Empate técnico en Honduras: Asfura y Nasralla se disputan la presidencia por 515 votos

El recuento electoral mantiene en vilo al país centroamericano mientras el CNE pide calma a la población ante la mínima diferencia entre los dos principales candidatos

Honduras permanece en vilo este martes mientras las autoridades electorales continúan con el recuento de votos de las elecciones presidenciales celebradas el pasado domingo. La contienda electoral ha dejado un escenario de máxima tensión: un empate técnico entre los dos principales candidatos que mantienen al país en una incertidumbre sin precedentes.

Con más de la mitad del escrutinio ya procesado, la diferencia entre los contendientes es prácticamente inexistente. Según los datos difundidos alrededor del mediodía hora local, el candidato del Partido Nacional Conservador, Nasry Asfura, acumulaba un total de 749.022 sufragios, lo que representa el 39,91% de los votos válidos. Por su parte, el aspirante del Partido Liberal, Salvador Nasralla, registraba 748.507 papeletas a su favor, equivalentes al 39,89% del total.

La brecha entre ambos candidatos es de tan solo 515 votos, una cifra ínfima que no permite atribuir una victoria clara a ninguna de las partes. Este margen, prácticamente marginal dentro del universo electoral hondureño, ha generado un clima de expectación y cautela entre la población y los propios protagonistas de la contienda.

Un sistema sin bala de plata

Uno de los elementos que agudiza la complejidad de esta situación es la ausencia de una segunda vuelta electoral en el marco legal hondureño. A diferencia de otros sistemas democráticos de la región, donde un ballotage dirimiría esta igualdad, en Honduras el triunfo recae directamente sobre el candidato que obtenga la mayoría simple de votos, por estrecha que sea. Esta particularidad convierte cada papeleta en un bien de incalculable valor y prolonga la agonía de la espera.

De consolidarse esta tendencia, el país experimentaría un giro hacia posiciones conservadoras, consolidando el poder del Partido Nacional, que ya gobernó durante los últimos ocho años bajo la administración de Juan Orlando Hernández. No obstante, la eventualidad de una victoria de Nasralla abriría una nueva etapa liberal en la política hondureña.

El llamado de las autoridades

Ante este panorama, la consejera presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Ana Paola Hall, ha hecho un llamado público a la serenidad. En declaraciones a los medios, Hall ha solicitado a los ciudadanos que mantengan la calma y ejerzan la paciencia mientras los técnicos concluyen el proceso de contabilización.

La funcionaria ha explicado que el Sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) ya ha cumplido su función, logrando procesar más del 50% de las actas en tiempo récord. Sin embargo, el escrutinio definitivo de las elecciones generales continuará publicándose de forma progresiva en el portal oficial del organismo electoral.

Hall ha enfatizado que el TREP no solo satisface la demanda ciudadana de transparencia inmediata, sino que también contribuye a desescalar las tensiones sociales y garantiza la certeza jurídica del proceso. La autoridad electoral ha pedido específicamente que se aguarde la finalización del conteo de actas de contingencia 1 y 2, para posteriormente iniciar el escrutinio especial que concluirá con el proceso general.

Optimismo controlado en el Partido Liberal

A pesar de encontrarse en una posición de virtual desventaja por escasos votos, la estructura del Partido Liberal ha descartado cualquier escenario de derrota. Este lunes, el coordinador de la Comisión Nacional de Campaña, Tomás Lozano, calificó de "muy hipotética" la posibilidad de un resultado adverso para Nasralla.

En una comparecencia ante la prensa, Lozano argumentó que la tendencia real de los datos indica una evolución favorable al candidato liberal en los próximos días. "La realidad electoral está indicando que, más bien, nuestro instituto político se va a alzar con la victoria", manifestó el dirigente en ausencia del propio Nasralla.

El portavoz liberal ha reiterado que la única circunstancia bajo la cual aceptarían un resultado negativo sería la emisión de un fallo definitivo y fundamentado por parte del CNE, una vez concluido el cómputo total de actas a nivel nacional. Esta postura refleja una estrategia de máxima expectativa y presión simbólica sobre el proceso.

Las acusaciones desde la izquierda

En el otro extremo del espectro político, la candidata del Partido Libertad y Refundación (Libre), Rixi Moncada, ha mantenido su discurso de resistencia pese a encontrarse a considerable distancia de los dos principales contendientes. La aspirante de izquierdas ha insistido en que las elecciones "no están perdidas" para su proyecto.

Moncada ha reiterado sus denuncias sobre una supuesta "injerencia extranjera" en el proceso electoral, responsabilizando directamente al presidente de Estados Unidos de haber influido en el desarrollo de la contienda. En una intervención ante los medios, la candidata afirmó que "el bipartidismo nos impuso su trama electoral", sugiriendo una conspiración de los partidos tradicionales para marginar a las fuerzas progresistas.

Plazos y próximos pasos

El calendario electoral hondureño establece que el CNE dispone de un plazo máximo de 30 días para proclamar los resultados oficiales y definitivos de las elecciones del domingo. No obstante, las autoridades no descartan que el proceso pueda concluir antes de lo previsto si el ritmo de conteo se mantiene acelerado.

En caso de que la transmisión de datos en la página web del ente electoral se complete en los próximos días, el informe final que ponga fin al proceso electoral podría conocerse antes de las celebraciones navideñas, despejando la incertidumbre que actualmente planea sobre la nación centroamericana.

Una democracia en prueba

La situación actual pone a prueba la resiliencia de las instituciones democráticas hondureñas. La lentitud del escrutinio, aunque técnicamente justificada por la necesidad de precisión, genera ansiedad en una sociedad acostumbrada a resultados inmediatos. La experiencia de otros países de la región demuestra que los empates técnicos pueden ser momentos de tensión, pero también oportunidades para fortalecer la confianza en los procesos electorales transparentes.

Mientras tanto, Honduras espera. Cada acta revisada, cada voto contabilizado, acerca al país a la resolución de una de las elecciones más reñidas de su historia reciente. La responsabilidad recae tanto sobre los hombros de los funcionarios electorales como sobre la madurez política de los actores involucrados, quienes deberán aceptar el veredicto de las urnas, cualquiera que sea el resultado final.

Referencias