El Ayuntamiento de Úbeda ha puesto en marcha un dispositivo de emergencia para abordar los graves daños sufridos en la red de caminos rurales del municipio tras las intensas precipitaciones de los últimos días. La iniciativa surge tras una reunión de coordinación mantenida entre el concejal de Agricultura, Francisco Javier Lozano, y los representantes de las cooperativas agrícolas locales, con el objetivo de evaluar la magnitud de los destrozos y establecer un protocolo de actuación inmediato.
El encuentro, calificado como extraordinario por las circunstancias meteorológicas adversas, se enmarca dentro del dispositivo de seguimiento activado por el consistorio ante las inclemencias y las sucesivas reuniones del Centro de Coordinación de Emergencias (CECOPI). Esta colaboración entre la administración municipal y el sector agrario busca garantizar la seguridad y accesibilidad de las explotaciones, así como minimizar el impacto económico en las labores del campo.
Según explicó el edil responsable, los técnicos municipales ya han realizado una primera inspección sobre el terreno, centrándose prioritariamente en aquellas vías de mayor tránsito para agricultores y maquinaria pesada. A pesar de las dificultades de acceso a determinadas zonas del término municipal, el equipo logró identificar más de una veintena de incidencias importantes que comprometen seriamente la movilidad en el entorno rural.
Entre las anomalías detectadas destacan desplazamientos de tierra y terreras, acumulación de material en la calzada, obstrucciones en las canalizaciones de agua, deterioro de cunetas, encharcamientos persistentes y tramos completamente intransitables. Estos problemas no solo dificultan el desplazamiento de trabajadores y vehículos, sino que también ponen en riesgo la integridad de las infraestructuras agrarias y la continuidad de las actividades productivas.
Estrategia de actuación en dos fases
El plan diseñado por el Ayuntamiento contempla una estrategia bifásica que adapta las intervenciones a las condiciones meteorológicas y al estado del terreno. En la primera etapa, de carácter inmediato, la prioridad absoluta es restablecer la transitabilidad básica de los caminos más críticos, asegurando que los agricultores puedan acceder a sus parcelas y que la maquinaria pueda circular con las mínimas garantías de seguridad.
Para ello, se están llevando a cabo labores de despeje de obstáculos, retirada de sedimentos y apertura provisional de vías. Sin embargo, Lozano ha sido tajante al señalar que no tiene sentido acometer reparaciones definitivas mientras persista el riesgo de nuevas lluvias, ya que las obras podrían resultar inmediatamente dañadas de nuevo. Esta cautela responde a una lógica de eficiencia en el uso de recursos y de protección de los operarios.
Una vez que el terreno se estabilice y las condiciones climáticas lo permitan, se iniciará la segunda fase del plan. Esta etapa contempla actuaciones más estructurales y duraderas, como la reparación completa de cunetas, el aporte de nuevo material y la compactación con zahorra para consolidar la superficie de los caminos. Estas medidas buscan no solo recuperar la funcionalidad de las vías, sino también reforzarlas frente a futuros eventos meteorológicos extremos.
Declaración de emergencia y medidas extraordinarias
Uno de los aspectos más relevantes de la respuesta municipal es la elaboración de un decreto de declaración de emergencia, una herramienta administrativa que agiliza considerablemente los procedimientos de contratación y ejecución de obras. Esta medida permite al Ayuntamiento saltarse los trámites ordinarios y disponer de mecanismos extraordinarios para atender los daños causados por las inclemencias.
La declaración de emergencia supone un antes y un después en la gestión de estas crisis, ya que faculta al consistorio para realizar contrataciones urgentes, movilizar maquinaria y personal de forma inmediata, y destinar recursos económicos sin esperar a los procesos presupuestarios habituales. En este sentido, Lozano ha garantizado que las actuaciones de emergencia contarán con un presupuesto extraordinario, completamente independiente del Plan de Caminos anual.
Esta distinción presupuestaria es crucial, ya que permite que el Plan de Caminos mantenga intacto su compromiso económico y su planificación a medio plazo, sin verse desviado por las necesidades urgentes derivadas del temporal. De esta forma, el Ayuntamiento puede atender tanto las necesidades inmediatas como las proyectadas, sin comprometer el desarrollo de las infraestructuras rurales en el horizonte temporal previsto.
Caminos afectados y zonas críticas
El concejal de Agricultura ha detallado la relación de vías más afectadas por las lluvias, que incluye tanto caminos de titularidad municipal como vías de especial relevancia para el sector agrario. Entre los tramos dañados figuran el Camino del Cuarto, Camino Calatrava, Camino La Tribiña, Camino Quesada y Camino Granada, además de puntos críticos en la Cuesta de la Peorra, Cuesta Cayetano, Valdeoliva y La Olivilla.
Resulta especialmente preocupante que algunos de estos caminos hayan sido objeto de intervenciones recientes, lo que evidencia la violencia del temporal y la vulnerabilidad de ciertas infraestructuras ante fenómenos meteorológicos cada vez más frecuentes e intensos. La repetición de daños en zonas recién reparadas plantea la necesidad de revisar los criterios de construcción y mantenimiento, incorporando soluciones más resilientes.
La información sobre los caminos afectados ha sido compartida con las cooperativas para que puedan informar a sus socios y planificar rutas alternativas mientras se ejecutan las reparaciones. Esta transparencia en la comunicación es fundamental para mantener la confianza del sector y facilitar la coordinación de esfuerzos.
Colaboración público-privada como pilar de la solución
La reunión entre el Ayuntamiento y las cooperativas no ha sido meramente informativa, sino que ha establecido las bases para una colaboración estrecha y continuada durante todo el proceso de recuperación. El concejal Lozano ha enfatizado la importancia de trabajar "de la mano del sector agrícola", reconociendo que las cooperativas son el interlocutor privilegiado para conocer las necesidades reales del territorio y las prioridades de los agricultores.
Esta alianza público-privada se materializará en reuniones periódicas de seguimiento, intercambio de información sobre la evolución de los trabajos y ajustes conjuntos del plan de actuación según vayan surgiendo nuevas necesidades. La participación activa de las cooperativas garantiza que las inversiones se dirijan a las zonas realmente críticas y que las soluciones sean técnicamente adecuadas a los requerimientos del sector.
Además, esta colaboración facilita la movilización de recursos propios del sector agrario, como maquinaria y personal, que pueden complementar las actuaciones municipales en determinadas tareas, optimizando así los tiempos y los costes de la recuperación.
Perspectiva de futuro y adaptación al cambio climático
Más allá de la respuesta inmediata, el temporal ha puesto de manifiesto la necesidad de una reflexión profunda sobre la gestión del territorio rural y la adaptación de las infraestructuras al cambio climático. La frecuencia y virulencia de estos fenómenos extremos exige una revisión de los estándares de construcción y mantenimiento de caminos, incorporando criterios de resiliencia y sostenibilidad.
El Ayuntamiento de Úbeda ha avanzado que, paralelamente a las reparaciones urgentes, se iniciará un proceso de evaluación de la vulnerabilidad de la red de caminos rurales, identificando los tramos más expuestos y definiendo medidas de refuerzo preventivo. Esta planificación proactiva busca reducir el impacto futuro de temporales similares y proteger la economía agraria local.
La experiencia vivida también ha reforzado la conciencia colectiva sobre la importancia del mantenimiento regular de infraestructuras que, aunque a menudo pasan desapercibidas, son esenciales para la actividad productiva y la calidad de vida en el medio rural. La inversión en caminos rurales no es solo una cuestión de accesibilidad, sino de competitividad agraria y fijación de población.
En definitiva, la respuesta del Ayuntamiento de Úbeda y el sector cooperativo demuestra que, con voluntad política, coordinación efectiva y recursos adecuados, es posible afrontar con éxito las crisis derivadas de fenómenos meteorológicos extremos. La clave está en la anticipación, la colaboración y la flexibilidad para adaptar las estrategias a la realidad cambiante del territorio y el clima.