El periodista y escritor Carlos Hernández de Miguel ha fallecido este martes en Huesca a la edad de 56 años víctima de una enfermedad. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, Hernández dejó un legado periodístico inmenso, caracterizado por su compromiso inquebrantable con la memoria histórica y la defensa de las víctimas de la represión franquista. Su trayectoria profesional, que abarcó desde la información parlamentaria hasta el corresponsal de guerra, quedará marcada por su capacidad para dar voz a quienes la historia intentó silenciar.
Nacido en Madrid en 1969, Carlos Hernández inició su carrera en Antena 3 Televisión como cronista parlamentario, cubriendo la actualidad del Congreso de los Diputados. Sin embargo, su vocación le llevó pronto a los escenarios internacionales más conflictivos, donde se consolidó como un referente del periodismo de guerra. Sus despachos desde Kosovo, Palestina, Afganistán e Irak reflejaban una mirada crítica y comprometida con los derechos humanos, lejos de cualquier neutralidad cómplice.
Uno de los momentos más dramáticos de su carrera tuvo lugar en Bagdad, durante la invasión estadounidense a Irak. El 8 de abril de 2003, el hotel Palestina, donde se alojaban numerosos periodistas internacionales, fue atacado por un tanque estadounidense. En ese bombardeo murió el cámara de Telecinco José Couso, a quien Hernández conocía bien. Este trágico suceso marcó un antes y un después en su vida profesional. Desde ese momento, se convirtió en uno de los impulsores más activos para exigir justicia y esclarecimiento de los hechos, luchando contra el olvido institucional y mediático.
Su compromiso con la causa de Couso se materializó en numerosos artículos y campañas de sensibilización. Hernández nunca aceptó la versión oficial que exculpaba a los responsables militares y denunció reiteradamente la impunidad con la que operaban las fuerzas de ocupación. Esta batalla por la verdad se convirtió en uno de los ejes fundamentales de su trabajo en elDiario.es, donde ejercía como columnista habitual.
En su último artículo, publicado el pasado 15 de septiembre, el periodista volvió a la carga contra la política israelí en Palestina, demostrando que su compromiso con los pueblos oprimidos no decayó ni un ápice hasta el final de sus días. Su pluma mantenía intacta la capacidad de indignación y el rigor analítico que le caracterizaron.
Tras su etapa en Antena 3, Hernández asumió la dirección de redacción del semanario La Clave, consolidando su perfil como editor y líder de equipos periodísticos. Paralelamente, desarrolló una intensa labor como asesor de comunicación política y empresarial, siempre desde una perspectiva crítica y progresista.
Sin embargo, quizás su contribución más valiosa y duradera sea la relacionada con la recuperación de la memoria histórica. Durante años, Hernández se dedicó en cuerpo y alma a investigar los horrores de la dictadura franquista, especialmente la deportación de miles de españoles republicanos a los campos de concentración nazis. Su trabajo de archivo y entrevistas a supervivientes permitió reconstruir una página oscura de nuestra historia que el franquismo intentó borrar.
En 2015 publicó "Los últimos españoles de Mauthausen", una investigación pionera que demostró cómo Franco colaboró activamente con Hitler para encerrar a unos 9.000 republicanos españoles en campos de exterminio. Para esta obra, accedió a documentos inéditos que revelaban la complicidad del régimen español con el nazismo, estableciendo pruebas irrefutables de traición a sus propios ciudadanos.
Su método de trabajo siempre fue el mismo: poner el foco en las víctimas, escuchar sus testimonios y seguir minuciosamente sus recorridos vitales. A través de artículos, reportajes y libros, Hernández dibujó la trayectoria de los supervivientes, reclamando insistentemente que fueran debidamente recordados y reparados. En mayo de 2024, cubrió desde Austria el 80º aniversario de la liberación de Mauthausen, un acto al que asistieron los Reyes por primera vez, cinco años después del fallecimiento del último deportado español.
La investigación de Hernández no se limitó a los campos nazis. En 2019 publicó "Los campos de concentración de Franco", un trabajo documentado que identificó casi 300 campos de concentración en territorio español durante la dictadura. Esta obra demostró que el sistema represivo franquista no fue una anécdota histórica, sino una estructura sistemática de terror y exterminio.
Además de su labor como investigador, Hernández exploró la ficción como herramienta de denuncia. Hace menos de un año publicó "Créeme. No es una novela, es vuestro futuro", una obra distópica que anticipa un futuro autoritario con inquietantes paralelismos con el pasado. También coescribió el cómic "Deportado 4443", acercando la memoria histórica a nuevas generaciones a través del formato gráfico.
El periodista fallecía a punto de cumplir 57 años el próximo 11 de febrero. Según fuentes de su entorno, "disfrutó de la vida hasta el final", regresando recientemente de un viaje familiar a Tanzania. Su pérdida deja un vacío irreparable en el periodismo comprometido y en la lucha por la recuperación de la memoria democrática.
El legado de Carlos Hernández trasciende lo profesional. Fue un periodista que entendió su oficio como un servicio público, como una herramienta para la justicia y la verdad. En una época donde el olvido institucional sobre las víctimas del franquismo persiste, su trabajo sigue siendo una referencia imprescindible. Como él mismo escribió en alguna ocasión: "Si algo nos enseñaron los años 30 es que a la ultraderecha no se la apacigua, se la combate". Esta convicción antifeixista guiará su memoria para siempre.