El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, protagonizó este miércoles un incómodo momento durante su gira electoral por Aragón al visitar la empresa cárnica Fribin en Binéfar, Huesca. Lo que debía ser un acto de apoyo al candidato popular Jorge Azcón se convirtió en una sucesión de errores verbales que no pasaron desapercibidos para los medios de comunicación presentes.
Durante su intervención ante los trabajadores y directivos de la compañía, Feijóo pronunció incorrectamente el nombre de la empresa en ocho ocasiones distintas, llamándola "Brifín" en lugar de Fribin. El error resultaba especialmente evidente por la presencia de un gran cartel con el logotipo corporativo justo detrás del político gallego, que mostraba claramente el nombre correcto de la compañía.
La primera equivocación se produjo apenas comenzó su discurso, cuando afirmó: "He estado conversando y conociendo con mayor detalle esta gran empresa, aquí, en Binefar. Más de 60 años instalada en la provincia de Huesca y Brifín es todo un símbolo de lo que se puede hacer en el ámbito rural". Lo que parecía un simple despiste inicial se convirtió en una constante a lo largo de toda su intervención.
Los lapsus se sucedieron uno tras otro, sin que el líder popular se corrigiera en ningún momento. "Brifín es un símbolo de la competitividad y la productividad del sector primario español y Brifín es una oportunidad", continuó, acumulando tres menciones incorrectas en apenas unas frases. El ritmo de errores no decayó, manteniendo la misma pronunciación errónea hasta completar un total de ocho veces.
Entre los datos que aportó sobre la empresa, Feijóo mencionó que cuenta con "más de 1.100 trabajadores", que "exporta el 70% de su valor fuera de España" y que "supone aproximadamente el 10% del producto interior bruto de la comarca de Litera". Sin embargo, cada dato económico iba precedido o acompañado de la incorrecta denominación "Brifín", lo que restó solemnidad a su mensaje de apoyo al tejido empresarial aragonés.
El momento más crítico llegó cuando el presidente del PP concluyó su intervención con una frase que pretendía ser contundente: "Brifín, en definitiva, es vida". La afirmación, lejos de tener el impacto deseado, se convirtió en la séptima referencia errónea. La octava y última llegó poco después: "Brifín es un ejemplo que trasciende el carácter familiar de la compañía o que trasciende la localidad donde se ubica porque está en 30 países".
La situación adquiere un cariz especialmente irónico si se consideran las declaraciones que Feijóo realizó en octubre pasado sobre la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz. En aquella ocasión, la ministra de Trabajo cometió un lapsus en el Senado al afirmar "Queda Gobierno de corrupción para rato" cuando quería decir "Queda Gobierno para rato". Feijóo no dudó en calificar aquel error como un "lapsus de sinceridad", insinuando que la ministra había revelado inconscientemente su verdadera percepción sobre la gestión del Ejecutivo.
Ahora, el propio líder popular ha protagonizado un error similar, aunque de mayor magnitud por su reiteración. La coincidencia no pasó desapercibida para los periodistas y usuarios de redes sociales, que rápidamente establecieron paralelismos entre ambos episodios. El hecho de que Feijóo hubiera sido tan crítico con los lapsus ajenos hace que el suyo propio resulte más llamativo y dé pie a numerosas interpretaciones.
La visita a Fribin formaba parte de la estrategia final de campaña del PP para las elecciones autonómicas en Aragón, con Feijóo actuando como principal valedor de Jorge Azcón. La presencia del líder nacional del partido en territorio aragonés buscaba reforzar el mensaje de apoyo a la industria local y al sector primario, considerados fundamentales en la economía de la comunidad.
Sin embargo, el protagonismo mediático de la jornada terminó recayendo no en las propuestas políticas ni en los logros de la empresa visitada, sino en la repetición del error nominal. Las imágenes del acto, con el cartel de Fribin visible en todo momento, circularon ampliamente por redes sociales y fueron recogidas por diversos medios de comunicación.
La empresa Fribin, fundada en 1960, es una de las principales referencias del sector cárnico en Aragón y en España. Con más de seis décadas de historia, se ha consolidado como un actor clave en la industria agroalimentaria, especializada en la producción y comercialización de productos cárnicos de calidad. Su capacidad de exportación, con el 70% de su producción destinada a mercados internacionales, la convierte en un ejemplo del potencial del sector primario español.
La compañía, que emplea a más de 1.100 personas, representa un pilar económico fundamental para la comarca de La Litera, en la provincia de Huesca. Su contribución al PIB local, estimada en torno al 10%, evidencia su importancia no solo desde el punto de vista empresarial, sino también social, como generadora de empleo y riqueza en un territorio rural.
Durante el acto, Feijóo estuvo acompañado por la secretaria autonómica Ana Alós, quien no intervino para corregir los repetidos errores del líder nacional. La ausencia de correcciones en tiempo real permitió que el político gallego completara su intervención sin interrupciones, aunque el daño mediático ya estaba hecho.
El episodio sirve para poner de relieve la presión mediática a la que están sometidos los líderes políticos durante las campañas electorales, donde cada intervención es minuciosamente analizada y donde los errores, por mínimos que parezcan, pueden terminar eclipsando el mensaje principal.
Desde el punto de vista de la comunicación política, este tipo de lapsus, especialmente cuando se repiten de forma sistemática, pueden generar una percepción de desconexión con el territorio o de falta de preparación. Aunque en este caso el error fue puramente fonético, la reiteración lo convirtió en el eje central de la cobertura mediática del evento.
La ironía de la situación radica precisamente en que Feijóo había utilizado previamente los errores verbales de sus adversarios políticos como argumento de ataque. Ahora se ve en la posición de tener que justificar o, al menos, asumir su propia racha de lapsus, que supera con creces el error puntual que criticó en su día.
Para el PP de Aragón, que busca mejorar sus resultados en las urnas, este incidente representa un contratiempo comunicativo en la recta final de la campaña. Aunque el impacto real en intención de voto es difícil de cuantificar, ocupa espacio mediático que podría haberse destinado a mensajes programáticos o a destacar logros de la gestión popular.
La empresa Fribin, por su parte, ha quedado en el centro de la actualidad política de forma accidental. Su trayectoria empresarial, sus cifras de empleo y exportación, y su contribución al desarrollo rural han pasado a un segundo plano, eclipsadas por la repetición del error nominal. No obstante, la visibilidad, aunque por estas circunstancias, sitúa a la compañía en el foco mediático nacional.
El caso también evidencia la importancia de la preparación previa en las visitas institucionales. Conocer correctamente el nombre de las empresas, entidades o personas con las que se interactúa es un aspecto básico del protocolo político. La falta de este detalle básico puede restar credibilidad al mensaje que se quiere transmitir.
En el actual ecosistema político, donde las redes sociales amplifican instantáneamente cualquier error, los líderes deben extremar la precaución en sus intervenciones públicas. Un lapsus aislado puede ser minimizado, pero la reiteración del mismo error ocho veces convierte el incidente en un tema de debate nacional.
El episodio de Feijóo en Binéfar se suma a una larga lista de errores verbales de políticos españoles que han tenido gran repercusión mediática. Desde confundir nombres de lugares, empresas o personas, hasta errores de datos o conceptos, estos lapsus forman parte de la crónica política y suelen ser aprovechados por los adversarios.
La particularidad de este caso reside en la autoinculpación implícita que supone haber criticado previamente un error similar. Esta circunstancia ha provocado que la reacción en redes sociales haya sido especialmente virulenta, con numerosos usuarios recordando las palabras de Feijóo sobre el "lapsus de sinceridad" de Yolanda Díaz.
Para los estrategas de comunicación del PP, este incidente supone un desafío adicional en la gestión de la imagen de su líder. Necesitarán reforzar los mecanismos de preparación de intervenciones y posiblemente diseñar una respuesta que minimice el impacto negativo sin generar más polémica.
El sector empresarial aragonés, representado en este caso por Fribin, sigue siendo un objetivo prioritario para todos los partidos políticos en campaña. Su capacidad de generar empleo y riqueza en territorios rurales lo convierte en un actor clave para cualquier formación que aspire a gobernar la comunidad autónoma.
En definitiva, lo que debía ser una visita institucional más en la recta final de una campaña electoral se convirtió en un ejemplo de cómo los detalles comunicativos pueden terminar eclipsando el mensaje político. La capacidad de un líder para conectar con su audiencia pasa no solo por el contenido de su discurso, sino también por la precisión y el respeto a los nombres y entidades que menciona.
El incidente quedará en la memoria política como uno más de esos momentos en los que la forma termina imponiéndose al fondo, y donde un simple error de pronunciación se convierte en el titular de la jornada. Para Feijóo, la lección es clara: en política, como en la vida, la coherencia y la precisión son valores que el electorado valora, y cualquier desviación de estos principios puede ser utilizada en su contra.