Caos en el nuevo partido de Jeremy Corbyn por disputas de liderazgo

La Conferencia de Tu Partido se ve sacudida por el enfrentamiento entre Corbyn y Sultana por el control y la estructura de liderazgo

El ambicioso proyecto político que Jeremy Corbyn lanzó en julio del año pasado junto a la exdiputada laborista Zarah Sultana enfrenta su primera crisis existencial. La formación, bautizada provisionalmente como Tu Partido (Your Party en inglés), nació con la vocación de convertirse en la alternativa de izquierdas al Partido Laborista británico. Sin embargo, su primera conferencia nacional, celebrada este fin de semana en Manchester, ha quedado ensombrecida por una profunda ruptura entre sus fundadores que pone en riesgo la supervivencia misma de la organización.

La convocatoria, que reunía a unos 2.500 militantes en el Manchester Central Convention Complex, sufrió un golpe inesperado cuando Sultana canceló su intervención del sábado e informó que no acudiría al recinto hasta el domingo. Este gesto, lejos de ser un simple cambio de agenda, constituye un acto de protesta política que revela las insalvables diferencias sobre el modelo de liderazgo y la identidad ideológica del partido.

Para comprender la magnitud del conflicto, es necesario contextualizar el legado de Corbyn al frente del Laborismo. Entre 2015 y 2020, el veterano político fue objeto de intensas críticas internas que le responsabilizaban del brexit duro y de las humillantes derrotas electorales de 2017 y 2019. Su programa de nacionalizaciones masivas del sector eléctrico, Correos y las empresas de agua, lejos de movilizar masas, generó rechazo entre el electorado moderado y contribuyó a la mayor derrota laborista en décadas. Expulsado en 2024 por el actual líder Keir Starmer, Corbyn encontró en Sultana una aliada para crear una nueva plataforma política.

Sin embargo, las visiones divergentes sobre el futuro de esta iniciativa han estallado en su momento más crítico. Corbyn, representante de la izquierda clásica centrada en la lucha de clases y las políticas económicas redistributivas, defiende una estructura jerárquica tradicional con él mismo como líder indiscutible. Esta concepción vertical del poder, que ya le generó problemas durante su etapa laborista, choca frontalmente con la propuesta de Sultana.

La exdiputada, por su parte, encarna la nueva izquierda identitaria, enfocada en las guerras culturales que abarcan feminismo, antirracismo, ecologismo y defensa de los derechos de las minorías. Su modelo organizativo apuesta por una direction colectiva horizontal o, en su defecto, un sistema de coliderazgo que la sitúe en pie de igualdad con Corbyn. Esta disputa, que se resolverá en la votación del domingo, no es mera cuestión de ego, sino una batalla por el alma de la izquierda británica.

Las bases sociales de ambos líderes ilustran esta fractura. Los seguidores de Corbyn provienen del laborismo tradicional: trabajadores industriales, sindicalistas y activistas de toda la vida que se sienten traicionados por la deriva centrista de Starmer. Paradójicamente, este electorado está migrando masivamente hacia Reform-UK, la formación ultranacionalista de Nigel Farage, atraído por su discurso antiestablishment y su defensa de los intereses de la clase obrera. Esta pérdida de su núcleo duro deja a Corbyn sin el sustento social que justificaría su liderazgo.

El respaldo a Sultana, en cambio, emana de minorías étnicas y jóvenes urbanos, segmentos que encuentran en el discurso del Partido Verde una alternativa más coherente con sus valores. La formación ecologista, capitaneada por el autodenominado "ecopopulista" Zack Polanski, experimenta un crecimiento exponencial precisamente entre estos votantes, dejando a la iniciativa de Corbyn y Sultana en un territorio político incómodo y superpoblado.

El segundo frente de batalla estalla en torno a la admissibilidad de miembros de otras formaciones políticas. Sultana muestra flexibilidad para integrar a activistas procedentes de diferentes partidos, reconociendo la necesidad de construir amplias alianzas progresistas. Corbyn, en cambio, se opone de forma tajante a esta posibilidad, defendiendo la pureza ideológica y la exclusividad de membresía. Esta rigidez ha tenido consecuencias inmediatas en la conferencia de Manchester, donde varios asistentes han visto denegada su entrada al evento, generando malestar y acusaciones de sectarismo.

La situación resulta especialmente delicada considerando el contexto político británico. El Partido Laborista, bajo el pragmático liderazgo de Starmer, ha recuperado el centro del tablero electoral. Reform-UK capitaliza el descontento de la clase obrera con un discurso populista de derechas. Los Verdes monopolizan el voto progresista urbano. En este escenario, la viabilidad electoral de Tu Partido es más que cuestionable, especialmente si sus propios líderes no logran ponerse de acuerdo sobre las reglas básicas del juego.

La conferencia de Manchester debía servir para presentar una alternativa sólida y cohesionada. Sin embargo, la crisis de legitimidad interna ha opacado cualquier mensaje político. Los militantes congregados asisten atónitos a un espectáculo de divisiones que recuerda a las peores épocas del laborismo corbynista, cuando las luchas intestinas paralizaron la acción de gobierno.

El futuro de Tu Partido depende de la resolución de estos conflictos. La votación sobre la estructura de liderazgo, prevista para este domingo, determinará si la formación sobrevive o se desintegra antes de su primera contienda electoral. Con Sultana ausente y Corbyn manteniendo su posición inflexible, las probabilidades de consenso parecen remotas. La sobrevivencia misma del proyecto está en juego.

Más allá de la supervivencia inmediata, esta crisis plantea interrogantes sobre el espacio político de la izquierda radical en el Reino Unido. ¿Existe realmente un hueco para una formación que combina elementos del socialismo tradicional con el progresismo identitario? ¿Puede una organización sin nombre fijo, sin liderazgo claro y sin base social definida competir en un sistema electoral tan complejo?

El tiempo dirá si Corbyn y Sultana logran superar sus diferencias o si su iniciativa se suma a la larga lista de fracasos políticos que han caracterizado a la izquierda británica en la última década. Por ahora, la incertidumbre es la única certeza en un proyecto que prometía renovar la política pero que, apenas meses después de su creación, ya agoniza por viejos vicios del poder que sus fundadores juraron combatir.

Referencias