Amber Heard reaparece en Sundance: "Ya no quiero usar mi voz"

La actriz participa en el documental 'Silenced' sobre demandas por difamación como arma para silenciar a víctimas de abuso

Amber Heard ha roto su silencio público de más de dos años con una aparición sorpresa en el Festival de Cine de Sundance. La actriz, que no trabaja en el cine desde su participación en Aquaman y el reino perdido en 2023, aparece en el documental Silenced, una producción que expone cómo ciertos hombres poderosos utilizan las demandas por difamación como herramienta legal para amordazar a las mujeres que denuncian abusos.

El filme, proyectado el pasado sábado en el prestigioso festival estadounidense, no centra su atención exclusivamente en el mediático caso Heard-Depp, sino que aborda un patrón sistémico que, según sus creadores, afecta a denunciantes en todo el mundo. La cinta sitúa el testimonio de Heard junto al de otras mujeres que han enfrentado acciones legales similares, creando un mosaico de experiencias que apuntan a una misma estrategia: el uso del sistema judicial para desacreditar y silenciar.

El contexto de un juicio que paralizó una carrera

Desde que el tribunal de Virginia dictaminara en junio de 2022 que Heard debía indemnizar a su exmarido Johnny Depp con 10,35 millones de dólares, la actriz ha permanecido alejada de la industria cinematográfica. El veredicto, que concluyó que las acusaciones de abuso de Heard eran falsas y constituían difamación, fue posteriormente renegociado: la actriz acordó pagar un millón de dólares, cantidad que Depp donó a organizaciones benéficas.

Este periodo de ausencia profesional contrasta con su anterior productividad. El rodaje de la secuela de Aquaman se realizó entre mediados de 2021 y principios de 2022, justo antes de que comenzara el juicio que se televisó en directo y se convirtió en un fenómeno de masas. Desde entonces, ningún nuevo proyecto de actuación ha sido anunciado, marcando el ocaso de una carrera que parecía en ascenso tras su participación en franquicias de éxito.

Un documental que amplifica el debate global

La directora Selina Miles ha construido Silenced como un alegato contra lo que denomina "litigios estratégicos contra la participación pública" (SLAPP, por sus siglas en inglés). El trabajo se centra en la abogada internacional de derechos humanos Jennifer Robinson, quien ha defendido a múltiples denunciantes en casos de alto perfil.

Además de Heard, el documental recoge el testimonio de Brittany Higgins, una exasistente parlamentaria australiana que denunció una violación en el Parlamento y posteriormente enfrentó una campaña de desprestigio legal. También aparece la periodista colombiana Catalina Ruiz-Navarro, demandada por su propio director después de publicar investigaciones sobre acoso laboral y abuso de poder en la revista donde trabajaba.

Esta diversidad geográfica y profesional de las protagonistas subraya la tesis central del filme: el problema no es aislado ni exclusivo de las celebridades de Hollywood, sino que permea diferentes sociedades y sectores.

Las palabras que resuenan: "Ya no quiero usar mi voz"

La intervención de Heard en el documental, aunque breve, resulta contundente. Sentada frente a la cámara, la actriz reflexiona sobre las consecuencias de convertirse en el rostro de uno de los juicios más seguidos de la década. "Esto no se trata de mí. He perdido la capacidad de hablar. No estoy aquí para contar mi historia. No quiero contarla. De hecho, ya no quiero usar mi voz. Ese es el problema", afirma con un tono que mezcla frustración y resignación.

Esta declaración encapsula el argumento del documental: el proceso legal, independientemente de su resultado, logra su objetivo al consumir la energía, recursos y voluntad de la denunciante. La idea de que el propio acto de hablar se convierta en una carga insoportable revela el mecanismo de intimidación que, según las autoras, buscan estos litigios.

El juicio previo contra The Sun

El documental también explora un capítulo anterior de la batalla legal de Heard: el juicio que Johnny Depp presentó en 2018 contra el tabloide británico The Sun. El periódico había calificado al actor como "maltratador de esposas" en un artículo, y Heard testificó en defensa de la publicación. En ese entonces, el tribunal falló a favor del periódico en 2020, un veredicto que contrasta con la posterior decisión estadounidense.

En Silenced, Heard recuerda cómo su abogada Robinson le advirtió sobre las consecuencias de hablar con la prensa tras aquel juicio. "Pensé: 'Si me insultan, eso hará que este argumento sea todavía más obvio'. No entendía que, como mujer, expresar mi opinión pudiera ser peligroso", reconoce la actriz. Esta reflexión ilustra su evolución en la comprensión de los riesgos de la visibilidad para las denunciantes.

El fenómeno de las demandas contra denunciantes

El documental sitúa estos casos individuales dentro de una tendencia preocupante. Expertas legales y activistas entrevistadas argumentan que las demandas por difamación se han convertido en una estrategia sistemática para desincentivar las denuncias de abuso. Al exigir a las víctimas que demuestren su caso no solo ante la justicia penal, sino también ante la civil, se establece un estándar de prueba casi imposible y se exponen a las denunciantes a costas legales devastadoras.

Este mecanismo, conocido como lawfare (guerra legal), es particularmente efectivo contra personas con menos recursos que sus demandantes. Aunque en el caso de Heard ambas partes contaban con medios económicos, el documental sugiere que el impacto psicológico y reputacional funciona de manera similar independientemente del estatus económico.

Reacciones y debate en Sundance

La proyección de Silenced en Sundance ha generado conversaciones intensas entre críticos y asistentes. Algunos han elogiado el coraje de Heard por participar en un proyecto que inevitablemente reabrirá el debate sobre su caso, mientras que otros cuestionan si su presencia no desviará la atención del mensaje más amplio.

La directora Selina Miles ha defendido la inclusión de Heard: "Su experiencia es emblemática de lo que tratamos de exponer. No podíamos ignorarla por miedo a la controversia", declaró en la rueda de prensa posterior a la proyección. La cinta busca distribución internacional y podría llegar a plataformas de streaming en los próximos meses.

Implicaciones para el movimiento #MeToo

El documental llega en un momento de reflexión para el movimiento #MeToo. Mientras algunos casos han resultado en condenas y cambios institucionales, otros han generado retrocesos y debates sobre la presunción de inocencia. Silenced argumenta que el éxito de algunas demandas contra denunciantes crea un efecto escalofriante que disuade a otras víctimas de alzar la voz.

Para Heard, su participación en el documental parece ser una forma de recuperar cierta agencia. Aunque ella misma afirma no querer "usar su voz", su presencia en la cinta habla por sí misma: se trata de un acto político que cuestiona la validez de un sistema que, según defiende el filme, permite que el poder económico y la influencia mediática determinen quién puede hablar y quién debe callar.

El futuro incierto de una actriz convertida en símbolo

A sus 39 años, Amber Heard enfrenta un futuro profesional incierto. Su declaración de no querer usar su voz sugiere una retirada voluntaria del debate público, pero su acción de participar en Silenced indica lo contrario. Esta contradiccción refleja la complejidad de su posición: atrapada entre el deseo de desaparecer del escrutinio y la necesidad de contextualizar su experiencia.

El documental no ofrece respuestas fáciles ni toma partido de forma simplista. Más bien, presenta evidencia de un patrón que, según sus creadoras, merece examinarse con independencia de las opiniones personales sobre cada caso específico. En ese sentido, la breve pero potente intervención de Heard cumple su propósito: plantea preguntas incómodas sobre justicia, poder y el precio de hablar en público.

A medida que Silenced busca audiencia internacional, su impacto real se medirá no por las reacciones inmediatas en festivales, sino por su capacidad para influir en el discurso legal y social sobre cómo proteger a las denunciantes sin comprometer los principios de justicia. El caso de Amber Heard, lejos de ser un capítulo cerrado, continúa generando reflexión sobre los límites entre la rendición de cuentas y el acoso sistemático a través del sistema judicial.

Referencias