Paloma del Río: 37 años de lucha por la igualdad en el deporte

La periodista deportiva de RTVE relata en MARCA su experiencia de acoso, su defensa del deporte femenino y su compromiso con la visibilidad de las minorías.

Paloma del Río (Madrid, 1960) representa una de las voces más autorizadas y respetadas del periodismo deportivo en España. Con una trayectoria profesional que abarca 37 años en RTVE, esta periodista ha cubierto nueve Juegos Olímpicos de verano y seis de invierno, consolidándose como referente ineludible en la cobertura de disciplinas minoritarias y el deporte femenino.

Su compromiso con la visibilidad de las disciplinas olímpicas menos mediáticas le ha convertido en la voz inconfundible de deportes como el patinaje artístico, la gimnasia rítmica o la gimnasia artística. Ahora, en una nueva etapa, continúa activa participando en conferencias y mesas redondas, defendiendo una idea clara: "Es imposible batir al fútbol, pero no puede oscurecer el resto de deportes, que tienen tanto derecho para salir adelante como el fútbol".

La lucha de Paloma del Río por la igualdad de género en el deporte y la promoción de disciplinas minoritarias comenzó desde sus primeros pasos en la cadena pública. En 1986, cuando ingresó en TVE, ya cuestionaba el statu quo. Al ser nombrada redactora jefe, realizó una pregunta que desconcertó a sus superiores: "¿Cuánto deporte femenino emitimos en Teledeporte?". La respuesta fue el silencio. Nadie había cuantificado esa información. Partían de cero.

Para la periodista, la colaboración de las federaciones era fundamental, pero se encontró con una realidad desalentadora: "En esa época ellas sólo nos ofrecían el deporte masculino, no el femenino". Utilizó una analogía poderosa para hacer reflexionar: "¿Si tienes un hijo y una hija sólo le das de comer al hijo? ¿A la hija la arrinconas?". Incluso llegó a cuestionar cómo se respondía a las preguntas parlamentarias cuando solo se daba visibilidad a la rama masculina de los deportes.

Sin embargo, la batalla por la igualdad no fue la única que tuvo que librar. La redacción deportiva de finales de los 80 era un terreno hostil para las mujeres. Paloma del Río recuerda compañeros que la miraban con recelo y desconfianza. Un episodio particularmente doloroso marcó su experiencia profesional.

Con apenas 25 o 26 años, siendo la última incorporación a la plantilla, redactaba una pieza para el telediario en una máquina de escribir. Un compañero, que ya había manifestado actitudes inapropiadas y parecía buscar momentos a solas con ella, aprovechó una situación de vulnerabilidad. "Pasó por detrás de mí, me puso las manos en el pecho y me dijo: '¿qué tenemos aquí?'", relata con la contundencia que le caracteriza.

Su respuesta fue inmediata y contundente: "Le pregunté si eso le gustaría que se lo hicieran a su hija". El hombre se ruborizó y nunca más intentó quedarse a solas con ella. Este episodio revela la cultura de acoso que imperaba en muchos entornos profesionales y la valentía necesaria para enfrentarla.

Más allá de la lucha por la igualdad de género, Paloma del Río ha sido una defensora incansable de la libertad sexual en el ámbito deportivo. Considera que cada persona debe poder amar a quien desee sin que su orientación afecte su carrera profesional. En este sentido, se muestra crítica con la realidad del fútbol profesional, donde cree que es "estadísticamente imposible" que no existan futbolistas homosexuales en Primera División.

La periodista muestra empatía con la dificultad de hacer visible esta realidad: "También entiendo que no debe ser fácil. Si ya de por sí te dicen de todo en un estadio...". Su reflexión apunta a la homofobia estructural que persiste en el deporte de élite y la necesidad de crear entornos seguros para que los deportistas puedan ser ellos mismos.

El legado de Paloma del Río trasciende las cifras de audiencia y los comentarios deportivos. Ha construido una carrera basada en la ética profesional, la defensa de los derechos de las minorías y la visibilización de lo invisible. Su voz ha sido fundamental para que deportes como el patinaje o la gimnasia rítmica tengan el espacio que merecen en la televisión pública.

A través de su participación en el videopodcast de MARCA "Hemos Venido a Escuchar", la periodista continúa sembrando conciencia sobre temas que, aunque progresan, siguen necesitando atención constante. Su testimonio sobre el acoso sexual en el trabajo resulta especialmente relevante en el contexto actual, donde el movimiento #MeToo ha visibilizado experiencias similares.

La trayectoria de Paloma del Río demuestra que el periodismo puede ser un instrumento de cambio social. Su insistencia en dar voz a los deportes minoritarios ha permitido que generaciones de atletas vean sus disciplinas reflejadas en los medios masivos. Su defensa del deporte femenino ha contribuido a que hoy existan cuotas de visibilidad y que las competiciones femeninas reciban la cobertura que merecen.

La experiencia del acoso que sufrió en su juventud profesional no la amilanó, sino que la fortaleció para convertirse en una referente del feminismo en el deporte. Su forma de enfrentar la situación, con firmeza y elegancia, establece un modelo de cómo responder a conductas inadecuadas en entornos laborales.

En cuanto a la libertad sexual, su posición es clara: el deporte debe ser un espacio inclusivo donde la orientación sexual no sea un obstáculo para el desarrollo profesional. La presión social y mediática que sufren los deportistas, especialmente en el fútbol, crea un clima de miedo que impide la libertad individual.

El compromiso de Paloma del Río con la igualdad de oportunidades se refleja en cada aspecto de su trabajo. Desde sus inicios en TVE hasta sus actuales intervenciones, ha mantenido una coherencia ideológica basada en la justicia y la equidad. Su analogía sobre alimentar por igual a hijos e hijas resume su filosofía: el deporte, como la sociedad, debe ofrecer las mismas oportunidades a todos.

La periodista también ha sido testigo de la evolución del periodismo deportivo en España. Desde las redacciones masculinizadas de los 80 hasta la actualidad, donde aún persisten desequilibrios, su voz ha sido una constante reclamando mejores prácticas. Su trabajo en nueve Juegos Olímpicos de verano y seis de invierno le ha dado una perspectiva única sobre el desarrollo del deporte mundial.

En el ámbito de los deportes minoritarios, su contribución es incalculable. Antes de su labor, el patinaje artístico o la gimnasia rítmica eran apenas una nota al margen. Gracias a su insistencia, estos deportes encontraron un espacio regular y digno en la parrilla de RTVE, permitiendo que sus protagonistas sean conocidos y valorados.

La entrevista en "Hemos Venido a Escuchar" permite a Paloma del Río reflexionar sobre su trayectoria con la distancia que da la experiencia, pero también con la urgencia de quien sabe que queda mucho por hacer. Su testimonio sobre el acoso no busca el victimismo, sino visibilizar una realidad que muchas profesionales han padecido en silencio.

La periodista madrileña representa una generación que abrió brecha en un mundo dominado por hombres. Su éxito no se midió solo por su capacidad profesional, sino por su resistencia y su capacidad de transformar el entorno. Cada Juego Olímpico cubierto, cada deporte minoritario visibilizado, cada defensa de la igualdad realizada, ha contribuido a un cambio estructural en el periodismo deportivo español.

Su reflexión sobre la homosexualidad en el fútbol profesional apunta a una de las últimas grandes barreras por derribar. La presión del entorno, los insultos en los estadios y el miedo al rechazo mantienen a muchos deportistas en el armario. Paloma del Río aboga por un cambio cultural que haga innecesario este ocultamiento.

El legado de esta profesional se construye sobre la base de la coherencia entre el discurso y la acción. No se limitó a denunciar las desigualdades, sino que trabajó activamente para revertirlas. Su estrategia de cuestionar a las federaciones y exigir respuestas parlamentarias demuestra un compromiso institucional con el cambio.

En el panorama actual del periodismo deportivo, donde las redes sociales y la inmediatez han transformado la profesión, la figura de Paloma del Río recuerda la importancia de la profundidad, el análisis y la responsabilidad social del periodista. Su voz, lejos de quedarse en el pasado, continúa siendo necesaria para orientar el futuro.

La entrevista en el podcast de MARCA no es solo un ejercicio de memoria histórica, sino una llamada a la acción para las nuevas generaciones de periodistas. Paloma del Río demuestra que es posible mantener la integridad profesional sin renunciar a los principios éticos, y que el éxito no está reñido con la defensa de los derechos humanos.

Su historia personal y profesional se entrelaza con la evolución del deporte español y la lucha por la igualdad de género. Desde aquella redacción donde sufrió acoso hasta sus actuales intervenciones como referente, ha mantenido una coherencia que la convierte en modelo para muchas profesionales.

Finalmente, el mensaje de Paloma del Río es claro: el deporte es un derecho y una oportunidad que debe estar al alcance de todos, independientemente de género, orientación sexual o popularidad de la disciplina. Su trabajo en RTVE y su continua activismo demuestran que el periodismo puede ser un agente de cambio social cuando se practica con compromiso y valores.

Referencias