El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha confirmado este lunes que aproximadamente un tercio de las exportaciones porcinas españolas se encuentran temporalmente bloqueadas como consecuencia de la detección de varios casos de peste porcina africana (PPA) en jabalíes silvestres de la zona de Cerdanyola del Vallès, en el entorno del Parque de Collserola en Barcelona.
Durante una rueda de prensa convocada con carácter urgente, el titular de Agricultura ha detallado que hasta el momento se han identificado seis ejemplares de jabalí muertos que presentan síntomas compatibles con la enfermedad viral. De estos, dos casos ya han sido confirmados mediante pruebas realizadas en laboratorios catalanes, mientras que los cuatro restantes permanecen en proceso de verificación por parte del Laboratorio Central de Veterinaria de Madrid, que debe emitir el dictamen definitivo.
La noticia ha generado una inmediata reacción en los mercados internacionales y ha obligado a activar el protocolo de emergencia sanitaria, ya que España es uno de los principales exportadores mundiales de productos porcinos, con un volumen de negocio exterior que alcanza los 8.800 millones de euros anuales.
Impacto económico y medidas comerciales
Planas ha reconocido que la detección de la enfermedad, aunque solo en fauna silvestre hasta el momento, ha provocado el cierre automático de fronteras comerciales por parte de numerosos países importadores. "Estamos trabajando para limitar al máximo el impacto económico que esta situación pueda tener para nuestro sector porcino", ha asegurado el ministro, quien ha transmitido un mensaje de "tranquilidad, prudencia y responsabilidad" a ganaderos, empresarios y consumidores.
La peste porcina africana es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta exclusivamente a cerdos domésticos y salvajes, pero que no representa ningún riesgo para la salud humana ni para otras especies animales. Sin embargo, su impacto económico puede ser devastador, ya que la única medida efectiva de control es el sacrificio de los animales infectados y la implementación de estrictas barreras sanitarias.
El ministro ha recordado que, según los protocolos internacionales establecidos por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), una vez declarado un foco de PPA, debe transcurrir un año completo sin nuevos casos antes de que el país pueda ser declarado oficialmente libre de la enfermedad y se normalicen completamente las exportaciones.
Zona de restricción y vigilancia intensiva
Ante la gravedad de la situación, las autoridades catalanas y estatales han establecido una zona de restricción de 20 kilómetros alrededor del punto donde se localizaron los jabalíes infectados. Esta área delimitada incluye medidas de control de movimientos, reforzamiento de la bioseguridad en explotaciones porcinas cercanas y intensificación de la vigilancia epidemiológica.
El conseller de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural de la Generalitat de Cataluña, Óscar Ordeig, ha coincidido en la necesidad de actuar con "la máxima celeridad" para contener el foco y evitar que el virus pueda saltar a explotaciones de cerdos domésticos. "Las próximas horas serán decisivas", ha advertido Ordeig, quien confía en que una respuesta rápida permita iniciar negociaciones con los países socios para levantar las restricciones comerciales.
Experiencia internacional y lecciones aprendidas
El ministro Planas ha comparado la situación actual con dos brotes recientes en Europa: el ocurrido en las Ardenas belgas en 2018 y el detectado en las inmediaciones de Roma en 2022. En ambos casos, la rápida intervención de las autoridades sanitarias permitió controlar la propagación y minimizar los daños económicos, aunque las restricciones comerciales se mantuvieron durante el período exigido por los organismos internacionales.
"Contamos con un sector porcino altamente profesionalizado y modernizado, que nos permite afrontar este episodio con muchas más garantías que hace tres décadas, cuando España sufrió la última crisis de peste porcina", ha destacado Planas. La última vez que España registró casos de PPA fue en 1995, logrando su erradicación completa tras una intensa campaña de vacunación y control.
Situación del sector y perspectivas
España es el segundo productor de carne de cerdo de la Unión Europea, solo por detrás de Alemania, y el cuarto exportador mundial. El sector emplea a más de 400.000 personas directa e indirectamente y representa aproximadamente el 2% del PIB nacional.
Los principales mercados de destino para el porcino español son China, Japón, Corea del Sur y otros países asiáticos, además de la propia Unión Europea. Muchos de estos países han suspendido de forma preventiva las importaciones de productos porcinos españoles hasta que no se aclare la situación sanitaria.
El ministro ha anunciado que este mismo lunes mantendrá una reunión de urgencia con las principales organizaciones del sector porcino para analizar la situación y coordinar la respuesta. Entre las medidas previstas figuran el refuerzo de la bioseguridad en todas las explotaciones de la zona afectada, la movilización de recursos económicos para compensar posibles pérdidas y la activación de un plan de comunicación para preservar la confianza de los consumidores y mercados internacionales.
Desafíos y próximos pasos
Aunque la enfermedad no afecta a humanos, el riesgo principal es la propagación a granjas porcinas, donde el virus puede tener una tasa de mortalidad del 100% en animales susceptibles. Las autoridades han activado un protocolo de vigilancia intensiva que incluye el rastreo de movimientos de fauna silvestre, el control de residuos alimentarios que puedan servir de vehículo de transmisión y la coordinación con cazadores y propietarios de tierras.
El conseller Ordeig ha insistido en que la colaboración ciudadana es fundamental para detectar rápidamente nuevos casos. Se ha habilitado un teléfono de emergencia y se han reforzado los equipos de inspección veterinaria. Además, se han suspendido temporalmente las batidas de jabalíes en la zona para evitar la dispersión de animales potencialmente infectados.
Impacto en el consumo nacional
Desde el Ministerio de Agricultura se ha querido transmitir un mensaje de tranquilidad a los consumidores españoles: la carne de cerdo producida en España es totalmente segura para el consumo humano, ya que la PPA no afecta a las personas. Los controles sanitarios en mataderos y la trazabilidad del producto garantizan que ningún animal enfermo pueda entrar en la cadena alimentaria.
No obstante, el sector teme un efecto dominó en la confianza del consumidor, similar al ocurrido con otras crisis alimentarias. Para evitarlo, se reforzarán las campañas de comunicación y se mantendrá una transparencia total sobre la evolución de la situación.
Perspectiva a medio plazo
Los expertos sanitarios estiman que, si las medidas de contención son efectivas y no se detectan nuevos casos más allá de la zona inicial, España podría comenzar a negociar la reapertura de algunos mercados en los próximos meses. Sin embargo, el proceso de normalización completa será largo y requerirá una vigilancia constante.
El ministro Planas ha concluido su intervención reafirmando el compromiso del Gobierno con el sector porcino español: "Vamos a dedicar todos los recursos necesarios para superar esta crisis con la menor afectación posible. Tenemos un sector fuerte, moderno y preparado, y confiamos en su capacidad de resistencia".
Mientras tanto, el sector porcino catalán y español permanece en estado de alerta máxima, con la esperanza de que la rápida detección y la contundente respuesta sanitaria permitan controlar el brote antes de que pueda afectar a las explotaciones de cerdos domésticos, lo que multiplicaría exponencialmente el impacto económico y social de esta crisis sanitaria.