La Europa League tiene un nuevo protagonista inesperado. Su nombre es Petar Stanic, un futbolista serbio de 22 años que está revolucionando la competición desde las filas del Ludogorets. Lo más sorprendente no es solo su espectacular registro goleador, sino que su posición natural no es la de delantero centro, sino la de mediocentro organizador con capacidad para jugar en banda o como mediapunta. Esta circunstancia convierte su hazaña en algo aún más notable en el panorama europeo.
El pasado jueves, Stanic firmó un hat-trick histórico ante el Celta de Vigo que le catapultó a lo más alto de la tabla de máximos anotadores del torneo. Con cinco goles en su haber, dobla la cifra de jugadores consagrados como Tolisso, Igor Jesús, Iago Aspas, Antony, Franculino, Shaquiri o Cucho Hernández. Pero sus números no se limitan a esta competición: en lo que va de temporada acumula un total de ocho dianas y cinco asistencias en todas las competiciones, cifras excepcionales para un centrocampista.
Lo que pocos saben es que este diamante en bruto estuvo a un paso de vestir la camiseta del Sevilla FC durante el pasado verano. La operación estaba prácticamente cerrada, con un preacuerdo tanto con el jugador como con su club, el TSC Backa Topola serbio. La negociación se había iniciado en abril bajo la supervisión de la anterior dirección deportiva del club hispalense, que había identificado a Stanic como una de las oportunidades más interesantes del mercado de verano.
El trato contemplaba una transferencia por poco más de dos millones de euros, una cifra más que asequible para un futbolista con su proyección, además de incluir un porcentaje sobre una futura venta. El Sevilla FC tenía todo listo para incorporar a un jugador que, además de su olfato goleador, había demostrado su calidad en la Conference League la temporada anterior, donde anotó ocho goles con el Backa Topola.
Sin embargo, la llegada de Antonio Cordón como nuevo director deportivo cambió por completo el rumbo de la operación. Fue el propio Cordón quien decidió desechar la incorporación del mediocentro serbio, priorizando otros perfiles que consideraba más adecuados para el proyecto. Esta decisión, tomada en las últimas semanas del mercado estival, dejó a Stanic sin la opción de recalar en LaLiga.
El Ludogorets aprovechó la oportunidad y cerró su fichaje de inmediato. Hoy, el club búlgaro celebra haberse hecho con los servicios del máximo goleador de la Europa League, mientras el Sevilla observa desde la distancia el espectacular rendimiento de un futbolista que podría haber sido suyo por una inversión relativamente modesta.
El caso de Stanic no es el único que genera debate en la política de fichajes del Sevilla FC. La situación recuerda a la vivida con Mauro Júnior, lateral izquierdo brasileño del PSV. El jugador carioca también estuvo en negociaciones avanzadas con el club andaluz a finales de la temporada pasada, pero las dudas en el organigrama nervionense le hicieron desistir. Finalmente, Mauro Júnior renovó con el conjunto neerlandés, donde esta temporada ha desplegado un nivel espectacular: siete asistencias y un gol, siendo protagonista en victorias de prestigio ante Nápoles y Liverpool en la Champions League.
Estas dos situaciones ponen de manifiesto la importancia de la identificación y decisión rápida en el mercado de fichajes. Mientras el Sevilla FC optó por desechar estas opciones, otros clubes han sabido aprovechar oportunidades de mercado que hoy se traducen en rendimiento deportivo de primer nivel. El fútbol moderno premia la capacidad de detectar talento antes que la competencia, pero también de actuar con determinación una vez localizado.
La decisión de Cordón de priorizar otros perfiles ha generado debate entre la afición sevillista, especialmente tras comprobar el impacto inmediato de Stanic en la máxima competición europea de la UEFA. El serbio no solo ha demostrado su capacidad goleadora, sino que también ha mostrado una madurez táctica sorprendente para su edad, adaptándose a diferentes posiciones y sistemas de juego sin perder efectividad.
El valor de mercado de Petar Stanic ha experimentado una revalorización exponencial desde su llegada al Ludogorets. Lo que pudo ser una inversión de dos millones para el Sevilla FC se ha convertido en una operación redonda para el club búlgaro, que ahora posee uno de los activos más cotizados del fútbol balcánico. La cláusula de porcentaje en una futura venta que pedía el Backa Topola habría reportado beneficios adicionales a los hispalenses, que ahora se quedan sin ese derecho.
El rendimiento de Stanic en la Europa League también pone en cuestión la percepción sobre la calidad de las ligas de Europa del Este. Muchos clubes occidentales dudan de la capacidad de los futbolistas de estas competiciones para dar el salto a grandes ligas, pero el serbio está demostrando que el talento no entiende de fronteras geográficas. Su adaptación al fútbol búlgaro y su impacto inmediato en Europa desmienten prejuicios sobre la necesidad de un periodo de transición más largo.
Desde el Ludogorets, la satisfacción es máxima. Han conseguido un jugador polivalente, goleador y con proyección de futuro por una cifra que hoy parece irrisoria. Stanic se ha convertido en el líder ofensivo de un equipo que compite con garantías en la fase de grupos de la Europa League, demostrando que las inversiones inteligentes en el mercado pueden reportar beneficios deportivos y económicos a corto plazo.
Para el Sevilla FC, la lección es clara: en el fútbol moderno, las oportunidades de mercado son efímeras. La capacidad de decisión y la confianza en los informes de scouting son fundamentales para no perder jugadores que pueden marcar la diferencia. El caso de Petar Stanic servirá como referencia en futuras negociaciones, tanto para el club hispalense como para otros equipos que observen con atención el desarrollo de jóvenes talentos en ligas menos mediáticas.
El futuro de Stanic pinta brillante. Con 22 años, lidera una competición europea y acumula interés de clubes más grandes. Su próximo paso podría estar en una de las cinco grandes ligas, y el precio que tendrán que pagar será considerablemente superior a los dos millones que costó hace apenas unos meses. El Ludogorets, mientras tanto, disfruta de su estrella y acumula argumentos para defender su liderato en la Europa League.
La historia de Petar Stanic es un recordatorio de que en el fútbol, como en la vida, las oportunidades no siempre vuelven. El Sevilla FC tuvo en sus manos a uno de los talentos emergentes más interesantes del continente y decidió no cerrar la puerta, sino directamente desechar la opción. Hoy, el serbio responde sobre el césped, goleando en la Europa League y demostrando que a veces las mejores inversiones son las que parecen más sencillas.