Viviana Nunes revela acoso de Julio Iglesias: el beso forzado en Miss Chile

La animadora chilena recordó el incidente ocurrido durante el certamen de belleza y cómo el cantante español la besó a la fuerza pese a su negativa.

La investigación que la Fiscalía española mantiene abierta contra Julio Iglesias por presuntas agresiones sexuales ha reavivado en Chile un episodio que la animadora Viviana Nunes guardó durante décadas. Lo que en su momento fue minimizado como una anécdota más del mundo del espectáculo, hoy se revisita bajo la lupa de una sociedad más consciente sobre la importancia del consentimiento y las dinámicas de poder.

El testimonio de Nunes resurgió durante su participación en el podcast 'M de mujer' en septiembre de 2023, donde la comunicadora decidió contar por primera vez en detalle lo que vivió cuando era candidata al certamen Miss Chile. El encuentro ocurrió en una propiedad que el cantante tenía en Olmué, donde las participantes fueron invitadas a un almuerzo como parte de las actividades del concurso.

Desde el inicio, la actitud de la joven candidata llamó la atención precisamente por su falta de interés. "Lo pesqué muy poco porque no era de mi gusto. Yo no era fan de Julio Iglesias, éramos otra generación, pero sabía que era famoso", reconoció Nunes. Esta despreocupación resultó ser justamente el detonante de lo que vendría después.

El artista, acostumbrado a la admiración incondicional, no pasó por alto la indiferencia de la joven. Cuando el evento llegaba a su fin, se acercó por detrás, le tomó los hombros y le dijo: "Hey tú tan guapa que eres". La respuesta cortés de ella —"Ay, gracias"— abrió la puerta a una interacción que rápidamente se tornó incómoda.

"¿Y qué será que no te gusto?", preguntó el cantante, según el relato de Nunes. La sinceridad de su respuesta —"No, ¿por qué?"— desencadenó una insistencia que hoy se reconoce como una clara violación de límites personales. "No es que déjame darte un beso, es que eres muy guapa", argumentó Iglesias, confundiendo el cumplido con derecho.

La negativa rotunda de la animadora —"Pero por qué te voy a dar un beso"— no detuvo la situación. En un movimiento que ella describe sin ambigüedades, el cantante la agarró y la besó en la boca de manera sostenida y forzada. "Sí, sí, un beso a la fuerza. Y yo le digo 'eres bien patudo' y lo empujé", recordó con claridad.

La reacción inmediata de Nunes fue de malestar profundo. "Obvio que uno sentía que algo no estaba bien, pero se normalizaba. Me sentí muy rara, de incómoda, por supuesto", admitió. Este sentimiento de extrañeza, combinado con la presión social de no generar conflicto con una figura de tal calibre, refleja la dinámica que muchas mujeres enfrentaban en esa época.

La reflexión de la animadora es contundente: "Mirado a día de hoy puede ser como un acoso. Qué increíble como uno normalizaba todas esas situaciones". Esta frase encapsula el cambio paradigmático que ha experimentado la sociedad en las últimas décadas, donde conductas antes toleradas hoy son claramente identificadas como abusivas.

El episodio también revela la concepción de impunidad que algunas figuras públicas mantenían sobre su poder de seducción. Julio Iglesias, según el relato, operaba bajo la premisa de que su fama y atractivo eran cartas blancas para acciones que no requerían consentimiento explícito.

Paradójicamente, y lo que más sorprende del testimonio, es que este incidente no marcó el fin de la relación entre ambos. Nunes reveló que posteriormente desarrollaron una amistad duradera, y que incluso fue invitada a la casa del cantante en España, donde conoció a su madre y a su esposa.

Este giro en la narrativa plantea preguntas complejas sobre las dinámicas de poder, el procesamiento del trauma y las expectativas sociales de las décadas pasadas. ¿Era una forma de normalizar la violencia para sobrevivir en un entorno hostil? ¿Una estrategia para recuperar el control de la situación? Las respuestas no son simples.

El contexto cultural de aquella época no contemplaba el lenguaje ni las herramientas que hoy tenemos para identificar y denunciar el acoso sexual. Las mujeres eran frecuentemente culpabilizadas por las reacciones de hombres poderosos, y el silencio era a menudo la única opción viable.

La reaparición de este testimonio en el contexto de la investigación actual en España adquiere una relevancia especial. Las denuncias de extrabajadoras del artista, reveladas por eldiario.es y Univision, describen un patrón de comportamiento que parece consistente con la experiencia de Nunes.

El movimiento #MeToo ha transformado radicalmente cómo escuchamos y validamos estas experiencias. Lo que antes se descartaba como "un exceso" o "una anécdota" hoy se examina como parte de estructuras sistémicas de abuso de poder.

Para Viviana Nunes, el valor de compartir su historia radica precisamente en esta nueva perspectiva. Su testimonio no busca revancha, sino contribuir a una conversación más amplia sobre cómo las sociedades evolucionan en su comprensión de la dignidad personal y los límites inviolables.

El caso también ilustra cómo las figuras públicas pueden mantener facetas contradictorias: el mismo hombre que violó su espacio personal posteriormente la trató como una amiga cercana. Esta complejidad humaniza sin excusar, recordándonos que el abuso no es monolítico y que las relaciones de poder pueden distorsionar las interacciones humanas.

Desde el punto de vista legal, mientras la investigación en España avanza con denuncias específicas de agresión sexual, el testimonio chileno sirve como evidencia de una cultura de impunidad que rodeaba al artista durante décadas. Los fiscales españoles están analizando denuncias de tres extrabajadoras que describen situaciones de acoso y abuso en su residencia de Indian Creek, Florida.

La historia de Viviana Nunes, aunque no forma parte de la causa legal en España, proporciona contexto crucial sobre las actitudes y comportamientos que se toleraban en el entorno del cantante. Su decisión de hablar públicamente, incluso después de haber mantenido una relación amistosa con él, demuestra coraje y una conciencia renovada.

Este testimonio invita a reflexionar sobre cómo procesamos las experiencias pasadas con el prisma del presente. La animadora no busca reescribir su historia, sino recontextualizarla con las herramientas analíticas que el feminismo contemporáneo ha puesto a disposición de las mujeres.

La lección más importante de este caso resurgido es que el tiempo y la conciencia social pueden transformar cómo entendemos nuestras propias experiencias. Lo que una generación normalizó, la siguiente identifica y rechaza. El valor de los testimonios como el de Nunes radica en su capacidad para cerrar ciclos y prevenir futuras violaciones.

En última instancia, la historia de Viviana Nunes y Julio Iglesias es un recordatorio de que el cambio cultural es posible, pero requiere que las voces se alcen, que las experiencias se validen y que las sociedades estén dispuestas a escuchar sin prejuicios. El beso forzado en Olmué, que hace décadas fue una anécdota privada, hoy se convierte en un testimonio público que alimenta una conversación necesaria y urgente.

Referencias