Manuel Clavel: el arquitecto que Epstein quería para sus islas del Caribe

El diseñador murciano recibió una propuesta del financiero en 2018 para reformar sus propiedades, que describió como 'spas de baja categoría'

En el verano de 2018, mientras finalizaba un proyecto en Miami, el arquitecto e interiorista español Manuel Clavel recibió un correo electrónico que le sorprendió. El remitente era Lesley Groff, asistente ejecutiva del controvertido financiero Jeffrey Epstein. El mensaje era claro: Epstein, a través de una recomendación de John Hugel, mostraba un interés ferviente en los servicios del diseñador murciano para una ambiciosa reforma en sus propiedades caribeñas.

Clavel, quien en aquel momento disfrutaba de un prestigio creciente en el panorama internacional —aunque quizás menos reconocido en su propio país—, se encontraba a punto de regresar a España cuando llegó la propuesta. "Estaba en Miami preparando mi vuelta a Madrid cuando recibí el email. Sabía quién era Epstein, me sonaba como un magnate, pero no tenía más información", reconoce el arquitecto.

La comunicación se estableció rápidamente. Acordaron una videollamada mediante Skype, herramienta que conserva registrada en su historial junto con todos los correos electrónicos que ha intercambiado desde que posee una cuenta. Antes de la cita virtual, Clavel realizó una investigación básica sobre su potencial cliente. Los resultados no revelaron nada preocupante: únicamente confirmaron el estatus de Epstein como un multimillonario influyente, perfil que encajaba con su cartera habitual de clientes.

"Realicé un 'research' previo, me preparé para la reunión, y lo único que encontré fue que se trataba de un hombre extremadamente rico. No descubrí nada que me llamara la atención de forma negativa. Hoy me dicen que existía una denuncia anterior, pero yo no la localicé. Mi profesión es la arquitectura, no el periodismo de investigación", explica Clavel.

La conversación, que se prolongó durante aproximadamente cuarenta minutos, dejó una impresión positiva en el diseñador. "Si me preguntas cómo me pareció, solo puedo decirte que me resultó absolutamente encantador y educadísimo. Además, manifestaba una gran admiración por mi trabajo", recuerda.

Durante la videollamada, Epstein compartió imágenes de las mansiones que pretendía renovar. Lo que Clavel vio le desilusionó: las propiedades estaban en estado deplorable. "Parecían spas de baja categoría", describe con franqueza. El deterioro era evidente, y el proyecto requeriría una transformación total. Las instalaciones mostraban un desgaste evidente, con acabados desfasados y un mantenimiento deficiente que contrastaba con el lujo que se suponía debían representar.

El arquitecto murciano, con raíces cántabras y burgalesas, había alcanzado en ese momento un punto álgido en su trayectoria profesional. Su proyecto más destacado era el Museum Garage en el Design District de Miami, una estructura comercial y de aparcamiento cuya fachada innovadora incorporaba 50 vehículos a tamaño real, suspendidos y pintados en tonos dorados y plateados. Esta obra había cosechado elogios unánimes de publicaciones prestigiosas como The New York Times y, en 2018, recibió el premio al Mejor Edificio del Año en Miami otorgado por la Asociación Americana de Arquitectos.

La creatividad de Clavel no se limitaba a proyectos comerciales. Su reputación en el sector de la alta gastronomía también estaba consolidada. El chef Alain Ducasse, titular de 21 estrellas Michelin, había confiado en él para el diseño de su restaurante Mix en la isla de La Palmera, Dubái. Previamente, Clavel había colaborado con el empresario gastronómico Jeffrey Chodorow en la apertura de All Onda, también en Dubái. Estos proyectos le habían valido el respeto de los círculos más exclusivos del mundo de la restauración global.

Epstein, consciente de este prestigio, expresó su deseo de que Clavel visitara personalmente las islas. "Me dijo: 'Me encantaría que pudieras ver las islas'. Me hablaba de ellas con mucha ilusión", relata el arquitecto. El financiero parecía genuinamente entusiasmado con la posibilidad de transformar aquellas propiedades en algo que estuviera a la altura de su visión.

La propuesta, sin embargo, no llegó a materializarse. Los acontecimientos posteriores —la detención y posterior muerte de Epstein en 2019— pusieron fin a cualquier posibilidad de colaboración. Hoy, Clavel reflexiona sobre aquel encuentro profesional que casi fue, una anécdota que forma parte de su historia pero que, por fortuna, no definió su carrera.

El arquitecto continúa desarrollando proyectos internacionales de prestigio, manteniendo su estilo distintivo y su compromiso con la excelencia creativa. La experiencia con Epstein, lejana ya en el tiempo, se convierte en un capítulo curioso de su biografía profesional, una historia que comparte con naturalidad y transparencia. Para Clavel, representa un recordatorio de cómo los profesionales del diseño pueden encontrarse en situaciones inesperadas, donde la reputación pública de un cliente no siempre refleja la realidad que posteriormente se revela.

En el mundo de la arquitectura de lujo, donde el prestigio y las recomendaciones personales abren puertas, este episodio sirve como una lección sobre la importancia de la diligencia debida y la distinción entre el talento profesional y la responsabilidad moral. Clavel, manteniendo su integridad artística, ha demostrado que su trabajo habla por sí mismo, independientemente de las sombras que puedan rodear a quienes buscan sus servicios.

La trayectoria de Manuel Clavel sigue en ascenso, con nuevos encargos que consolidan su posición como uno de los creativos españoles más valorados en el extranjero. Su capacidad para transformar espacios, combinando funcionalidad y estética audaz, le ha valido el reconocimiento de críticos y clientes por igual. Este episodio con Epstein, lejos de manchar su reputación, demuestra su profesionalidad y su capacidad para navegar situaciones complejas sin comprometer sus principios creativos.

Referencias