El virus Nipah ha vuelto a ocupar titulares en todo el mundo tras la confirmación de dos casos en la ciudad de Kolkata, situada en el estado de Bengala Occidental, India. Sin embargo, a pesar de las alarmas que han generado algunos medios de comunicación, las autoridades sanitarias tanto locales como internacionales han sido tajantes: el riesgo actual es muy bajo y no existe peligro de una pandemia.
Los hechos se remontan al 11 de enero de 2026, cuando dos profesionales de la salud, ambas enfermeras de una clínica privada, fueron diagnosticadas con esta letal enfermedad. Las pacientes, que habían estado expuestas al patógeno durante una visita profesional al distrito de Purba Bardhaman, ubicado a unos 24 kilómetros al norte de Calcuta, representan los primeros casos detectados en esta región desde 2007.
Evolución de los casos confirmados
La situación clínica de las dos afectadas ha seguido trayectorias diferentes. La primera de ellas ha mostrado una recuperación notable, con una disminución significativa de su dependencia de oxígeno y la retirada del respirador artificial el pasado 16 de enero. Este progreso ofrece un rayo de esperanza en un contexto donde la letalidad del virus suele ser extremadamente elevada.
Por el contrario, la segunda enfermera mantiene un estado mucho más grave. Según los últimos informes médicos, permanece en coma y no ha experimentado mejoría en su cuadro clínico, lo que subraya la gravedad potencial de esta zoonosis.
La confusión mediática surgió cuando varios profesionales que trataron a una de las pacientes infectadas desarrollaron síntomas compatibles con la enfermedad. Un médico y otra enfermera presentaron fiebre y tos, motivo por el cual fueron hospitalizados como medida de precaución. Tras las pruebas correspondientes, ambos dieron negativo para Nipah, aunque continúan bajo observación según el protocolo de contactos de riesgo.
Adicionalmente, un trabajador sanitario más fue ingresado en el hospital de enfermedades infecciosas de Beleghata con sospecha de infección, lo que llevó a algunos medios a hablar erróneamente de cinco casos confirmados.
Desmentido oficial de las cifras infladas
Ante la desinformación que comenzó a circular, las autoridades sanitarias de Bengala Occidental actuaron con rapidez. Sayan Chakraborty, exasesor de Salud del Gobierno estatal y reconocido especialista en enfermedades infecciosas, ofreció declaraciones clarificadoras a la agencia ANI: "Recibimos una actualización hace una hora. Indicaba que solo hay dos casos de este tipo. Algunos medios habían afirmado que había cinco casos, pero no es verdad. Hubo algunos casos sospechosos y sus pruebas dieron negativo y todos esos pacientes ya han sido dados de alta. No se han encontrado otros casos todavía".
Esta intervención oficial resulta crucial para poner en contexto la situación real. Mientras que la vigilancia epidemiológica permanece activa, los datos confirmados no justifican el nivel de alarma que han generado titulares apocalípticos en diversos medios de comunicación internacionales.
¿Por qué el virus Nipah genera tanta preocupación?
El virus Nipah no es un patógeno nuevo. Fue identificado por primera vez en 1999 en Malasia, y desde entonces ha causado brotes esporádicos pero devastadores en el sudeste asiático. Su letalidad oscila entre el 40% y el 75% según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una tasa que lo convierte en uno de los patógenos más mortales conocidos por la ciencia.
La enfermedad se transmite principalmente a través de murciélagos frugívoros, que actúan como reservorio natural del virus. Los seres humanos pueden contraerla mediante el consumo de frutas contaminadas con saliva o orina de estos animales, o a través de contacto directo con secreciones de animales infectados. La transmisión entre personas, aunque posible, requiere contacto muy estrecho, generalmente a través de fluidos corporales.
Esta característica epidemiológica es fundamental para entender por qué los expertos descartan un escenario pandémico similar al del COVID-19. Mientras el coronavirus SARS-CoV-2 se transmite por vía aérea de forma altamente eficiente entre humanos, el Nipah tiene una capacidad de propagación interhumana muy limitada.
La respuesta sanitaria y las medidas de control
Tras la confirmación de los casos, las autoridades de Bengala Occidental activaron inmediatamente los protocolos de vigilancia y control. El rastreo de contactos se ha implementado de forma exhaustiva, identificando y monitoreando a todas las personas que pudieron haber estado expuestas a las pacientes infectadas.
El hospital de enfermedades infecciosas de Beleghata, referencia en el manejo de patógenos de alta peligrosidad, ha asumido el tratamiento de los casos confirmados y sospechosos. Las instalaciones cuentan con unidades de aislamiento especializadas y personal entrenado en el manejo de equipos de protección individual de alto nivel.
La OMS, a través de su oficina para el Sudeste Asiático, ha emitido un boletín epidemiológico que confirma los datos oficiales y respalda la evaluación de riesgo realizada por las autoridades indias. La organización internacional ha enfatizado que, si bien el virus requiere vigilancia constante, las condiciones actuales no sugieren una amenaza de propagación descontrolada.
Contexto histórico de los brotes de Nipah
Desde su descubrimiento en 1999, el virus ha causado múltiples brotes en Bangladesh, India y otros países de la región. Cada episodio ha seguido un patrón similar: un número limitado de casos, alta letalidad y transmisión restringida a contactos muy cercanos.
Este contexto histórico es esencial para calibrar adecuadamente la respuesta actual. Los sistemas de salud pública en el sudeste asiático han desarrollado capacidades específicas para detectar y contener rápidamente estos brotes, lo que explica la rapidez con la que se han identificado y aislado los casos en Kolkata.
Comparación con la pandemia de COVID-19
Es inevitable que cualquier alerta sanitaria en la era post-COVID-19 genere comparaciones con la crisis que hemos vivido recientemente. Sin embargo, las diferencias entre ambos patógenos son abismales.
El SARS-CoV-2 es un virus respiratorio que se transmite eficientemente a través de aerosoles y gotículas, puede propagarse por personas asintomáticas y tiene un periodo de incubación que permite movilidad geográfica extensa antes de la aparición de síntomas. Por el contrario, el virus Nipah requiere contacto directo con fluidos infectados, la transmisión es rara en personas asintomáticas y el periodo de incubación, aunque variable, no favorece la propagación masiva.
Además, la experiencia acumulada durante la pandemia ha fortalecido los sistemas de vigilancia epidemiológica, la capacidad de diagnóstico rápido y la preparación de los sistemas de salud para responder a amenazas infecciosas. Estos avances se reflejan en la respuesta actual al brote de Kolkata.
El papel de la comunicación en salud pública
La situación actual ilustra el desafío que representa comunicar riesgos de salud pública de forma precisa y responsable. Mientras que algunos medios han optado por titulares sensacionalistas que hablan de "epidemia mundial" o "vuelven las restricciones del covid", la realidad epidemiológica es mucho más moderada.
Esta distorsión informativa puede tener consecuencias negativas, generando ansiedad innecesaria en la población y desacreditando las alertas legítimas. La comunicación efectiva en salud pública requiere equilibrar la necesidad de informar sobre riesgos reales con la responsabilidad de no crear pánico colectivo.
Las autoridades sanitarias indias han demostrado transparencia al proporcionar actualizaciones regulares y desmentir cifras no confirmadas. Esta apertura es fundamental para mantener la confianza pública y garantizar el cumplimiento de las medidas de prevención cuando realmente son necesarias.
Perspectivas futuras y vigilancia continua
Aunque el riesgo actual se considera bajo, la vigilancia epidemiológica permanecerá activa en las próximas semanas. Los equipos de salud pública continuarán monitoreando a los contactos identificados y buscando posibles casos adicionales en las áreas afectadas.
La investigación sobre el virus Nipah también avanza. Aunque no existe un tratamiento específico aprobado ni una vacuna comercialmente disponible, varios candidatos vacunales se encuentran en fases de desarrollo avanzado. La comunidad científica internacional reconoce la importancia de prepararse para patógenos con alto potencial pandémico, aunque en este caso específico las características del virus hacen poco probable ese escenario.
Conclusión: Separar la alarma de la realidad
En resumen, la situación actual en India representa un brote localizado y controlado de una enfermedad grave, pero con capacidad de transmisión limitada. Las dos enfermeras afectadas en Kolkata son los únicos casos confirmados, y las autoridades sanitarias han actuado con la diligencia que la experiencia en la región ha demostrado ser efectiva.
El riesgo de pandemia es prácticamente nulo según los expertos, y las comparaciones con COVID-19 carecen de fundamento epidemiológico. La clave está en mantener la vigilancia sin caer en el alarmismo, informar con precisión y reconocer que los sistemas de salud pública han demostrado ser capaces de contener este tipo de amenazas.
La población debe estar informada, pero no alarmada. El virus Nipah sigue siendo una preocupación legítima para la salud pública en el sudeste asiático, pero el brote actual en Kolkata no representa una amenaza global. La transparencia en la comunicación, el rastreo eficiente de contactos y la preparación de los sistemas sanitarios son las herramientas más efectivas para enfrentar este y futuros desafíos en salud global.