Quequé anuncia retirada temporal tras polémica con parodia de Nacho Abad

El humorista Héctor de Miguel abandona 'Hora Veintipico' tras las críticas por su sátira sobre el tratamiento mediático del accidente ferroviario en Barcelona

El mundo del humor en España se ha visto sacudido este domingo por un anuncio inesperado. Héctor de Miguel, el reconocido cómico salmantino conocido artísticamente como Quequé, ha comunicado su decisión de tomarse un descanso temporal de los medios de comunicación. La determinación, efectiva de inmediato, implica su abandono de la conducción de Hora Veintipico, el espacio satírico de la Cadena SER donde ha venido desarrollando su labor más reciente.

El comunicado, difundido a través de sus perfiles en redes sociales, no deja lugar a dudas sobre las razones que han precipitado esta medida. El humorista vincula directamente su retirada con la intensa polémica generada la semana pasada tras la emisión de una parodia que caricaturizaba al periodista Nacho Abad y su programa 'Código 10' de Cuatro. La sátira en cuestión cuestionaba el tratamiento informativo que el presentador había dado al trágico accidente ferroviario del Rodalíes en Barcelona, donde se mostraron imágenes explícitas de las víctimas.

En su mensaje, Quequé adopta un tono reflexivo pero firme. "Ha llegado el momento de parar. El cuerpo me lo pedía y la mente disimulaba, pero lo acontecido en las últimas horas precipita una decisión que -quien me sufrió lo sabe- llevaba tiempo barruntando", reconoce el artista. Esta declaración sugiere que, aunque el episodio reciente ha sido el detonante, la idea de tomarse un respiro ya rondaba su cabeza desde hace tiempo.

La frase más contundente y que ha resonado con mayor fuerza en los medios es aquella donde el humorista rechaza cualquier atisbo de victimismo: "Ni tengo madera de héroe ni me apetece ser un mártir". Con estas palabras, De Miguel deja claro que su retirada no busca generar una corriente de compasión ni convertirse en símbolo de ninguna causa, sino que responde a una necesidad personal de distanciamiento.

La polémica que ha desencadenado todo este proceso tuvo su origen en una parodia emitida el pasado miércoles 21 de enero dentro del programa 'Hora Veintipico'. En ella, Quequé personificaba a un personaje llamado 'Macho Abad', una clara alusión al periodista de Mediaset. El sketch, titulado irónicamente 'En boca de bobos', ponía el foco en lo que el humorista consideraba una falta de ética periodística al mostrar contenido explícito del siniestro ferroviario con el presunto objetivo de captar audiencia.

Las reacciones no se hicieron esperar. Sectores vinculados a la derecha y ultraderecha española criticaron duramente la sátira, acusando al humorista de faltar el respeto a las víctimas del accidente. Sin embargo, Quequé se defiende con vehemencia en su comunicado: "Quien sostenga que le faltamos al respeto a las víctimas de los accidentes ferroviarios, simplemente está mintiendo".

El artista argumenta que su intención nunca fue burlarse del sufrimiento, sino denunciar el sensacionalismo mediático. "Nos centramos en hacer comedia con lo que había alrededor de la desgracia", explica, diferenciando claramente su labor de la que, a su juicio, realizan ciertos programas de actualidad. "No fue nuestro programa el que mostró imágenes truculentas para aumentar unas décimas el share ni quien fomenta la desinformación y el conflicto a diario a base de debates maniqueos", sentencia.

Esta no es la primera vez que el humor de Quequé genera controversia. A lo largo de su carrera, el cómico se ha caracterizado por un estilo directo, incisivo y políticamente comprometido, que no ha dudado en cuestionar a figuras del periodismo, la política y la sociedad española. Sin embargo, el actual clima de polarización mediática y la velocidad con la que las críticas se viralizan en redes sociales habrían creado una presión insostenible.

En su despedida temporal, Héctor de Miguel no olvida agradecer a la Cadena SER "el apoyo durante todos estos años". El vínculo con la emisora de PRISA se remonta a sus inicios en la radio, cuando formó parte del mítico programa 'La Vida Moderna' junto a David Broncano e Ignatius Farray. Aquella etapa marcó un antes y un después en la comedia radiofónica española, consolidando a sus integrantes como referentes del humor contemporáneo.

Tras el final de 'La Vida Moderna', Quequé continuó su andadura en la SER con 'La Lengua Moderna', un formato donde compartía protagonismo con Valeria Ros. Finalmente, llegaría 'Hora Veintipico', el espacio nocturno que él mismo describe como "el mejor programa que he hecho nunca". Esta declaración subraya el cariño y el esfuerzo invertido en el proyecto, haciendo su abandono aún más significativo.

El vacío que deja Quequé en la parrilla de la Cadena SER es considerable. 'Hora Veintipico' se había convertido en un referente del humor crítico y actual, combinando la sátira política con el análisis de la actualidad desde una perspectiva cómica. Su ausencia, aunque temporal, plantea interrogantes sobre el futuro del formato y sobre la capacidad de los medios tradicionales para proteger a sus creadores en épocas de turbulencia digital.

El caso también reflexiona sobre los límites del humor en la sociedad actual. Mientras que algunos defienden que la sátira debe poder cuestionar sin restricciones a quienes tienen poder mediático, otros consideran que existen temas sagrados o momentos inadecuados para la broma. Quequé se posiciona claramente en el primer grupo, argumentando que su objetivo era precisamente proteger la dignidad de las víctimas denunciando el morbo televisivo.

La reacción de la comunidad artística no se ha hecho esperar. Numerosos compañeros de profesión han mostrado su apoyo al humorista, destacando la importancia de defender la libertad de expresión creativa. Sin embargo, también ha habido voces críticas que han cuestionado el timing y el tono de la parodia, demostrando una vez más lo complejo que resulta navegar por el territorio del humor en tiempos de crisis.

Desde un punto de vista más amplio, este episodio ilustra la presión creciente sobre los creadores de contenido en el ecosistema mediático actual. La combinación de la inmediatez de las redes sociales, la politización de la opinión pública y la sensibilidad aumentada ante ciertos temas crea un caldo de cultivo propicio para las controversias. En este contexto, muchos artistas optan por la autocensura o, como en el caso de Quequé, por la retirada temporal.

La decisión del humorista también plantea preguntas sobre la responsabilidad corporativa de los medios. Aunque Quequé agradece el apoyo de la SER, cabe preguntarse si las grandes corporaciones mediáticas están haciendo lo suficiente para blindar a sus talentos contra las oleadas de críticas organizadas. La experiencia de otros profesionales en situaciones similares sugiere que, a menudo, el peso recae exclusivamente sobre los creadores.

Mientras tanto, la Cadena SER deberá decidir el futuro inmediato de 'Hora Veintipico'. La posibilidad de que el programa continúe con un conductor interino, que se emitan reposiciones o que se opte por un paréntesis temporal son opciones sobre la mesa. Lo que parece claro es que el sello personal de Quequé es difícilmente reemplazable, y su ausencia se notará en la parrilla nocturna.

Para el público fiel del programa, esta noticia supone un duro golpe. Muchos seguidores han expresado su decepción y su esperanza de que el descanso del humorista sea efectivamente temporal. Los comentarios en redes sociales reflejan una mezcla de apoyo incondicional, preocupación por su bienestar y crítica hacia quienes, a su juicio, han forzado esta situación.

El propio Quequé cierra su comunicado con un tono que combina nostalgia, agradecimiento y determinación. Aunque no especifica una fecha de regreso, su despedida temporal suena más a un "hasta luego" que a un "adiós". El humorista deja la puerta abierta a su regreso, pero en sus propios términos y cuando considere que el momento sea oportuno.

En definitiva, la retirada temporal de Héctor de Miguel es más que una simple decisión personal. Es un síntoma de los tiempos que vivimos, donde la presión social, la velocidad de la información y la polarización política crean un entorno hostil para el humor crítico. Su caso servirá, sin duda, como referencia en futuros debates sobre libertad de expresión, ética periodística y los límites de la sátira en la España del siglo XXI.

Referencias