus propios compañeros de partido en el Parlamento Europeo. Estas denuncias han provocado que, de los tres escaños originales, solo le quede el suyo propio, después de que sus eurodiputados le hayan abandonado y denunciado por presunto hostigamiento laboral y psicológico, creando una crisis interna sin precedentes que pone en cuestión su liderazgo.

Otra de las promesas incumplidas que ha generado controversia en los últimos meses es el sorteo mensual de su sueldo de eurodiputado, una iniciativa que anunció con gran fanfarria en redes sociales pero que nunca se materializó de forma regular y transparente como inicialmente se comprometió, generando desconfianza entre algunos de sus seguidores más críticos.

El futuro incierto de Se Acabó la Fiesta

Pese al revés sufrido en Aragón, desde SALF aseguran que este es solo el comienzo de su andadura en el panorama político español. La formación ya está estudiando presentar candidaturas en Castilla y León, y Alvise ha apuntado abiertamente a su intención de concurrir a las elecciones generales cuando se convoquen, posiblemente a finales de este año o principios del próximo, con la ambición de convertirse en una fuerza decisiva en el Congreso de los Diputados.

Esta ambición contrasta con la realidad de un partido que, pese a su capacidad para generar titulares y movilizar votos en determinados territorios, no ha logrado traducir ese apoyo en representación institucional más allá del escaño europeo de su líder. La falta de estructura orgánica sólida y la dependencia casi total de la figura de Alvise son debilidades estructurales que el partido necesitará resolver si quiere consolidarse como una opción real y no quedarse en mera anécdota.

Los próximos meses serán cruciales para determinar si Se Acabó la Fiesta consolida su proyecto como una alternativa real en el sistema político español o si, por el contrario, los problemas judiciales y la falta de resultados electorales terminan por minar su viabilidad como opción de futuro, condenándolo a ser una formación testimonial sin capacidad de incidencia real.

Una lección sobre las barreras electorales

El caso de SALF en Aragón pone de manifiesto la importancia de los sistemas electorales y cómo pequeñas diferencias en porcentajes pueden tener consecuencias enormes en la representación política. Ese 0,1% que le faltó a la formación para superar el umbral del 3% le ha costado la representación en las Cortes, a pesar de haber obtenido más votos que otras formaciones que sí han tenido presencia en anteriores legislaturas, lo que cuestiona la equidad del sistema y su capacidad para reflejar la voluntad ciudadana.

Esta situación genera el debate sobre si las barreras electorales, diseñadas originalmente para evitar la fragmentación excesiva del sistema, no terminan por excluir a nuevas formaciones que, como SALF, demuestran tener un apoyo significativo y creciente entre la ciudadanía. La tensión entre estabilidad institucional y pluralismo democrático vuelve a estar en el centro del debate político, especialmente en un momento de transformación del mapa electoral español.

Mientras tanto, Alvise tendrá que hacer frente a sus procesos judiciales y decidir si su estrategia de confrontación y polémica continúa siendo efectiva para crecer políticamente, o si necesita redefinir su enfoque para convertir los votos en escaños y, finalmente, en poder institucional real y efectivo que le permita influir en las decisiones del país.

Referencias