Telefónica ha cerrado el ejercicio 2025 con unas pérdidas de 4.318 millones de euros, una cifra que refleja el profundo proceso de reestructuración que vive la operadora española. Este resultado, que supone el tercer año consecutivo en números rojos para la compañía, está directamente vinculado a dos factores principales: la desinversión en varios mercados latinoamericanos y los costes asociados al Expediente de Regulación de Empleo (ERE) aplicado en España.
La salida de los mercados de Argentina, Perú, Uruguay, Ecuador y Colombia -aunque esta última transacción se formalizó ya en 2026- ha generado un impacto negativo de 2.384 millones de euros en las cuentas anuales. A esta cifra se suman los gastos de reestructuración, que alcanzan los 2.900 millones de euros, de los cuales 2.500 millones corresponden exclusivamente al ERE implementado en el mercado doméstico.
El director financiero de la compañía, Juan Azcue, ha sido tajante al respecto: "No habrá reestructuración el año que viene. Las operaciones discontinuadas y las pérdidas tienen mucho que ver con el valor en libros de las mismas. Venezuela está saneada y todo sería upside y el valor de México es pequeño. No veo en absoluto los mismos impactos que hemos visto en el pasado". Estas declaraciones, realizadas durante la presentación de resultados, apuntan a que 2025 debería marcar el fin de este ciclo de pérdidas extraordinarias. El ejecutivo también ha mostrado optimismo respecto a la situación en Venezuela, donde un posible cambio de gobierno podría mejorar significativamente la rentabilidad del activo que Telefónica mantiene en el país caribeño.
Análisis de los resultados operativos
Si se excluyen los efectos extraordinarios, la situación de Telefónica muestra una realidad muy diferente. El beneficio neto ajustado habría alcanzado los 2.122 millones de euros, aunque esta cifra representa un descenso del 19% respecto al ejercicio anterior. Los ingresos del grupo se situaron en 35.120 millones de euros, un 1,5% menos por el menor perímetro tras las desinversiones, pero crecieron un 1,5% en términos orgánicos.
El presidente de la compañía, Marc Murtra, ha defendido los resultados: "Hemos cumplido en 2025 y estamos preparados para seguir haciéndolo en 2026. Hemos emprendido un camino de transformación de la compañía y hoy tenemos ante nosotros los primeros resultados que nos hacen ser optimistas y nos permiten seguir asumiendo con valentía riesgos calculados".
Ajustes en el valor de las filiales
Además de los costes directos de reestructuración, Telefónica ha realizado importantes ajustes contables en el valor de libros de varias subsidiarias. La filial británica Virgin Media O2 ha registrado una reducción de 585 millones de euros, mientras que la división de fibra en Alemania ha sufrido un ajuste superior a los 100 millones.
Telefónica Tech, la unidad de negocio centrada en servicios digitales, ha acumulado deterioros por 65 millones de euros en el cuarto trimestre y 312 millones durante todo 2025. Por su parte, Telefónica Chile ha registrado un ajuste de 174 millones de euros. Es importante destacar que estas operaciones no tienen impacto en la caja de la compañía.
Dividendos y reacción bursátil
A pesar de las pérdidas registradas, Telefónica ha mantenido su compromiso con los accionistas. El dividendo de este año se mantiene en 0,30 euros por acción, con un desembolso de 0,15 euros en junio. Además, la compañía ha confirmado ya el pago de 0,15 euros para junio de 2027, mostrando confianza en su capacidad de generación de efectivo futura.
La reacción del mercado ha sido moderadamente positiva. Las acciones de Telefónica comenzaron la jornada con subidas superiores al 2%, aunque posteriormente se desinflaron hasta situarse en terreno negativo. A media sesión, los títulos registraban avances cercanos al 1%, reflejando la cautela de los inversores ante la magnitud de las pérdidas, pero también el reconocimiento de los avances en la reestructuración.
Estrategia de disciplina financiera
Marc Murtra ha reiterado que la guía del grupo será la "disciplina financiera", un principio que regirá todas las decisiones estratégicas. Este enfoque se materializa en la desinversión de mercados no estratégicos y la concentración de recursos en áreas de mayor rentabilidad y crecimiento. El equipo directivo ha hecho tabula rasa para preparar el despegue del nuevo plan estratégico, asumiendo todos los costes en un solo ejercicio para iniciar 2026 con un balance saneado.
Perspectivas para 2026
Con la reestructuración prácticamente completada, Telefónica espera que 2026 marque el inicio de una nueva fase de crecimiento sostenible, libre de los costes extraordinarios que han lastrado los resultados recientes. La generación de caja mejoró en el cuarto trimestre, impulsada por España, Brasil y cierta recuperación en Alemania. Esta tendencia es clave para la sostenibilidad de la deuda y el mantenimiento de la política de dividendos.
El foco estratégico se centrará en fortalecer posiciones en mercados maduros como España y Alemania, maximizar el potencial de Brasil como motor de crecimiento, y desarrollar nuevas líneas de negocio en tecnología y servicios digitales a través de Telefónica Tech.
Conclusiones
El ejercicio 2025 representa un año de transición dolorosa pero necesaria para Telefónica. Las pérdidas de 4.318 millones de euros, aunque llamativas, reflejan decisiones estratégicas de desinversión y reestructuración, más que un deterioro en la salud operativa. La compañía asumió todos los costes ahora para iniciar 2026 con un balance limpio y una estructura más eficiente. La disciplina financiera será el eje de la nueva estrategia, con el objetivo de volver a la rentabilidad sostenible. La capacidad de cumplir objetivos en 2026 será crucial para recuperar la confianza de inversores y consolidar su posición en el competitivo sector telecomunicaciones.