El caso Renee Nicole Good: cómo el ICE bloqueó la ayuda médica tras el disparo

Un video revela que agentes federales impidieron que un doctor atendiera a la víctima de 37 años en Minneapolis, desatando una crisis sobre el uso de la fuerza y el deber de asistencia.

Nueva evidencia visual ha sacudido la opinión pública estadounidense en torno a un incidente mortal ocurrido en Minneapolis. Un material difundido por el Huffington Post captó el momento exacto en que efectivos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) obstaculizaron los intentos de un profesional de la salud por prestar primeros auxilios a una mujer gravemente herida por disparos oficiales.

Los hechos se remontan al pasado 7 de enero, cuando Renee Nicole Good, una mujer de 37 años y madre de tres menores, perdió la vida durante un enfrentamiento con autoridades federales. Las imágenes, registradas por un testigo ocular apenas segundos después de los disparos, muestran el vehículo de la víctima chocado contra otro automóvil estacionado, mientras ella yacía sin asistencia dentro.

Durante los 32 segundos que dura la grabación, se observa a numerosos agentes en la escena, pero ninguno presta atención médica a Good. En un momento crítico, un hombre que se identifica como médico intenta acercarse para auxiliarla, pero es claramente apartado por los efectivos sin que se le permita ejercer su labor.

El grito desgarrador de una vecina resume la desesperación colectiva: "¿Dónde están?", preguntaba en referencia a los servicios de emergencia. Cuando un agente le ordena calmarse, su respuesta es contundente: "¿Cómo puedo relajarme si acabas de matar a mi maldita vecina?".

La identidad de la fallecida fue confirmada más tarde por la agencia Associated Press. Renee Nicole Good era conocida en su comunidad como una persona dedicada a su familia y con un historial de cuidado hacia otros. Su madre, Donna Ganger, la recordó en declaraciones emotivas: "Era una de las personas más amables que he conocido. Sumamente compasiva. Cuidó de personas toda su vida. Era un ser humano increíble".

Una grabación previa al incidente, analizada por medios locales, muestra a un agente federal enmascarado efectuando múltiples disparos contra el automóvil donde se encontraba Good. El vehículo continuó en movimiento durante algunos metros antes de impactar contra otro coche y detenerse definitivamente.

La versión oficial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) sostiene que la mujer intentó "utilizar su vehículo como arma" contra los agentes, quienes actuaron en "defensa propia". Esta narrativa, sin embargo, ha sido cuestionada de forma tajante por autoridades locales y activistas.

El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, no dudó en desafiar la explicación gubernamental: "Ya están intentando presentar esto como un acto de defensa propia. Tras haber visto el video con mis propios ojos, quiero decirlo claramente: eso es una tontería. Un agente usó su poder de forma imprudente y eso resultó en la muerte de alguien".

Más allá de la controversia sobre si el uso de la fuerza letal fue justificado, el caso ha puesto el foco en una cuestión aún más preocupante: la negativa sistemática a permitir asistencia médica inmediata a una persona con heridas de gravedad. Este aspecto podría convertirse en el eje central de la investigación judicial y administrativa que se avecina.

Expertos en derechos civiles señalan que, independientemente de las circunstancias que llevaron al disparo, la obligación de prestar ayuda inmediata a un herido es un principio básico de humanidad y, en muchas jurisdicciones, un deber legal. El hecho de que un profesional cualificado haya sido deliberamente impedido de actuar plantea serias interrogantes sobre los protocolos del ICE y la formación de sus agentes.

La comunidad de Minneapolis, aún consciente de las tensiones raciales y policiales que sacudieron la ciudad tras la muerte de George Floyd en 2020, ha recibido este nuevo incidente con una mezcla de dolor y furia. Organizaciones de derechos humanos han convocado protestas y exigen la suspensión inmediata de los agentes involucrados.

El caso también ha reavivado el debate nacional sobre el rol del ICE en las comunidades y el nivel de accountability al que están sujetos sus agentes. A diferencia de las fuerzas policiales locales, los agentes federales de inmigración operan con un manto de inmunidad que dificulta la investigación y el castigo de presuntos abusos.

Mientras tanto, la familia de Renee Nicole Good prepara los funerales y exige justicia. Su madre ha hecho un llamado a que se haga pública toda la verdad: "Mi hija merece que se sepa lo que realmente pasó. No pueden justificar su muerte con excusas".

Las autoridades federales han anunciado una investigación interna, pero activistas advierten que estos procesos rara vez resultan en sanciones significativas. Han solicitado la intervención del Departamento de Justicia y una revisión independiente de las políticas de uso de fuerza del ICE.

El video que muestra al médico siendo apartado se ha viralizado en redes sociales, acumulando millones de reproducciones y generando el hashtag #JusticeForRenee. La imagen de un profesional de la salud siendo impedido de salvar una vida ha resonado particularmente entre el público, que ve en ello una violación de los principios éticos más básicos.

Analistas políticos sugieren que este caso podría presionar al Congreso para revisar las facultades del ICE y establecer mecanismos de supervisión más robustos. La administración Biden, que prometió reformar el sistema de inmigración y responsabilizar a las agencias federales, se enfrenta ahora a una prueba de fuego sobre su compromiso con el cambio.

En Minneapolis, el dolor es palpable. Vecinos de Good han colocado velas y flores en el lugar del incidente, transformando el espacio en un memorial improvisado. Muchos llevan carteles que preguntan: "¿Por qué no la dejaron recibir ayuda?".

La pregunta queda flotando en el aire, sin respuesta oficial convincente. Mientras tanto, tres niños han quedado huérfanos de madre, una comunidad exige respuestas y un médico lleva consigo la frustración de no haber podido cumplir con su juramento hipocrático.

El tiempo dirá si este caso marca un punto de inflexión en la rendición de cuentas de las agencias federales o si se suma a la larga lista de incidentes donde el uso excesivo de la fuerza queda impune. Por ahora, lo único cierto es que Renee Nicole Good no recibió la oportunidad de sobrevivir que podría haber tenido, y que eso es una tragedia que no puede ni debe ser ignorada.

Referencias