Cataluña confirma cuatro nuevos casos de peste porcina africana en Collserola

El brote afecta a jabalíes silvestres en la sierra de Collserola, cerca de Barcelona, levantando la alarma en el principal sector agroalimentario de la comunidad

Cataluña ha confirmado la detección de cuatro nuevos casos de peste porcina africana (PPA) en jabalíes silvestres, todos ellos localizados en el mismo perímetro donde se identificaron los dos primeros ejemplares hace apenas unos días. El hallazgo se produjo en la sierra de Collserola, un espacio natural de gran valor ecológico que se extiende por las proximidades de Barcelona y que registra una intensa afluencia de visitantes durante los fines de semana, lo que complica las labores de contención.

El análisis de las muestras recogidas de los cuatro ungulados fallecidos ha sido realizado por el IRTA CReSA (Centro de Investigación en Sanidad Animal) de la comunidad autónoma, institución referente en el diagnóstico de enfermedades veterinarias y centro de investigación de prestigio internacional. Según confirmaron fuentes del Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat, los resultados han sido inequívocamente positivos para el virus de la PPA, una enfermedad altamente contagiosa que afecta exclusivamente a cerdos y jabalíes, sin representar ningún riesgo para la salud humana ni para otras especies animales domésticas o salvajes.

El escenario de contagio se circunscribe a un radio de vigilancia muy concreto, situado a escasos metros del campus de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Esta proximidad geográfica entre todos los casos detectados hasta la fecha constituye un dato relevante y en cierto modo tranquilizador para las autoridades sanitarias, ya que indica que el brote permanece contenido en un área delimitada y no ha mostrado signos de dispersión territorial más allá de este núcleo focal. Sin embargo, la naturaleza resiliente del virus exige extremar las precauciones.

Medidas de contención inmediatas y restricciones de acceso

Ante la gravedad de la situación y el riesgo potencial de expansión, la Generalitat de Cataluña decretó el cierre total del acceso a la zona afectada a partir del viernes pasado. La medida busca limitar drásticamente la presencia humana en el entorno, reduciendo así el riesgo de que personas, vehículos, bicicletas o equipamiento contribuyan a la propagación mecánica del patógeno hacia otras áreas limpias. Collserola es un destino muy popular entre excursionistas, corredores y ciclistas de montaña, por lo que la restricción afecta a una importante franja de usuarios habituales del parque natural que deberán modificar sus rutas durante las próximas semanas.

Paralelamente, se ha convocado una reunión urgente con los alcaldes de los municipios limítrofes - Sant Cugat del Vallès, Cerdanyola del Vallès, Barcelona y otros - para coordinar las actuaciones municipales y establecer un protocolo conjunto de vigilancia y comunicación. La colaboración interadministrativa se presenta como un pilar fundamental para el éxito de las medidas de control, evitando duplicidades y asegurando una respuesta homogénea en todo el área de influencia del brote.

El peso económico del sector porcino y el riesgo comercial

La incidencia de la peste porcina africana en Cataluña no es un problema sanitario aislado, sino que amenaza directamente a uno de los pilares de la economía agroalimentaria tanto de la comunidad autónoma como de España en su conjunto. El país ostenta el liderazgo indiscutible en producción porcina de la Unión Europea, con un 24% del total comunitario, y se sitúa como el tercer productor mundial, solo por detrás de China y Estados Unidos. Esta posición de privilegio se fundamenta en décadas de trabajo sanitario, eficiencia productiva y estrategias comerciales agresivas.

En el caso concreto de Cataluña, el sector cuenta con aproximadamente 5.000 granjas de porcino que generan un volumen de negocio considerable y emplean a decenas de miles de personas directa e indirectamente. La mitad de la producción cárnica se destina a mercados exteriores, principalmente en Asia y Europa, lo que convierte a la comunidad en un actor exportador clave para el balance comercial español. Cualquier indicio de expansión de la enfermedad podría desencadenar restricciones comerciales devastadoras, ya que numerosos países aplican políticas de cero riesgo que implican el cierre automático de fronteras a la carne de cerdo procedente de zonas afectadas, incluso sin que existan casos en granjas comerciales.

El sindicato Unió de Pagesos ha elevado ya su voz de alerta, exigiendo una coordinación efectiva y sin fisuras entre el Gobierno central y la Generalitat para evitar que el brote alcance las explotaciones ganaderas. La contención en la fauna silvestre es, en este sentido, la primera línea de defensa de un sector que mueve millones de euros y sustenta el tejido productivo de numerosas comarcas rurales catalanas.

Características de la enfermedad y su impacto en la fauna

La peste porcina africana, conocida coloquialmente entre los profesionales veterinarios como "La PEPA", es una enfermedad viral de máxima gravedad que puede diezmar poblaciones enteras de cerdos en cuestión de días. Los síntomas clínicos incluyen fiebre alta persistente, tos, dificultad respiratoria, hemorragias internas y letargo, con una tasa de mortalidad que puede alcanzar el 100% en las granjas afectadas donde no se aplica un sacrificio preventivo inmediato.

A diferencia de la gripe porcina o otras zoonosis, la PPA no presenta capacidad de infectar a personas ni a animales domésticos como perros o gatos. Su contagio se produce mediante el contacto directo entre animales vivos, la ingestión de alimentos contaminados, restos de carnes infectadas o la picadura de vectores biológicos como las garrapatas de la especie Ornithodoros, que actúan como reservorio del virus. La resistencia del virus en el medio ambiente, especialmente en productos cárnicos y derivados, constituye uno de los principales desafíos para su erradicación, ya que puede permanecer viable durante meses en condiciones de refrigeración y congelación.

España mantenía un período de 30 años libre de la enfermedad desde el último caso registrado en noviembre de 1994. Este historial sanitario impecable ha sido uno de los argumentos comerciales más sólidos del sector porcino español en los mercados internacionales exigentes. La reaparición de la PPA supone, por tanto, un revés de gran calado que pone en riesgo la reputación sanitaria del país y puede comprometer años de esfuerzos diplomáticos y comerciales.

Protocolo de diagnóstico y vigilancia epidemiológica

La rapidez con la que se han obtenido los resultados de los análisis pone de manifiesto la eficacia del sistema de vigilancia activa desplegado desde 2019 en todo el territorio catalán. El servicio funciona las 24 horas del día, los 365 días del año, permitiendo una respuesta inmediata ante la aparición de animales muertos en el medio natural. Las muestras de los cuatro jabalíes han sido enviadas al Laboratorio Central de Veterinaria de Algete (Madrid) dependiente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para su confirmación oficial y notificación internacional, aunque las autoridades catalanas no cuestionan la fiabilidad de los resultados obtenidos en el IRTA CReSA.

Este doble sistema de verificación refuerza la transparencia del proceso y garantiza la validez de los datos ante organismos internacionales como la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). La notificación rápida es esencial para activar los protocolos de contención y mantener la confianza de los socios comerciales, evitando que se apliquen sanciones comerciales prematuras.

Reacción institucional y mensaje a la ciudadanía

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación del Gobierno central, Luis Planas, ha hecho un llamamiento a la "prudencia" y la "tranquilidad" en una declaración pública este sábado, tratando de calmar los temores de un sector ya azotado por la volatilidad de los mercados, los costes crecientes de producción y la incertidumbre regulatoria. Su mensaje subraya la importancia de no caer en la alarma social mientras se trabaja técnicamente en la resolución del problema, aunque reconoce la seriedad del desafío.

Desde el Departamento de Agricultura catalán se ha hecho una apuesta decidida por la transparencia, difundiendo la noticia con el objetivo de concienciar a la población sobre la gravedad de la situación y la importancia de cumplir las medidas restrictivas. La colaboración ciudadana es crucial: evitar el contacto con jabalíes muertos o enfermos, no alimentar a la fauna silvestre, desinfectar calzado y vehículos después de transitar por zonas rurales, y respetar las restricciones de acceso son comportamientos que pueden marcar la diferencia en la lucha contra la propagación.

Perspectivas y próximos pasos en la gestión del brote

La contención del brote en la fase silvestre es la prioridad absoluta para todas las administraciones implicadas. La experiencia en otros países europeos como Bélgica o República Checa demuestra que la erradicación es posible cuando se actúa con rapidez, determinación y recursos adecuados. La vigilancia intensiva de la población de jabalíes mediante radiotelemetría, la restricción de movimientos en las zonas de riesgo, el aumento de la caza selectiva y la coordinación con el sector ganadero serán las líneas maestras de las próximas semanas.

El éxito de esta operación no solo preservará la salud animal, sino que salvaguardará el futuro de un sector estratégico para la economía española. La comunidad internacional observa con atención la evolución de los acontecimientos, y la capacidad de respuesta de las autoridades españolas servirá de referencia para futuras crisis sanitarias similares en otros estados miembros de la UE.

Mientras tanto, los técnicos sanitarios continúan con el rastreo epidemiológico, intentando identificar el origen exacto de la infección y los posibles vectores de transmisión. La investigación incluye el análisis de movimientos de animales, la revisión de instalaciones ganaderas cercanas, la evaluación de factores de riesgo ambientales y la búsqueda de posibles fuentes de alimentación contaminada que hayan podido atraer a los jabalíes infectados hasta esa zona concreta.

La situación, si bien grave, está bajo control según las autoridades. La clave está en mantener la presión sanitaria, la cohesión institucional y la responsabilidad colectiva para evitar que "La PEPA" se convierta en una amenaza estructural para el tejido productivo catalán y español. La próxima semana será decisiva para determinar si el brote se mantiene circunscrito o si se requieren medidas adicionales de mayor alcance.

Referencias