Recortes millonarios en mantenimiento de Adif durante gestión Pardo de Vera

Documentos del caso Koldo revelan reducciones de 41 millones en conservación ferroviaria durante la presidencia de Isabel Pardo de Vera

La reciente tragedia ferroviaria de Adamuz ha puesto sobre la mesa un debate sobre la seguridad y el mantenimiento de la red española. En este contexto, han salido a la luz documentos que revelan importantes reducciones presupuestarias durante la presidencia de Isabel Pardo de Vera en Adif, periodo que coincide con las primeras fases de las obras en esta línea. El accidente, que ha conmocionado a la sociedad española, ha activado todas las alarmas sobre las políticas de conservación implementadas en los últimos años y ha obligado a revisar decisiones que podrían haber comprometido la seguridad de la infraestructura.

Los recortes en plena pandemia

Según información contenida en correos electrónicos intervenidos por la Guardia Civil dentro del caso Koldo, la empresa pública ferroviaria ejecutó un drástico plan de ajustes en abril de 2020, justo cuando la crisis sanitaria paralizaba la economía nacional. El director financiero de Adif, Manuel Fresno Castro, elaboró un balance detallado que llegó a la bandeja de entrada de Pardo de Vera y también al entonces responsable de Mantenimiento, Raúl Míguez Bailo, quien recientemente ha sido destituido de su cargo.

El documento cuantificaba una reducción total de 95,1 millones de euros, de los cuales más del 75% correspondían a servicios externos. La mayoría de este recorte recayó directamente sobre la Dirección General de Conservación y Mantenimiento, que concentraba la mayor parte del presupuesto operativo y era fundamental para garantizar la seguridad diaria de millones de viajeros.

Impacto directo en seguridad vial

La Dirección General de Conservación y Mantenimiento contaba con un presupuesto inicial para 2020 de casi 500 millones de euros. Tras los ajustes impulsados desde la presidencia, la cifra final se redujo a 457,7 millones, lo que representó un recorte de 41,4 millones de euros. Esta cantidad duplicaba el monto del segundo departamento más afectado, la Dirección General de Negocio y Operaciones Comerciales, que vio reducidos sus 101,2 millones iniciales a 82,5 millones.

Llama poderosamente la atención que, mientras las áreas operativas sufrían estos recortes significativos, la Presidencia de Adif -el núcleo de poder de Pardo de Vera- registrara la menor reducción proporcional de todo el organigrama. Esta disparidad en los ajustes ha generado duras críticas sobre las prioridades establecidas durante su mandato.

Conexiones con el caso Koldo

Isabel Pardo de Vera, que dirigió Adif durante años, se encuentra actualmente imputada en la causa que investiga la Audiencia Nacional por presuntas irregularidades en adjudicaciones públicas. Los delitos que se le atribuyen incluyen malversación, cohecho, tráfico de influencias, prevaricación y pertenencia a organización criminal, acusaciones gravísimas que ponen en tela de juicio su gestión al frente de la empresa pública.

La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil incautó sus correos profesionales para esclarecer estas presuntas comisiones ilegales a cambio de favorecer a determinadas empresas. Precisamente, uno de esos mensajes, fechado el 20 de abril de 2020, es el que ahora cobra especial relevancia ante los interrogantes sobre la seguridad ferroviaria y las prioridades presupuestarias.

La sombra de Adamuz

El desplome del tren en Adamuz no solo ha generado dolor y consternación, sino que ha activado todas las alarmas sobre las políticas de mantenimiento implementadas en los últimos años. Las obras en esta línea se iniciaron precisamente durante el mandato de Pardo de Vera, lo que ha llevado a los investigadores a revisar minuciosamente las decisiones tomadas en aquella época y su posible relación con el accidente.

Expertos en seguridad ferroviaria advierten que los recortes en mantenimiento preventivo pueden tener consecuencias directas en la integridad de la infraestructura. La fisura detectada en la vía de Adamuz, que provocó el fatal accidente, es precisamente el tipo de anomalía que un mantenimiento adecuado debería detectar y reparar antes de que se convierta en un peligro para los viajeros. La falta de inversión en inspecciones y reparaciones preventivas puede traducirse en tragedias como la reciente.

Ceses y responsabilidades políticas

La repercusión mediática ha provocado movimientos inmediatos en la cúpula de Adif. Óscar Puente, actual responsable del organismo, ha destituido a Raúl Míguez Bailo, el mismo directivo que recibió el correo sobre los recortes en 2020. Esta decisión busca transmitir un mensaje de renovación y compromiso con la seguridad, aunque también plantea preguntas sobre la responsabilidad de quienes tomaron las decisiones estratégicas en aquel momento.

La destitución, sin embargo, no ha calmado las críticas. Muchos observadores señalan que los responsables políticos de aquella etapa deben también rendir cuentas sobre las políticas que pusieron en riesgo la seguridad pública. La oposición ha exigido la comparecencia de altos cargos para explicar por qué se priorizaron otros gastos por encima del mantenimiento crítico.

Un patrón preocupante

Los datos revelan una tendencia que preocupa a los analistas del sector. Mientras que las partidas destinadas a conservación y mantenimiento se reducían en más de 41 millones, otras áreas consideradas menos críticas para la seguridad operativa mantenían sus presupuestos casi intactos. Esta desproporción sugiere que los criterios de ajuste no priorizaron la protección de la infraestructura, sino otros intereses.

El sector ferroviario español, reconocido internacionalmente por su extensión y modernidad, depende críticamente de un mantenimiento riguroso y constante. Los trenes de alta velocidad circulan a más de 300 kilómetros por hora, y cualquier fallo en la vía puede tener consecuencias catastróficas. La seguridad no admite compromisos ni recortes.

Repercusiones legales y políticas

La investigación judicial sobre el caso Koldo continúa su curso, y estos nuevos elementos podrían añadir complejidad a la causa. La justicia deberá determinar si existió una relación directa entre los recortes presupuestarios y las presuntas irregularidades en las adjudicaciones, o si fueron decisiones técnicas desvinculadas de las presuntas corruptelas.

Mientras tanto, la oposición política ha exigido explicaciones contundentes al gobierno sobre estas políticas de ajuste. La seguridad de los ciudadanos no puede ser una variable ajustable según conveniencias presupuestarias o, peor aún, según intereses oscuros. La confianza en la gestión pública exige transparencia total.

El futuro del mantenimiento ferroviario

Ante esta crisis de confianza, Adif se enfrenta a la necesidad de reconstruir su credibilidad. Los expertos recomiendan una auditoría independiente del estado real de toda la red, así como una revisión completa de los procedimientos de mantenimiento implementados en los últimos cinco años. Solo así se podrá garantizar que tragedias como la de Adamuz no se repitan.

La tragedia de Adamuz, por muy dolorosa que sea, puede servir como punto de inflexión para implementar políticas más rigurosas y transparentes. La seguridad ferroviaria no admite recortes ni atajos, y la vida de los viajeros debe primar sobre cualquier consideración económica o política. El futuro del transporte público en España depende de la capacidad de las instituciones para aprender de los errores del pasado.

Referencias