Susana Díaz eclipsa a Montero en el acto institucional del 28F

La expresidenta andaluza capitalizó el protagonismo en el Día de Andalucía mientras la candidata socialista optó por un perfil más discreto ante la proximidad de las elecciones

La celebración del Día de Andalucía este año ha estado marcada por un componente político excepcional. La proximidad de los comicios autonómicos ha transformado el 28F en un escenario donde cada gesto y cada ausencia adquiere una dimensión estratégica. El acto institucional celebrado en el Parlamento andaluz ha puesto de manifiesto las tensiones y los equilibrios dentro del PSOE-A, con una Susana Díaz que ha sabido capitalizar la atención mediática frente a una María Jesús Montero que ha optado deliberadamente por un perfil más bajo.

Desde primera hora de la mañana, la sede del Parlamento andaluz en el hospital de las Cinco Llagas de Sevilla se convirtió en el epicentro de la jornada institucional. Los invitados comenzaron a llegar a las nueve y media, media hora antes de la hora oficial señalada para el inicio del evento. Entre los asistentes destacaban numerosos alcaldes, delegados provinciales y dirigentes políticos de todos los partidos, pero especialmente llamó la atención la presencia de la expresidenta de la Junta, Susana Díaz, quien desde su llegada irradió un protagonismo que no pasó desapercibido para los medios de comunicación ni para los propios asistentes.

La dinámica del protocolo oficial no favorecía precisamente a María Jesús Montero, actual vicepresidenta primera del Gobierno de España y candidata del PSOE a la Presidencia de la Junta de Andalucía. La falta de acta de diputada autonómica y la ausencia de un cargo institucional en la región la situaban en una posición incómoda desde el punto de vista formal. Sin embargo, más allá de las restricciones protocolarias, la propia candidata socialista pareció conformarse con un rol secundario durante la primera parte del acto, centrándose en intercambios breves y evitando los focos principales.

Mientras tanto, Susana Díaz desplegó todo su arsenal de experiencia política. Durante la ceremonia inicial en el patio exterior, la expresidenta se situó en primera línea para presenciar el izado de la bandera verde y blanca y escuchar el himno de Andalucía, rodeada de consejeros y con una actitud que transmitía autoridad natural. Su posicionamiento estratégico no fue fruto del azar, sino una clara demostración de que su peso específico dentro del socialismo andaluz permanece intacto pese a no ostentar actualmente ningún cargo ejecutivo.

El momento más significativo se produjo en el acceso principal, donde Juanma Moreno, presidente de la Junta, recibió personalmente a Susana Díaz. La conversación entre ambos, captada por las cámaras, mostró una relajada interacción que contrastaba con la habitual crispación política. La imagen de la expresidenta socialista dialogando amigablemente con el presidente del PP-A ha sido una de las fotografías más reproducidas de la jornada, generando todo tipo de interpretaciones sobre el posicionamiento de Díaz de cara a la futura etapa política.

María Jesús Montero, por su parte, llegó al Parlamento en un momento más avanzado, prácticamente en el último minuto antes de que comenzara la sesión en la capilla del salón de plenos. Su encuentro con Juanma Moreno fue breve y protocolario, acompañada del ministro de Agricultura, Luis Planas. El intercambio se limitó a los saludos de rigor por el Día de Andalucía y a comentar favorablemente sobre el excelente tiempo que acompañaba la celebración, evitando cualquier alusión a la contienda electoral que se avecina.

La decisión de Montero de no participar en la gala de entrega de medallas y títulos de hijos predilectos en el Teatro de la Maestranza ha sido otro de los puntos más controvertidos de la jornada. La candidata socialista justificó su ausencia calificando el evento como "un autobombo institucional", argumentando que prefería centrar sus esfuerzos en actos más cercanos a la ciudadanía. Esta postura, sin embargo, no ha estado exenta de críticas, especialmente cuando el año anterior sí acudió al mismo acto y tuvo que soportar una sonora ovación al presidente Moreno cuando este abordó el tema de la financiación singular de Cataluña durante su discurso.

El PSOE-A ha organizado para esta jornada un acto paralelo en Moguer, provincia de Huelva, donde María Jesús Montero se trasladó inmediatamente después del acto parlamentario. La elección de este municipio onubense no es casual, responde a una estrategia de acercamiento al territorio y de diferenciación respecto a los actos institucionales que consideran excesivamente protocolarios. Antes de emprender el viaje, la vicepresidenta atendió brevemente a los periodistas congregados a la salida del Parlamento.

En sus declaraciones, Montero mostró una confianza cautelosa respecto a sus opciones electorales. "Hay que dejar que hablen las urnas", manifestó, evitado hacer pronósticos sobre los resultados del próximo 28 de mayo. No obstante, mostró su convencimiento de que "los progresistas de Andalucía se levantarán contra Juanma Moreno para defender los servicios públicos", en una clara alusión a la movilización del electorado de izquierdas que considera necesaria para revertir el gobierno del PP.

El contexto electoral ha teñido de especial significado cada detalle de la celebración. La oposición parlamentaria, tanto a derecha como a izquierda del arco político, ha decidido ausentarse por completo de la gala de la Maestranza, lo que ha convertido el evento en una ceremonia con marcado carácter oficialista. Esta decisión conjunta de PP, Vox, Por Andalucía y Adelante Andalucía de no asistir ha privado a la ceremonia del carácter de pluralidad que tradicionalmente ha caracterizado a los actos del Día de Andalucía.

La estrategia de comunicación de cada formación ha quedado patente a lo largo de la jornada. Mientras el Gobierno andaluz ha potenciado el componente institucional y protocolario, el PSOE ha optado por una contraprogramación que le permite conectar con su base electoral en el territorio. Susana Díaz, en este sentido, ha representado el ala más institucional del socialismo andaluz, mientras que Montero ha personificado la apuesta por una política más asamblearia y alejada de los focos mediáticos.

El análisis de la jornada permite extraer varias conclusiones sobre el estado de la política andaluza a escasos meses de las elecciones. Por un lado, la figura de Susana Díaz continúa siendo un referente indiscutible dentro del PSOE-A, con una capacidad de convocatoria y de generar impacto mediático que supera con creces su situación formal como simple diputada. Por otro, la candidatura de María Jesús Montero parece determinada a construir un discurso basado en la cercanía con la ciudadanía y en la crítica a lo que considera un exceso de ceremonia institucional.

La ausencia de Montero en la gala de medallas, pese a la presencia de Susana Díaz, ha generado un debate interno en el seno del socialismo andaluz sobre cuál es la mejor estrategia para afrontar la campaña electoral. Algunos sectores consideran que la candidata debe haber aprovechado la oportunidad para mostrarse como una líder capaz de liderar todos los ámbitos de la política andaluza, incluido el institucional. Otros, en cambio, avalan la decisión de priorizar el contacto directo con los ciudadanos sobre los actos protocolarios.

El tiempo dirá cuál de estas dos visiones resulta más efectiva de cara a las urnas. Lo que resulta indiscutible es que el Día de Andalucía de 2023 ha dejado imágenes para el recuerdo y ha puesto de manifiesto las complejas dinámicas internas del principal partido de la oposición. La fotografía de Susana Díaz conversando con Juanma Moreno, la figura solitaria de Montero en el Parlamento y la decisión de contraprogramar con un acto en Moguer conforman un triángulo político que definirá los próximos meses de campaña.

La ciudadanía andaluza, mientras tanto, observa estos movimientos con la expectativa de quienes saben que cada gesto cuenta en la carrera hacia la Presidencia de la Junta. El 28 de febrero ya no es solo una fecha conmemorativa, sino un termómetro político que mide la temperatura de una región que se prepara para una cita electoral decisiva. Las estrategias desplegadas este día por los principales actores políticos han dejado claro que la batalla por Andalucía ya está en marcha y que cada detalle, por mínimo que parezca, puede marcar la diferencia en un escenario tan competitivo como el actual.

Referencias