Hugo Carvajal, conocido como El Pollo y exdirector del servicio de inteligencia militar venezolano, ha presentado un documento explosivo al presidente estadounidense Donald Trump donde desgrana la estructura criminal del régimen de Nicolás Maduro. El escrito, al que ha tenido acceso esta redacción, representa la confesión más detallada de un alto cargo chavista sobre las actividades ilícitas del llamado cártel de los Soles.
El texto, entregado este miércoles desde la prisión donde cumple condena en Estados Unidos tras su extradición en 2023, describe una organización que trasciende el mero narcotráfico para configurarse como una verdadera corporación transnacional del crimen. Carvajal, que dirigió la inteligencia militar venezolana durante dos décadas, admite su participación en esta trama y ofrece una colaboración sin precedentes con las autoridades norteamericanas.
Según el documento, el cártel no se limitaba al tráfico de drogas, sino que operaba una sofisticada red de infiltración política en múltiples países, incluidos Estados Unidos. El exmilitar asegura que el régimen mantuvo durante años acuerdos con Rusia y Cuba para espiar a territorio estadounidense, con operaciones que incluían la interceptación de comunicaciones submarinas y la penetración de instalaciones militares clave.
Las fuentes consultadas indican que Carvajal ha mostrado disposición a entregar al Departamento de Justicia información sensible sobre casos de corrupción vinculados a altos exfuncionarios del Gobierno español. Esta circunstancia podría derivar en una investigación paralela que afectaría a la política nacional, según confirman personas cercanas al caso.
El exdirector de inteligencia detalla en su escrito que agentes rusos propusieron intervenir los cables submarinos que conectan el continente americano con Estados Unidos, mientras que los servicios cubanos dirigían redes de espionaje activas dentro de bases navales de la costa este estadounidense. Estas afirmaciones, si se confirman, revelarían una vulnerabilidad de seguridad nacional de gran magnitud.
Carvajal asegura que durante veinte años el régimen venezolano envió agentes encubiertos a suelo norteamericano, algunos de los cuales se camuflaron dentro de la oposición democrática. «Presumían de haber enviado miles de espías durante décadas, algunos hoy convertidos en políticos», afirma textualmente en su carta, abriendo la puerta a posibles revelaciones sobre la identidad de estos infiltrados.
La confesión incluye además acusaciones directas contra Diosdado Cabello y otros altos responsables del chavismo, a quienes sitúa como líderes de esta organización criminal. Carvajal describe un sistema de cooperación con servicios de inteligencia extranjeros, incluidos algunos de Estados Unidos, que habrían facilitado la permanencia en el poder tanto de Hugo Chávez como de Maduro.
El exmilitar, que se ha atribuido cuatro delitos penales ante un tribunal estadounidense, presenta este documento como parte de su estrategia de cooperación judicial. Su abogado defensor ha negociado un acuerdo que podría reducir su condena a cambio de información de alto valor para la seguridad nacional estadounidense.
Las implicaciones de estas revelaciones son múltiples. Por un lado, comprometen la estabilidad del régimen venezolano en un momento de tensión internacional. Por otro, crean una crisis diplomática potencial con España, dado el ofrecimiento de datos sobre corrupción de altos cargos españoles. La Fiscalía estadounidense podría activar investigaciones que afectarían a figuras políticas de ambos lados del Atlántico.
Expertos en seguridad nacional consultados consideran que la información de Carvajal, si resulta verificable, representaría uno de los mayores contrainteligence breaches de las últimas décadas. La posible identificación de agentes dobles y políticos comprometidos genera inquietud en los círculos de poder de Washington.
El documento llega en un momento de máxima tensión entre Estados Unidos y Venezuela, con sanciones económicas en vigor y un reconocimiento diplomático limitado. La administración Trump podría utilizar estas revelaciones para justificar nuevas medidas contra el régimen de Maduro o para presionar a aliados europeos.
Desde el punto de vista legal, la situación de Carvajal es compleja. Su extradición desde España el año pasado culminó un largo proceso judicial que incluyó años de cautiverio en la Audiencia Nacional. Ahora, su testimonio podría ser clave para desarticular redes criminales que operan desde Caracas.
Las autoridades españolas mantienen un silencio cauteloso ante la posibilidad de que se active una investigación sobre exaltos cargos. El Ministerio del Interior y la Fiscalía General del Estado no han realizado declaraciones oficiales, aunque fuentes gubernamentales admiten que siguen la evolución del caso con «máxima atención».
El futuro inmediato de estas revelaciones depende de cómo el Departamento de Justicia estadounidense valore la información ofrecida. Si se considera creíble y verificable, Carvajal podría convertirse en el testigo estrella de una de las mayores operaciones contra el crimen organizado internacional de los últimos años.
Mientras tanto, el régimen venezolano ha desmentido categóricamente las acusaciones, calificándolas de «mentiras de un traidor» en un comunicado oficial difundido por el canal estatal. No obstante, la presión internacional sobre Maduro se intensifica con cada nueva revelación de sus exaliados.