Elecciones Honduras 2025: caos técnico, empate y la injerencia de Trump

La página del CNE colapsó con el 57% del conteo, los candidatos están técnicamente empatados y el expresidente estadounidense acusa fraude sin pruebas

La jornada electoral en Honduras ha derivado en una situación de incertidumbre sin precedentes tras una serie de contratiempos que han puesto en jaque la transparencia del proceso. La caída técnica de la plataforma oficial del Consejo Nacional Electoral (CNE) en el momento más crucial del escrutinio ha desatado una ola de especulaciones y tensiones políticas que amenazan con desestabilizar la ya frágil democracia centroamericana.

El incidente se produjo cuando el conteo preliminar alcanzaba el 57% de los votos procesados, justo en el instante en que los dos principales candidatos mantenían una diferencia mínima que técnicamente los situaba en empate. La empresa responsable de la infraestructura tecnológica del sistema de datos confirmó que la página web del CNE permaneció inaccesible durante varias horas debido a una avería informática que paralizó la transmisión de resultados en tiempo real.

Este percance tecnológico, lejos de ser un mero contratiempo administrativo, ha generado profundas suspicacias entre los partidos políticos contendientes. La coincidencia temporal entre el fallo del sistema y el empate técnico entre los aspirantes a la presidencia ha alimentado teorías sobre posibles manipulaciones, aunque las autoridades electorales han insistido en que el problema no comprometió la integridad de los datos almacenados internamente.

La presidenta del CNE, Ana Paola Hall, ha salido al paso de las críticas recordando que el marco legal hondureño establece un plazo de treinta días naturales para la proclamación de resultados definitivos. Este periodo, lejos de ser una anomalía, responde a la necesidad de realizar un escrutinio especial minucioso que garantice la exactitud de cada acta de votación.

Durante este mes, los técnicos electorales deben revisar las actas que presentan discrepancias, procesar los documentos pendientes de remisión y completar el recuento especial en aquellas mesas donde se detectaron irregularidades. Hall ha hecho un llamamiento a la calma ciudadana y ha enfatizado la importancia de mantener un clima de paz social hasta la publicación de la declaratoria oficial.

Las inconsistencias detectadas en varias actas fueron la causa oficial que motivó la interrupción del conteo rápido. La consejera presidenta explicó que la pausa en la transmisión preliminar buscaba evitar la difusión de cifras que podrían contener errores y que necesitaban verificación exhaustiva. Esta medida, argumentó, forma parte del compromiso institucional con la transparencia y la precisión.

No obstante, la falta de información oficial durante las horas de paralización técnica creó un vacío que fue rápidamente ocupado por especulaciones. Los candidatos Nasry Asfura, del Partido Nacional, y Salvador Nasralla, de la Alianza de Oposición, mantienen una diferencia de apenas unos miles de votos que hace imposible declarar un vencedor claro sin completar el escrutinio total.

La situación se ha visto agravada por la injerencia externa del expresidente estadounidense Donald Trump, quien ha utilizado su plataforma digital Truth Social para cuestionar el proceso sin aportar evidencias concretas. Trump ha acusado al CNE de "intentar alterar los resultados" y ha advertido de un "escándalo mayúsculo" si su candidato favorito no resulta vencedor.

El respaldo explícito de Trump a Asfura no es casual. Ambos políticos comparten una ideología de derecha nacionalista y una retórica antiizquierda que ha definido la política estadounidense en la región. El magnate inmobiliario ve en el candidato nacionalista un aliado estratégico para contrarrestar la influencia de gobiernos progresistas en Centroamérica, particularmente aquellos con vínculos con Venezuela.

Esta intervención extranjera ha sido recibida con preocupación por los observadores internacionales, quienes temen que los comentarios de Trump puedan inflamar los ánimos de una población ya polarizada. La historia reciente de Honduras, que sufrió un golpe de Estado en 2009 y ha vivido bajo gobiernos cuestionados por corrupción, hace especialmente vulnerable su sistema democrático a este tipo de presiones externas.

El contexto regional no puede ignorarse. Centroamérica se ha convertido en un campo de batalla geopolítico donde Estados Unidos, China y otras potencias compiten por influencia. La victoria de un candidato afín a Trump consolidaría la presencia estadounidense en una zona clave para el control migratorio y comercial.

Mientras tanto, en las calles de Tegucigalpa y San Pedro Sula, la incertidumbre crece. Los ciudadanos, ya agobiados por la violencia de las maras, la pobreza extrema y la falta de oportunidades, observan con desconfianza cómo su futuro político se decide en un laberinto de procedimientos técnicos y acusaciones cruzadas.

La oposición ha exigido transparencia total en el manejo de las actas cuestionadas y ha movilizado a sus fiscales para vigilar el recuento especial. Por su parte, el Partido Nacional ha defendido la legitimidad del proceso y ha denunciado una "campaña de desinformación" destinada a desacreditar una eventual victoria de su candidato.

Expertos en sistemas electorales advierten que la combinación de fallos tecnológicos, márgenes ajustados y políticos influyentes cuestionando el proceso crea un cóctel peligroso. La experiencia internacional demuestra que la confianza en las instituciones electorales se erosiona rápidamente cuando los ciudadanos perciben falta de transparencia.

El CNE ha prometido publicar un informe técnico detallado sobre las causas del fallo informático y ha reforzado la seguridad de sus servidores. Sin embargo, el daño a la percepción pública puede ser irreversible, especialmente en un país donde la desconfianza institucional es endémica.

Las próximas semanas serán cruciales. Mientras el recuento especial avanza a paso lento, la presión internacional y nacional sobre el CNE aumenta. La comunidad diplomática ha hecho un llamado a respetar los plazos legales y a evitar declaraciones prematuras que puedan socavar la legitimidad del próximo gobierno.

La lección de estas elecciones es clara: la tecnología no es infalible y su fallo en momentos críticos puede poner en riesgo procesos democráticos enteros. Honduras necesita no solo resultados creíbles, sino también un proceso que genere confianza, algo que el percance del CNE ha puesto en entredicho.

Mientras tanto, los hondureños esperan pacientemente, con la esperanza de que sus votos sean contados correctamente y que el ganador, quienquiera que sea, gobierne para todos en una nación profundamente dividida.

Referencias