Amaia Salamanca se reinventa en Pura sangre: thriller familiar y pasión por los caballos

La actriz española abandona la comedia para adentrarse en un thriller familiar ambientado en el mundo de la cría de caballos

Amaia Salamanca regresa a la pequeña pantalla con un proyecto que marca un punto de inflexión en su carrera profesional. La actriz madrileña, conocida por sus papeles en comedias de éxito, da un giro radical con Pura sangre, la nueva apuesta dramática de Telecinco que promete captar la atención del público con su atmósfera de misterio y suspenso.

Ambientada en el exclusivo mundo de la cría de caballos de pura raza, la ficción transporta a los espectadores a La Galana, una imponente finca señorial que alberga los secretos de la aristocrática familia de los marqueses de Monteclaro. En este escenario de lujo y tradición, Salamanca encarna a Miranda Acuña, una mujer atrapada entre dos mundos y dos visiones familiares contradictorias.

El salto de la comedia al drama no ha sido casual. La intérprete, que hace apenas un año promocionaba la comedia Muertos S.L., reconoce que necesitaba explorar registros más profundos. "Como a mí me gusta ir cambiando de registro, estoy contenta", confiesa la actriz, quien valora la oportunidad de adentrarse en un thriller familiar que le permite desplegar una faceta interpretativa hasta ahora poco explorada en su trayectoria.

El personaje de Miranda Acuña resulta particularmente complejo. Como hija de una familia profundamente arraigada en el mundo ecuestre, se encuentra en la encrucijada entre la visión tradicional de su madre, una marquesa que privilegia el trato familiar y la preservación del legado, y la perspectiva pragmática y mercantilista de su padre, quien busca maximizar el rendimiento económico de la yeguada. Esta tensión familiar se convierte en el núcleo dramático de la serie, especialmente cuando la muerte por envenenamiento de uno de los sementales más valiosos sacude los cimientos de su universo.

La preparación para este rol ha exigido a Salamanca un compromiso físico y técnico considerable. Aunque la actriz había tenido experiencias previas montando a caballo, nada la había preparado para dominar a los imponentes ejemplares de pura sangre que pueblan la ficción. "Una cosa es montar en un caballo y esto se supone que son pura sangre, que son enormes", comenta entre risas, reconociendo el respeto que le inspiraron estos majestuosos animales.

Durante dos meses previos al inicio del rodaje, tanto ella como su compañero Jaime Zatarai, quien interpreta a su marido en la serie, se sometieron a un riguroso entrenamiento ecuestre con varias sesiones semanales. El objetivo era claro: lograr una naturalidad en la silla que transmitiera años de experiencia y familiaridad con el mundo hípico. "Todo lo que fue montando a caballo se rodó durante el primer mes", precisa la actriz, quien destaca la intensidad de este periodo de preparación.

Curiosamente, los entrenamientos se desarrollaron en época invernal, lo que resultó ser una ventaja inesperada. "Los entrenamientos fueron antes de comenzar el rodaje de la serie, por lo tanto, no hacía calor. Se ha llevado bien porque estás ahí en tensión, agarrándote fuerte y no te das ni cuenta del frío", relata. La adrenalina y la concentración requeridas para dominar a los animales generaban un calor interno que mitigaba las bajas temperaturas.

La conexión con el deporte ecuestre ha resultado ser una de las revelaciones más gratificantes del proyecto para la intérprete. "Me ha encantado la experiencia por hacer algo a lo que no estaba habituada, ser un deporte nuevo y la conexión con el animal", comparte. Esta nueva pasión ha añadido una capa adicional de autenticidad a su interpretación, permitiéndola comprender desde dentro la fascinación que el mundo del caballo ejerce sobre sus personajes.

Uno de los aspectos más intrigantes de la construcción de Miranda ha sido la inspiración en figuras reales del panorama empresarial español. Durante las conversaciones con productores y directores, surgió la necesidad de dotar al personaje de una credibilidad que trascendiera el mero ámbito del cotilleo. "Cuando te hablan de los personajes decían que, además de que el marido se dedicaba al mundo del caballo, ellos también salían dentro de la prensa rosa. Pero por ser gente influyente, valorada por su profesión y por la empresa, no exclusivamente por el cotilleo", explica Salamanca.

En este contexto, la figura de Marta Ortega emergió como referente natural. La presidenta de Inditex representa el arquetipo de la mujer empresarial moderna, influyente por su trabajo y posición, pero cuya presencia en los medios va más allá de la simple curiosidad morbosa. Esta inspiración ha permitido a Salamanca construir un personaje con matices, lejos de los estereotipos habituales.

El reparto de Pura sangre se completa con talentos consolidados como Blanca Romero y la veterana Ángela Molina, quienes aportan su experiencia a una trama que promete giros inesperados y secretos familiares. La historia se ve complementada por la presencia de un hermano fotógrafo de guerra, cuya visita a la finca coincide con la crisis desatada por el envenenamiento de los caballos, añadiendo una capa de tensión adicional a la narrativa.

La reflexión de Salamanca sobre su evolución profesional resulta reveladora. Cuando se le pregunta si ha cambiado algo en el último año, su respuesta es contundente: "Uy, ¡no, no! Lo que te puedo decir es que se me ha pasado volando, pero no creo que haya cambiado". Esta constancia en su esencia personal contrasta con su evidente evolución artística, demostrando una madurez profesional que le permite saltar entre géneros sin perder su identidad.

El proyecto representa una apuesta arriesgada pero calculada por parte de la actriz, que entiende la importancia de diversificar su portfolio interpretativo. En una industria donde la especialización puede convertirse en una trampa, Salamanca demuestra una voluntad consciente de explorar territorios desconocidos, desde la comedia absurda de Muertos S.L. hasta el drama suspenso de Pura sangre.

La producción de la serie ha requerido una atención meticulosa al detalle, especialmente en lo que respecta a la representación del mundo ecuestre. La elección de locaciones como La Galana, una finca real con historia, aporta una autenticidad visual que refuerza la credibilidad de la ficción. Cada elemento, desde la arquitectura hasta la sillería, ha sido cuidadosamente seleccionado para sumergir al espectador en este universo de privilegio y misterio.

La trama central del envenenamiento de los caballos sirve como catalizador para desenterrar las tensiones latentes dentro de la familia Acuña. Este evento traumático no solo representa una pérdida económica significativa, sino que también simboliza la corrupción de un legado noble, convirtiéndose en el detonante perfecto para que los secretos más oscuros salgan a la luz.

Para Salamanca, el reto ha sido doble: por un lado, dominar las habilidades técnicas del montaje ecuestre; por el otro, construir una psicología compleja para su personaje. Miranda no es simplemente una mujer atrapada entre dos visiones, sino alguien que debe navegar por un laberinto de lealtades familiares, expectativas sociales y ambiciones personales, todo mientras investiga una tragedia que amenaza con destruir todo lo que conoce.

La experiencia ha dejado una huella profunda en la actriz, quien no descarta incorporar el mundo del caballo a su vida personal más allá del rodaje. "Me ha encantado la experiencia", repite, subrayando el impacto positivo de este desafío profesional. Esta nueva pasión podría traducirse en proyectos futuros o simplemente en un hobby que la conecte con la naturaleza y el deporte.

El contexto de la serie llega en un momento propicio para las ficciones españolas de alto nivel de producción. Con plataformas internacionales mostrando interés en contenidos ibéricos, Pura sangre tiene el potencial de trascender las fronteras nacionales, llevando el talento de Salamanca y el atractivo de su historia a audiencias globales.

La actriz muestra una humildad refrescante al hablar de su trabajo. A pesar de su experiencia, aborda cada nuevo proyecto con la mente abierta de una principiante, reconociendo los desafíos y enfrentándolos con determinación. Esta actitud, combinada con su talento natural, explica su longevidad en una industria tan competitiva como la del entretenimiento.

El futuro de Salamanca parece prometedor, con Pura sangre abriendo puertas a nuevas oportunidades dramáticas. Su deseo de explorar papeles "más quinqui y más canalla", expresado en declaraciones previas, sugiere una intención deliberada de romper moldes y sorprender a su audiencia con personajes cada vez más complejos y alejados de su zona de confort.

La serie, con su combinación de drama familiar, misterio y un escenario de lujo, se posiciona como una de las apuestas más sólidas de la parrilla de Telecinco para 2026. La implicación de Salamanca, tanto física como emocionalmente, garantiza una interpretación comprometida que promete resonar con el público.

En definitiva, Pura sangre representa mucho más que un simple cambio de registro para Amaia Salamanca. Es una declaración de intenciones, una muestra de su versatilidad y su compromiso con la excelencia interpretativa. A través de Miranda Acuña, la actriz no solo monta a caballo por los prados de La Galana, sino que galopa hacia un nuevo horizonte profesional lleno de posibilidades y desafíos estimulantes.

Referencias