Indra multiplica su beneficio y acelera la integración de Escribano

La tecnológica española alcanza los 436 millones de beneficio neto en 2025 y avanza en la operación con EM&M mientras busca el consenso entre SEPI y los hermanos Escribano

Indra ha cerrado el ejercicio 2025 con unos resultados excepcionales que superan las expectativas del mercado y consolidan su posición como líder tecnológico en el sector de defensa y seguridad. La compañía española registró un beneficio neto de 436 millones de euros, lo que representa un crecimiento del 57% respecto al año anterior. Este desempeño financiero robusto ha permitido a la corporación recompensar a sus accionistas con un dividendo de 0,30 euros por acción, un 20% más que en el ejercicio previo, demostrando así su compromiso con la rentabilidad para los inversores.

Sin embargo, durante la presentación de resultados, la atención de inversores y analistas no estuvo centrada exclusivamente en estas cifras récord. El verdadero foco de interés recayó en la polémica operación de integración de Escribano Mechanical & Engineering (EM&M), la empresa propiedad del presidente de Indra, Ángel Escribano, y uno de los principales proveedores de sistemas mecánicos para la industria de defensa en España.

José Vicente de los Mozos, consejero delegado del grupo, abordó este asunto de forma directa desde el inicio de su intervención. "Me gustaría hablar de un tema que todos esperan. ¿Qué va a pasar con la operación?", señaló, reconociendo implícitamente la expectación generada por esta transacción corporativa que lleva meses en el centro del debate del sector.

El ejecutivo detalló el cronograma de actuaciones: en julio se constituyó una comisión ad-hoc con un protocolo específico, documento que fue difundido públicamente el pasado 20 de febrero a petición de la CNMV. Posteriormente, en diciembre, el Consejo de Administración aprobó por unanimidad el encaje estratégico de la operación. Ya en enero, el mismo órgano le encomendó iniciar conversaciones con los distintos stakeholders implicados, incluyendo a los reguladores, accionistas institucionales y clientes clave.

"Seguimos trabajando en esta operación", enfatizó De los Mozos, un mensaje que, si bien no despeja todas las incógnitas, confirma que el proceso avanza según lo planeado y que la compañía mantiene su compromiso con una resolución que beneficie a todas las partes.

El principal desafío radica en conciliar los intereses de los dos máximos accionistas de la compañía. Por un lado, el Estado español, representado a través de la Sociedad Estatal para las Participaciones Industriales (SEPI), que controla aproximadamente el 28% del capital. Por otro, los hermanos Escribano, fundadores y propietarios de EM&M, cuya participación conjunta les convierte en el segundo grupo accionarial más relevante.

Fuentes cercanas a las negociaciones apuntan que la fórmula preferida por el Ejecutivo sería la creación de una filial que integrase los activos de EM&M, manteniendo cierta autonomía operativa mientras se generan sinergias con las divisiones de Indra. No obstante, el acuerdo final aún no está cerrado y requiere de un consenso que satisfaga ambas partes, especialmente en términos de valoración y gobernanza.

Más allá de esta operación corporativa, De los Mozos aprovechó para esbozar la estrategia de crecimiento futuro de Indra. La compañía dispone de una línea de financiación de mil millones de euros para acometer potenciales adquisiciones, pero con una premisa clara: solo se ejecutarán operaciones que aporten capacidades diferenciales y estratégicas, evitando compras meramente dilatativas.

El consejero delegado fue tajante al respecto: "Tenemos los medios para el día de mañana comprar, pero comprar por crecer no. Cuando te vas a Europa, hay cosas que te venden por un precio y luego rascas y no lo vale. Y las buenas por proteccionismo no te lo venden". Esta declaración contiene una velada referencia a operaciones que no fructificaron, como la tentativa de adquisición de Santa Bárbara o la división militar de IVECO, que finalmente no se concretaron por divergencias en la valorización o barreras regulatorias.

El sector defensa se ha convertido en el principal motor de crecimiento para Indra. Impulsada por el aumento del gasto en este ámbito tanto en España como en la OTAN, la empresa disparó sus ingresos un 12,7% hasta alcanzar los 5.457 millones de euros. Esta tendencia alcista se mantendrá en 2026, año para el que la compañía prevé facturar 7.000 millones de euros, superando ampliamente las previsiones iniciales de su plan estratégico.

La robustez de estas previsiones se sustenta en una cartera de pedidos sin precedentes. Indra cerró 2025 con un backlog de 16.083 millones de euros, prácticamente el doble que el año anterior. Este salto exponencial se explica principalmente por la adjudicación de la mayoría de los Proyectos Especiales de Modernización (PEM) del Ministerio de Defensa, que representan la mayor inversión en capacidades militares de las últimas décadas.

De los 24.800 millones de euros en PEM repartidos durante el año, Indra consiguió posicionarse en 13.800 millones, lo que le convierte en el principal contratista de estos programas estratégicos para las Fuerzas Armadas españolas. Esta posición dominante garantiza flujos de ingresos estables para los próximos años y refuerza su liderazgo tecnológico.

Ante este panorama, la compañía anunció que presentará en los próximos meses una revisión de su plan estratégico. El objetivo es adelantar la meta de alcanzar los 10.000 millones de euros de facturación, inicialmente fijada para 2030, probablemente acercándola a 2028 o 2029.

El éxito de Indra en la captación de estos proyectos militares refuerza su posición como actor clave en la industria de defensa europea. La compañía ha sabido capitalizar el incremento de la inversión en seguridad y defensa tanto en España como en los mercados internacionales donde opera, especialmente en países aliados de la OTAN que están aumentando su gasto militar.

La integración de EM&M, si finalmente se materializa, añadiría capacidades de ingeniería mecánica especializada que complementarían perfectamente el portfolio tecnológico actual de Indra en sistemas de misión, radar y ciberseguridad. Esta sinergia potencial es precisamente lo que justifica la operación en el marco de la estrategia de crecimiento selectivo defendida por su consejero delegado.

Mientras tanto, los inversores han recibido con optimismo los resultados presentados. La combinación de un crecimiento rentable, una política de dividendos creciente y una cartera de pedidos sólida dibuja un escenario favorable para los próximos ejercicios, a pesar de la incertidumbre regulatoria y geopolítica.

La incertidumbre principal continúa siendo la resolución de la operación corporativa con EM&M. La capacidad de Indra para gestionar este proceso de forma transparente y equilibrada será crucial para mantener la confianza de todos sus grupos de interés y evitar conflictos de intereses que puedan perjudicar su reputación.

En definitiva, Indra no solo ha demostrado su capacidad para generar valor en un entorno complejo, sino que también se posiciona para liderar la consolidación del sector de defensa y tecnología en España. La resolución de la integración de Escribano será la próxima pieza clave en este ambicioso tablero estratégico que podría redefinir el panorama industrial del país.

Referencias