El Partido Popular ha anunciado una movimiento político de alta intensidad que sacude la precampaña electoral en Aragón. La formación conservadora ha convocado al ex asesor presidencial Paco Salazar a comparecer en la comisión de investigación del caso Koldo en el Senado el próximo 5 de febrero, una fecha que no es casual: cae apenas tres días antes de la cita con las urnas en la comunidad autónoma.
Esta decisión estratégica del PP pone en el centro de la diana a Pilar Alegría, la candidata socialista a la Presidencia de Aragón, quien ya había quedado en una posición comprometida tras conocerse que mantuvo una reunión privada con Salazar después de que este fuera separado de sus funciones por graves acusaciones de acoso sexual.
El encuentro entre la ex ministra de Educación y el controvertido ex alto cargo, que tuvo lugar en un restaurante, generó una fuerte controversia política en su momento. La situación se agravó cuando trascendió que el PSOE no había actuado con la celeridad esperada ante las denuncias presentadas por varias trabajadoras de Moncloa, lo que provocó una crisis interna sin precedentes dentro del partido, con importantes figuras feministas levantando la voz contra la dirección federal.
Sin embargo, el Partido Popular enmarca la citación de Salazar en un contexto diferente. Según fuentes populares, la comparecencia busca esclarecer "el papel jugado en la presunta trama corrupta del sanchismo", argumentando que Salazar formaba parte del denominado "clan del Peugeot". Esta supuesta red de influencias habría operado en las sombras del Gobierno, según la versión conservadora.
Los populares sitúan a Salazar como el "quinto miembro del Peugeot", en alusión a un grupo que, según su interpretación, estaría conformado por el propio Pedro Sánchez, el ex ministro José Luis Ábalos, el ex secretario de Organización del PSOE Alberto Cerdán y el empresario Koldo García, imputado en la causa que investiga presuntas irregularidades en la contratación de material sanitario durante la pandemia.
Las fuentes del PP aseguran que el presidente del Gobierno, en su libro "Manual de Resistencia", reconoce explícitamente que únicamente Ábalos, Cerdán y Salazar conocían el número exacto de avales que respaldaron su candidatura en las primarias socialistas. Además, cuando la gestora que tomó las riendas del PSOE tras la moción de censura interna solicitó aclaraciones sobre la financiación de esa campaña, Sánchez les derivó precisamente hacia Cerdán, Salazar o el ex responsable de Finanzas del partido, José Manuel Perelló.
El líder del Ejecutivo, según esta versión, habría delegado en este círculo de confianza aspectos sensibles de la gestión interna del partido, creando una estructura paralela de poder que el PP califica de "clan" o "trama".
El frente del acoso sexual
Más allá de las acusaciones de corrupción, el Partido Popular ha adelantado que abordará frontalmente en la comisión el tema del presunto acoso sexual. Los portavoces conservadores describen a Salazar como "uno de los hombres de máxima confianza de Sánchez" que, al igual que Ábalos, habría utilizado su posición de poder para mantener comportamientos "absolutamente intolerables" con mujeres de su entorno laboral.
Las denunciantes han relatado episodios graves, como solicitudes inadecuadas para que mostraran escote, gestos obscenos e incluso simulaciones de actos sexuales. El PP sostiene que la protección política que habría disfrutado Salazar, derivada de su proximidad con el presidente, habría permitido que estas conductas permanecieran encubiertas tanto desde Moncloa como desde la sede federal del PSOE en Ferraz.
La formación conservadora argumenta que el temor a las revelaciones que Salazar podría hacer sobre el entorno del presidente habría generado una dinámica de impunidad que finalmente se rompió cuando las denuncias se hicieron públicas.
El impacto en Pilar Alegría
La convocatoria de Salazar al Senado pone en una situación particularmente delicada a Pilar Alegría, quien en el momento del polémico almuerzo con el ex asesor ejercía como portavoz del Gobierno de España. El PP ha anunciado que planteará directamente a Salazar cuestiones sobre ese encuentro.
Las interrogantes que los senadores populares preparan incluyen qué temas se trataron en esa reunión, quién inició la convocatoria, si ha habido otros contactos entre ambos, si el propio Pedro Sánchez ordenó o tuvo conocimiento de ese encuentro y si Salazar le hizo algún tipo de informe posterior al presidente.
Estas cuestiones, según el PP, "son las que muchos ciudadanos se plantean" y la comparecencia en el Senado ofrecería a Salazar la oportunidad de responder con la solemnidad que requiere un parlamento.
El timing político
La elección del 5 de febrero no es una coincidencia. El PP busca maximizar el impacto mediático y político a las puertas de una cita electoral crucial en Aragón, donde el PSOE aspira a mantener el poder autonómico. La formación conservadora calcula que la aparición de Salazar en el Senado, con la posible reproducción de las acusaciones de acoso y las revelaciones sobre la trama Koldo, generará una ola de información negativa que afectará directamente a la candidata socialista.
La estrategia del PP consiste en vincular a Alegría no solo con una gestión cuestionable de las denuncias de acoso dentro del partido, sino también con una supuesta trama de corrupción que habría operado en el núcleo duro del Gobierno de Sánchez. De esta forma, buscan erosionar la imagen de la candidata socialista en un momento crítico del proceso electoral.
La respuesta del PSOE
Desde el PSOE, las fuentes consultadas consideran que esta citación es una maniobratacticista del PP para interferir en la campaña aragonesa. Argumentan que la comisión del Senado sobre el caso Koldo no tiene por qué convertirse en un tribunal de opinión sobre asuntos que ya han sido separados de la actual gestión del partido.
Además, desde el entorno de Pilar Alegría se defiende que su reunión con Salazar fue una cita personal que no guarda relación con su gestión como portavoz del Gobierno ni con su candidatura en Aragón. Sin embargo, reconocen que el daño político ya está hecho y que tendrán que gestionar las consecuencias mediáticas de la comparecencia.
Una jugada de alto riesgo
La convocatoria de Paco Salazar representa una jugada arriesgada para el PP. Si el ex asesor responde de forma contundente y aporta datos comprometedores, el impacto podría ser significativo tanto para el PSOE nacional como para las opciones electorales de Pilar Alegría en Aragón. Sin embargo, si la comparecencia se diluye en conjeturas sin pruebas o Salazar logra desvincular a la candidata de las controversias, la estrategia podría volverse en contra de los populares.
Lo que está claro es que el PP ha decidido llevar el combate político al terreno de las comisiones parlamentarias, utilizando el Senado como plataforma para sacar a la luz asuntos que consideran fundamentales para la opinión pública. La proximidad con las elecciones aragonesas convierte esta comparecencia en un elemento más de la estrategia electoral, donde la lucha por el poder autonómico se entrelaza con las grandes batallas nacionales entre PSOE y PP.
El escenario del 5 de febrero promete tensión política y nuevos capítulos en una historia que combina acusaciones de acoso sexual, presuntas tramas de corrupción y la lucha por el control de una comunidad autónoma clave en el mapa electoral español. Pilar Alegría, mientras tanto, deberá navegar por estas turbulentas aguas mientras intenta convencer a los aragoneses de que su proyecto merece la confianza en las urnas.