La borrasca Kristin, que recientemente impactó con intensidad en la costa gallega, no solo afectó la navegación aérea en la comunidad autónoma española, sino que también dejó una huella devastadora en el sector aeronáutico de Portugal. Los daños más significativos se concentraron en dos instalaciones clave: la base aérea de Monte Real, en Leiría, y el aeródromo municipal de Coímbra, donde el fenómeno meteorológico dejó un balance de destrucción millonario.
Destrucción en la base aérea de Monte Real
La base aérea número 5 de Monte Real, ubicada en la localidad de Leiría y considerada la principal instalación operativa de los cazas F-16 en territorio portugués, sufrió graves consecuencias por la acción de vientos huracanados. Durante el paso de la borrasca, se registraron ráfagas de viento de hasta 160 kilómetros por hora, una intensidad suficiente para comprometer la integridad estructural de los hangares.
El incidente más grave ocurrió cuando el portalón principal de un hangar de mantenimiento cedió ante la presión del viento, desprendiéndose violentamente y impactando directamente contra la aeronaves estacionadas en su interior. Como resultado de este accidente, al menos tres cazas F-16 de la Fuerza Aérea Portuguesa resultaron severamente dañados, aunque algunas fuentes consultadas elevan la cifra a cuatro unidades afectadas.
Estos cazas, fabricados en Estados Unidos y con un valor unitario estimado entre 63 y 70 millones de dólares, representan una inversión considerable para las capacidades defensivas de Portugal. La flota total de F-16 a disposición de la Fuerza Aérea Portuguesa asciende a 32 unidades, por lo que la pérdida o daño de múltiples ejemplares constituye un impacto operativo y económico significativo para la institución militar.
Fuentes oficiales del Ejército portugués han confirmado la magnitud de los desperfectos, calificándolos de 'cuantiosos'. Sin embargo, las autoridades militares han garantizado que ya se han iniciado los trabajos correspondientes para restablecer la normalidad en la base y garantizar la seguridad de todo el personal asignado a la instalación.
Impacto en el aeródromo de Coímbra
A escasos kilómetros de Monte Real, el aeródromo municipal de Coímbra experimentó una situación igualmente crítica. La fuerza del viento no solo arrancó parte de la estructura principal del edificio terminal, sino que también causó el colapso de muros, tejados y portalones, además de destruir por completo la estación meteorológica y las oficinas de Protección Civil.
El saldo material en este escenario fue particularmente duro para la aviación privada y deportiva. Un total de nueve avionetas resultaron afectadas por los desprendimientos, recibiendo el impacto de cascotes y escombros que volaban a gran velocidad. La mayoría de estas aeronaves quedaron inservibles, siendo declaradas como pérdida total y destinadas al desmontaje y posterior reciclaje como chatarra.
Este aeródromo, de uso frecuente por parte de pilotos privados gallegos y escenario ocasional de competiciones aéreas del noroeste peninsular, presenta ahora un panorama de devastación que refleja la violencia extrema del fenómeno atmosférico. Los restos de la infraestructura destruida y las aeronaves dañadas dibujan un escenario de catástrofe que requerirá una importante inversión para su reconstrucción.
Respuesta gubernamental y declaración de calamidad
La gravedad de los hechos motivó la intervención del más alto nivel político. El primer ministro portugués, Luis Montenegro, realizó una visita de urgencia a las instalaciones aéreas afectadas para constatar personalmente la magnitud de los daños. Tras el recorrido por las zonas devastadas, Montenegro recibió informes detallados de los responsables de ambas instalaciones, quienes estimaron los perjuicios económicos en más de un millón de euros.
Ante la gravedad de la situación, el Gobierno de Portugal tomó la decisión de decretar la situación de calamidad en las zonas más afectadas por la borrasca Kristin. Esta medida, que representa el nivel máximo de alerta contemplado en la Ley de Bases de Protección Civil del país, habilita una serie de mecanismos especiales de asistencia y recuperación para las comunidades e infraestructuras afectadas.
La declaración de calamidad permite agilizar los procesos de reconstrucción, facilitar la asignación de recursos económicos extraordinarios y coordinar de manera más efectiva las labores de recuperación entre las diferentes administraciones. Esta decisión refleja la consideración del evento como una situación excepcional que supera las capacidades ordinarias de respuesta.
Análisis del impacto económico y operativo
Los daños ocasionados por la borrasca Kristin trascienden el mero aspecto material y plantean interrogantes sobre la resiliencia de las infraestructuras críticas ante fenómenos meteorológicos extremos. La pérdida de múltiples aeronaves militares de alta tecnología no solo implica un coste directo de reparación o reemplazo, sino que también afecta la capacidad operativa de la Fuerza Aérea Portuguesa en un contexto de seguridad internacional complejo.
Por su parte, la destrucción del aeródromo de Coímbra representa un revés significativo para la aviación general en la región, impactando tanto a entusiastas privados como a actividades económicas relacionadas con el sector aéreo. La reconstrucción de la infraestructura y la reposición de las aeronaves destruidas requerirá un esfuerzo económico conjunto que superará con creces la estimación inicial de un millón de euros.
Expertos en meteorología y gestión de riesgos han señalado que este tipo de eventos, aunque poco frecuentes, ponen de manifiesto la necesidad de revisar los protocolos de protección de infraestructuras sensibles y fortalecer los estándares de construcción para hacer frente a vientos extremos. La experiencia vivida en Portugal podría servir como caso de estudio para mejorar la preparación ante futuras borrascas de similar intensidad.
Perspectivas de recuperación
Las autoridades portuguesas han asegurado que los trabajos de evaluación y reparación en ambas instalaciones ya están en marcha. En la base aérea de Monte Real, los técnicos especializados están realizando un diagnóstico detallado de los daños sufridos por los F-16 afectados para determinar si pueden ser reparados o si deberán ser dados de baja definitivamente.
En el aeródromo de Coímbra, las labores se centran inicialmente en la limpieza y desescombro del área, con el objetivo de crear las condiciones necesarias para iniciar la reconstrucción de las instalaciones destruidas. La comunidad aeronáutica local ha mostrado su solidaridad con los afectados y ya se están explorando vías de financiación para apoyar la recuperación del aeródromo municipal.
La borrasca Kristin ha dejado una lección clara sobre la vulnerabilidad de las infraestructuras aéreas ante fenómenos meteorológicos extremos. Mientras Portugal enfrenta el desafío de recuperar sus capacidades aeronáuticas, el evento sirve como recordatorio de la importancia de la planificación del riesgo climático en la gestión de instalaciones críticas, tanto militares como civiles.