Aitor Mañas: del descarte del Zaragoza al éxito con el Alavés

El delantero madrileño demuestra su valor en Primera División tras una oportunidad de renovación automática que el club aragonés no aprovechó

La trayectoria de Aitor Mañas en el fútbol profesional es un claro ejemplo de cómo las decisiones administrativas pueden cambiar el destino de un jugador. Mientras el Real Zaragoza dudó, el Deportivo Alavés actuó con rapidez para hacerse con los servicios de uno de los delanteros más prometedores de la cantera aragonesa. Hoy, a sus 23 años recién cumplidos, Mañas no solo ha encontrado su lugar en la élite del fútbol español, sino que también ha dejado en evidencia una de las oportunidades más significativas que el club maño dejó escapar en los últimos años.

El miércoles pasado, durante la eliminatoria de cuartos de final de la Copa del Rey, el joven atacante ofreció una exhibición de su potencial. A pesar de que el Alavés cayó derrotado por 2-3 ante la Real Sociedad en Mendizorroza, Mañas fue uno de los protagonistas indiscutibles del encuentro. Su participación fue clave en ambos goles de su equipo: primero con una asistencia precisa a Abde Rebbach y luego generando la jugada del penalti que Toni Martínez transformaría en el segundo tanto. Esta actuación confirma la confianza que el técnico Chacho Coudet ha depositado en él, incluyéndolo en los planes del primer equipo mucho antes de lo previsto inicialmente.

La presencia de Mañas en el conjunto vasco no es fruto de la casualidad. Desde su llegada en julio del año pasado, el delantero ha ido escalando posiciones en la jerarquía del club. Ha sido convocado en las últimas ocho jornadas de LaLiga, aunque en cuatro de ellas (contra Osasuna, Oviedo, Villarreal y Atlético de Madrid) partió desde el banquillo. En el torneo del KO, su participación ha sido aún más destacada, con tres titularidades en cuatro encuentros, demostrando que su adaptación al nivel profesional ha sido más rápida de lo esperado.

El contexto de su fichaje por el Alavés resulta especialmente relevante si se analiza la situación que vivió en el Zaragoza. El club aragonés poseía una cláusula de renovación automática hasta el pasado 1 de junio, una opción que le habría permitido extender su vinculación con el delantero hasta 2027, aunque posteriormente pudiera negociar una cesión. Sin embargo, esta posibilidad nunca se materializó. La razón principal radicaba en la falta de dirección deportiva: Juan Carlos Cordero había sido destituido a mediados de marzo, y su sustituto, Txema Indias, no arribó hasta principios de junio, una vez superada la fecha límite para ejecutar la prórroga.

Mientras el Zaragoza permanecía inmerso en su incertidumbre institucional, el Alavés movió ficha con diligencia. Los responsables del club babazorro alcanzaron un acuerdo con el jugador de forma inmediata, dejando todo atado antes de que el conjunto maño anunciara oficialmente la no continuidad de Mañas a finales de junio. La operación se cerró por tres temporadas, con la primera destinada al filial y las dos siguientes al primer equipo. No obstante, el rendimiento exhibido por el atacante ha adelantado significativamente los plazos establecidos inicialmente.

Antes de su salida del Zaragoza, Mañas ya había dejado entrever su calidad. Formado en la cantera del Real Madrid y llegado a las filas aragonesas desde los juveniles del Celta de Vigo, se convirtió en el máximo goleador del Deportivo Aragón durante las dos últimas campañas, con un total de 21 tantos. Su debut con el primer equipo se produjo de la mano de Víctor Fernández en un partido de Copa del Rey contra el Granada, donde tuvo la responsabilidad de lanzar el penalti decisivo de la tanda. Aunque su ejecución no encontró la red, la experiencia marcó un hito en su carrera que hoy valora con perspectiva.

En declaraciones recientes, el propio jugador ha reflexionado sobre su etapa en el Zaragoza: "Tuve la oportunidad de trabajar con el primer equipo, aunque solo pude debutar en Copa. Ese estreno ante el Granada fue agridulce por la eliminación y el penalti fallado, pero con el tiempo he sabido valorar lo que representó. Nunca imaginé de niño que podría debutar en un club histórico como este". Estas palabras revelan la madurez con la que asume su trayectoria y el agradecimiento hacia la formación recibida.

En el Alavés, Mañas ha encontrado un contexto propicio para su desarrollo. La ausencia de Mariano Díaz en los planes de Coudet le ha abierto espacios como alternativa a Toni Martínez y Samuel Eto'o Jr. (Boyé). Aunque en enero llegó otro delantero, Diabate, para reforzar la competencia, el madrileño ha sabido mantenerse en la rotación del técnico. Su polivalencia y capacidad de generar peligro en ataque le han convertido en una opción fiable para el equipo vasco.

La situación actual del futbolista contrasta notablemente con la incertidumbre que vivió hace apenas ocho meses. Mientras el Zaragoza se debatía entre cambios en su estructura directiva y dudas sobre su plantilla, el Alavés identificó una oportunidad de mercado y no dudó en aprovecharla. El resultado es un jugador que, a sus 23 años, ya acumula experiencia en LaLiga y que cuenta con el respaldo de un club de Primera División para seguir creciendo.

El caso de Mañas sirve como lección para muchos clubes de la categoría de plata. La falta de planificación y la indecisión en momentos clave pueden provocar la pérdida de talentos formados en casa. El Zaragoza, que invirtió tiempo y recursos en la formación del delantero, no pudo capitalizar su valor cuando tuvo la ocasión. Por el contrario, el Alavés demostró una visión clara y una capacidad de ejecución que ya está dando sus frutos.

Con tres goles en once partidos oficiales y una progresión constante, Aitor Mañas ha demostrado que está preparado para el máximo nivel. Su historia recuerda que en el fútbol moderno, las decisiones fuera del terreno de juego son tan importantes como las que se toman dentro. Mientras el Zaragoza intenta reconstruir su proyecto, el delantero que dejó escapar ya es una realidad en Primera División, convirtiéndose en un activo valioso para el Alavés y en un ejemplo de cómo aprovechar una segunda oportunidad en la élite.

Referencias